UNC: de la inversión educativa al gasto





La discusión por los presupuestos públicos se ha transformado en expresiones de deseos y latiguillos para asambleas de pasillo y no, como debería ser, una discusión política profunda y madura, del qué, cómo, cuánto y para qué. La mera manifestación de que el Estado recorta, el Estado no envía, la oligarquía y la derecha, no son jamás argumentos válidos cuando de una universidad se trata.

La Universidad Nacional del Comahue tiene desde hace unos cuantos meses una dura batalla con el gobierno nacional respecto del presupuesto, principalmente porque todos pretenden mayor cantidad de dinero y las cantidades pretendidas pueden resultar inalcanzables en un Estado que arrastra años de populismo y despilfarro de dineros públicos.

Para entender la cuestión que estamos abordando es fundamental observar los números, en primer término, porque nos otorgan un esquema real del estado presupuestario y en segundo lugar nos va a permitir entender cuál es la calidad de la inversión pública en materia de educación universitaria.

La Universidad Nacional del Comahue recibe anualmente 2.100 millones de pesos, sumados a las partidas presupuestarias extendidas de la llamada planilla complementaria que agregan unos 180 millones de pesos más y las obras de infraestructura que hayan sido planificadas o se encuentren en ejecución.

En total se cuenta con un presupuesto de 2.400 millones de pesos anuales. Esto por supuesto no incluye los ingresos que surjan de servicios a terceros, de posgrado, regalías.

La universidad cuenta según los datos emitidos para el proceso electoral de hace algunos meses con un total de 9.400 alumnos regulares y 2.507 docentes regulares.

El promedio es simple y claro: por cada 3.7 alumnos regulares hay un docente (si, tal como lo leíste, cada 4 alumnos hay un docente). Ese promedio se achica mucho más cuando sumamos el cuerpo no docente, y los docentes en condiciones irregulares o sin concurso.

Entonces tenemos una Universidad Nacional cuyo costo anual por alumno es de 260.000 pesos. Como alguna vez publicó el Centro de Estudios de la Educación Argentina, cada egresado cuesta a los contribuyentes la suma promedio de u$s 60.000.

El verdadero debate que se merece la educación pública pasa por cómo dotar de calidad a la inversión pública en materia de educación universitaria, ya que ésta es trascendental para el desarrollo de la nación.

Para ello hay que dejar de lado los discursos populistas elaborados para generar pánico, ya que la universidad no va a cerrar, sino que tiene el desafío de mejorar el destino de la inversión del presupuesto educativo, caso contrario corre riesgo dicha inversión de transformarse en gasto.

*Abogado, especialista en Derecho Administrativo


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