Universidad pública
Siempre he defendido el derecho de todos a recibir conocimientos, experiencias y formarse como un sujeto libre y pensante. La educación pública debería garantizarlo. Pero el uso de ese potencial no es casual. Para quienes hemos enseñado en la universidad pública argentina, ganamos concursos para acceder a cargos docentes y renunciamos a ellos ante la imposibilidad de enseñar sin color político, ceguera ideológica y priorizando la excelencia ante la inclusión; para estos “malos del cuento” esta universidad que hoy existe no garantiza ese derecho, sólo el ingreso de todos y el egreso de profesionales poco preparados para ejercer con holgura e idoneidad su disciplina.
Una multitudinaria marcha bajo la lluvia reunió a docentes y estudiantes en defensa de la universidad pública. Me hubiera gustado ver a toda esta gente marchando por defender no sólo sueldos o partidas, sino el derecho a la verdad y el conocimiento que últimamente los de estudio escatiman a sus alumnos. Una sociedad educada académicamente siempre es peligrosa, aún en democracia; pero una culta es la única llave hacia un país que no precise usar la palabra “inclusiva” en educación.
Karina Zerillo Cazzaro
DNI 21.653.863
Karina Zerillo Cazzaro
DNI 21.653.863