Unos 250 policías controlan todo Roca por la cuarentena

Los operativos se realizan en los puentes y en los distintos barrios de la ciudad. Desde la Unidad Regional II informaron que por el aislamiento obligatorio disminuyeron un 80% los robos, amenazas con armas y otros delitos.



Los controles se intensifican con motos y bicipolicías pasadas las 18, cuando finaliza el horario comercial. Foto Juan Thomes.

Unos 250 policías en moto, bicicleta y patrulleros trabajan para que no se viole el aislamiento social obligatorio por el coronavirus en Roca. Los operativos son principalmente en los puentes ubicados en el Canal Grande de la ciudad con inspectores del Municipio y también se hacen recorridos en los diferentes barrios. Desde que comenzó la cuarentena se detuvieron a 300 personas por violar el decreto nacional. Sin embargo, desde la Policía señalan que ha disminuido la cantidad de infracciones con el pasar de los días. Además remarcaron que los otros delitos como robos y amenazas con armas han bajado un 80%.

El subcomisario Juan Pablo Ibañez, que está a cargo de la División de Seguridad de la Unidad Regional II, señaló que la circulación empezó a disminuir cuando se limitó el horario comercial hasta las 18. Esto se notaba principalmente en la zona norte.
“Los negocios de los barrios seguían abiertos aún después del horario estipulado por esto la gente seguía circulando. Se tuvo que reforzar la prevención y los vecinos dejaron de andar en la calle”, explicó el jefe policial.

Ibañez informó que son dos los artículos del código penal que se violan en esta cuarentena. Uno es el 205 que establece que “será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia”.
El otro es el artículo 239 que dicta la prisión de “quince días a un año, al que resistiere o desobedeciere a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones o a la persona que le prestare asistencia a requerimiento de aquél o en virtud de una obligación legal”.

Entrada la tarde la escena en la ciudad es desoladora, solo por la mañana se mantiene un fuerte movimiento de personas que compran comida y otros insumos de higiene. Al sur de la ruta 22, donde los vecinos de los barrios privados suelen hacer ejercicio, también costó al principio que se respetara el aislamiento obligatorio.
Ibañez mencionó además que se recibieron denuncias en el barrio Chacra Monte y se hicieron detenciones.

Detenciones

300
se registraron por violar el aislamiento hasta el jueves 2. Se trata de hombres entre de 18 y 40 años.

La mayoría de los infractores son hombres que rondan entre los 18 y 40 años y son detenidos principalmente de noche.
Las excusas son las mismas: que van a comprar comida, medicamentos, vuelven del trabajo o cuidar a un familiar.
“La gente sabe que no puede ir a comprar alimentos después de las 18, solo se puede ir a comprar a la farmacia de turno”, explicó.
El subcomisario señaló que no se impide el tránsito siempre y cuando se pueda comprobar que ese vecino va a comprar medicamentos.
“Como tenemos diferentes controles en los puntos de la ciudad, se corrobora que esa persona llegue a la farmacia”, dijo.

Le pedimos a la gente que nos ayude a cuidarlos y a cuidarnos. En esta crisis tenemos que tirar todos para el mismo lado”,

Juan Pablo Ibañez, subcomisario de la Unidad Regional II

El jefe policía contó que se pide el documento nacional de identidad y se toma nota del domicilio actual para determinar si fue real la excusa. “En caso de que el motivo no esté entre las excepciones del decreto se notifica a la persona que violó el aislamiento”, señaló.
En los operativos de rutina los policías también se han encontrado con sujetos que tienen droga como marihuana. “Además de la violar la cuarentena se le inicia otra causa por tenencia de estupefacientes con intervención del Juzgado Federal”, informó.

Menos delitos

Ibañez señaló que disminuyeron un 80% los otros delitos como hurtos, robos y amenazas con armas, daños a la propiedad, homicidios y lesiones en riña.
“Desde que comenzó la cuarentena no tenemos lesionados graves por peleas o apuñalados”, dijo.

Estos hechos ocurrían principalmente los fines de semana, mencionó.
En cuanto al cuerpo de seguridad vial que está en la calle señaló que cuentan con 26 motos, 16 móviles patrulleros y 35 bicipolicías abocados a realizar tareas de prevención y control de circulación.

Volver a casa con la familia luego de exponerse

Laura Díaz es mamá de una nena de siete años y trabaja en la Comisaría Tercera. Luego de estar toda la noche controlando en los puentes de la ciudad vuelve a casa pero no puede abrazar a su hija como lo hacía antes del aislamiento obligatorio.

“Cuando llego, me baño, me cambio de ropa y después alzo a mi hija y la abrazo. Es difícil, ella es chica y le cuesta entender”, contó preocupada. La uniformada de 28 años que tiene el grado de cabo primero, a veces sufre el maltrato de algunos conductores que se enojan cuando los identifica en los controles.
El equipo que usan para protegerse son guantes de látex, barbijos y alcohol en gel.

Dos años de cárcel es la pena máxima por violar la cuarentena. Foto Juan Thomes.

Janet Orellana es otra policía que también trabaja en la Unidad Tercera. “Algunos empleados del Estado pasan por los controles y no se identifican, por más que estén exentos tienen que respetar el control y responder a dónde van”, dijo.
Señaló que los vecinos deben disminuir la velocidad. Paradójicamente una empleada de salud no se detuvo mientras se realizaba esta entrevista y desde la ventana de su auto le gritó a las uniformadas que era médica.

Otro problema es cuando los vecinos llevan un familiar al hospital. “Va toda la familia en el auto con niños, eso no se puede hacer, solo una persona debe trasladar al familiar”, explicó.
Sin embargo las policías remarcaron que la mayoría respeta y accede a ser identificado. “De noche cuando no se justifica o no tienen alguna constancia para circular son detenidos”, informó.


Comentarios


Unos 250 policías controlan todo Roca por la cuarentena