Veinte años de carrera política marcados por escándalos

Por Redacción

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ROMA.- El magnate de las comunicaciones y tres veces primer ministro italiano Silvio Berlusconi, de 76 años, a quien la Corte de Casación confirmó ayer la condena a un año de cárcel, cierra 20 años de carrera política con un severo fallo judicial. ‘Il Cavaliere’, cuya muerte política ha sido decretada en numerosas ocasiones, suele negarse a tirar la toalla pese a los escándalos judiciales y sexuales que ha protagonizado desde que se lanzó en 1994 al ruedo de la política. Berlusconi irrumpió en la política tras los escándalos de corrupción de “Tangentopoli” y “Manos Limpias”, que arrasaron la clase política de entonces. El multimillonario italiano, que forjó de la nada su fortuna, una de las mayores de Europa, con un estilo caracterizado por ataques y provocaciones a sus enemigos políticos y un acérrimo anticomunismo, se vio obligado a renunciar al cargo de primer ministro en noviembre de 2011, desacreditado por una crisis económica que tuvo a Italia al borde de un rescate internacional. La desastrosa gestión de la colosal deuda de Italia afectó negativamente la popularidad de Berlusconi, quien después de una prolongada agonía política regresó al ruedo para protagonizar un sorprendente avance, enardeciendo a sus bases y prometiendo la eliminación de impuestos y hasta devolver lo recaudado el año anterior. ¿Su arma secreta? Simpatía y cara dura. Un día puede decir lo contrario del otro y sabe mentir sabiendo que miente. Nacido el 29 de septiembre de 1936 en una familia acomodada de Milán (norte), Berlusconi mostró su vocación por los negocios desde la adolescencia, cuando estudiaba en el colegio de los Salesianos. Inteligente, perspicaz, engreído (hay quienes lo acusan de un fuerte complejo de superioridad), Berlusconi no ha tenido reparos en adoptar leyes que favorecían a su propio imperio mediático o para evitar ser procesado por los jueces de su país, a los que despreciaba y tildaba de “rojos comunistas”. Vendedor de aspiradoras a finales de los años 50, Silvio Berlusconi se graduó en 1961 en derecho y se dedicó al sector de la construcción, comenzando así una imparable carrera que ha suscitado interrogantes a los que nunca ha dado respuestas satisfactorias. El millonario político, gracias en buena parte al ejército de abogados generosamente remunerados con los que puede contar, se había salvado hasta ahora porque era absuelto o prescribía el delito. Impecable en su aspecto, famoso por los varios “liftings” e implantes capilares, Berlusconi es padre de cinco hijos y varias veces abuelo. (AFP)