Ven un sombrío panorama para la economía, sin cambio de rumbo
DyN
“No habrá cambio de rumbo, con un tercio del electorado que la votó y una oposición dividida, Cristina Kirchner va a tratar de imponer un candidato propio para 2015 apoyándose en el núcleo duro: La Cámpora, el PC y las Madres de Plaza de Mayo”. Semejante diagnóstico corrió por cuenta del economista Miguel Broda, que integró uno de los paneles más polémicos del encuentro anual organizado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). “En los primeros dos años del segundo mandato de Cristina Kirchner la economía creció a un promedio del 2% con una inflación del 25% anual, la credibilidad está dañada y difícilmente se van a poder revertir los problemas de oferta agregada y tasa de crecimiento”, apuntó el especialista ortodoxo, quien volviendo al plano de la política observó que para el kirchnerismo el único que representa una amenaza concreta es Sergio Massa. Broda expresó que un excesivo optimismo en el largo plazo también es peligroso porque “una nueva administración tarda un año y medio en adaptarse” Subrayó que en la última década se desarrollaron tres etapas: De 2003-06 con alto crecimiento (8,9 %) y baja inflación (9,6%), del 2007-11: alto crecimiento (7,4 %) y alta inflación (22,1) y los últimos dos años con reducido crecimiento y elevada inflación (2,1 y 24,2%, respectivamente). Broda indicó que tras un relativamente buen cierre de 2012 e inicio de 2013 (cosecha con buenos precios y boom automotriz) la economía en el tercer trimestre volvió a debilitarse. “Hay mal clima de negocios, aislamiento financiero y comercial, excesivo gasto público clientelar, bajo margen para proyectos de infraestructura, cuellos de botella, ahorro que tiende a fugarse y en cuanto a la relación con el exterior un leve deterioro de los términos de intercambio con tasa de interés levemente crecientes con Estados Unidos superando los problemas”. Como un gran peligro, advirtió sobre una eventual caída repentina de demanda de dinero, factor que se produjo en dos grandes crisis: el “Rodrigazo” y la hiperinflación de fines de los 80. En tanto Enrique Szewach se refirió a una “dinámica negativa producto de la ficción insostenible de aumentar el costo del capital y laboral al mismo tiempo”, así como caída del tipo de cambio real alta inflación, freno de la inversión y caída del salario real. El especialista de Evaluadora Latinoamericana deslizó que todas las opciones posibles tienen un costo a pagar o en reservas, caída de actividad o valor de la moneda. “Las reservas se pierden no por el turismo o las importaciones sino porque se expande la base monetaria y los pesos “buscan” dólares”. Para Szewach estamos en un escenario inestable con puja distributiva. “Probablemente vamos a una crisis macro en forma ochentosa. Es decir, una crisis de relativa intensidad”. El profesor de la Universidad de Tucumán, Juan Jorrat, destacó que, salvo el patentamiento de autos, todos los demás índices (construcción, empleo, venta minoristas, etc.) son preocupantes, mientras Juan Carlos De Pablo, diferenció el rol de un economista en Estados Unidos (donde cuando se hablan de crisis son pequeños desajustes) con nuestro país con sus continuos cimbronazos.
Encuentro anual de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)
CLAUDIO RABINOVITCH Agencia Buenos Aires