Venezuela: mucho más que elecciones regionales

Andrea Tosta *


EE.UU. y la UE alientan una negociación entre Maduro y la oposición que empiece a sacar al país del atolladero político y la crisis social y económica en los que está hundido desde hace años.


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla durante un mitin en Caracas, Venezuela (AP /Natacha Pisarenko)

Venezuela avanza hacia elecciones regionales, que son mucho más que votos... El gobierno de Nicolás Maduro busca la flexibilización de sanciones con concesiones a la debilitada oposición, que intenta reagruparse cuando Estados Unidos y la Unión Europea impulsan negociaciones.

Luego de dos años de recrudecimiento de sanciones políticas y financieras, Washington y Bruselas apuestan a “una negociación política que ponga fin a la pesadilla de Venezuela”, señala Michael Shifter, presidente de Inter-American Dialogue.

“La estrategia de ‘máxima presión’ contra Maduro no solo fracasó, sino que fue contraproducente y, de hecho, ayudó a fortalecer el régimen autoritario (...). Esto no significa que Estados Unidos esté a punto de levantar sanciones duras, sino que se centrará en emplearlas como herramienta de negociación” por “elecciones libres”, agrega el experto.

Ahogado por sanciones que incluyen el embargo del petróleo venezolano, Maduro ha pedido su “levantamiento inmediato” para negociar en medio de una crisis sin precedentes, marcada por ocho años de recesión y una reducción del PIB del 80% desde 2014.

En paralelo se acercan los comicios de alcaldes y gobernadores, en noviembre, con los que Maduro quiere recuperar su reconocimiento internacional, en entredicho por la oposición y unos cincuenta países tras su reelección en 2018.

La dividida oposición, que boicoteó las elecciones presidenciales de 2018 y las legislativas de 2020, enfrenta el dilema de participar o no.

Un sector de la comunidad internacional empieza a “ver con buenos ojos” normalizar sus relaciones con Maduro, según el presidente de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León.

Una muestra es la disposición conjunta de Estados Unidos, Canadá y la UE de “revisar” sanciones si avanzan negociaciones en pro de elecciones “creíbles”.

El líder opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado de Venezuela por Estados Unidos y varios países de Europa y Latinoamérica, atribuye ese pronunciamiento a una pequeña gira de enviados suyos por Washington y Bruselas.

Fuentes diplomáticas hablan de próximas negociaciones en México, con todos los actores presentes en la mesa.

Se trata, según León, del “embrión de un proceso de negociación política”, aunque todavía “muy lejos” de plantear puntos y objetivos concretos.

Guaidó, cuya aceptación cayó a 15% según Datanálisis, considera “clave” el apoyo internacional a lo que él llama “un acuerdo de salvación nacional”, aunque tras intentos fallidos de negociación reconoce que “va a tomar tiempo” un eventual cambio político. “Hay que hacerlo inteligentemente”, estimó el miércoles en rueda de prensa Guaidó, reconociendo que es “natural el escepticismo”.

Se espera la llegada al país de expertos electorales de la UE, tras una invitación del gobierno de Maduro a observar las votaciones del 21 de noviembre, confirmó Peter Stano, portavoz del servicio diplomático del bloque. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, está “considerando su respuesta”, añade.

“Es una misión exploratoria la que debe decidir si se pueden observar estas elecciones de manera creíble (...). No se quiere validar una elección que no lo merece”, subraya una fuente diplomática europea.

La semana pasada, el Consejo Nacional Electoral (CNE) rehabilitó la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), alianza opositora que ganó los comicios legislativos de 2015 y rompió 15 años de hegemonía chavista en el Parlamento. Estuvo tres años prohibida.

Previamente fue designado un nuevo CNE que abrió espacio a directivos vinculados con la oposición, sin comprometer la mayoría oficialista del ente.

Ante una “cuestionada reputación internacional”, Maduro hace “gestos de apertura que disminuyan su falta de credibilidad”, dice Ramón Guillermo Aveledo, quien encabezó la MUD desde 2009 hasta 2014.

Los cuestionamientos al gobierno socialista, entre otras cosas, le han cerrado a Venezuela acceso a financiamiento.

El chavismo, sin embargo, solo “va dando concesiones en la medida que calcula cuál le hace menos daño”, considera Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello. Maduro también prometió respetar toda victoria de sus adversarios y eliminar la figura de los “protectores”, funcionarios chavistas que asignaba en regiones donde triunfaba la oposición.

Pero hay señales contradictorias: el sábado fueron imputados por “traición a la patria, terrorismo e incitación al odio” activistas críticos de Maduro que rechazan la respuesta del Estado ante grupos armados colombianos en la zona fronteriza. Y el viernes, Maduro acusó a la CIA y al ejército estadounidense de planear su asesinato, preguntándose si el presidente demócrata Joe Biden lo había autorizado. “El camino es todavía largo para una normalización”, concluye la fuente europea.

* Periodista de AFP


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