Violencia y abuso: un dolor cada vez más cercano

La información sensibiliza y acerca a la gente este tipo de problemáticas tanto como las puertas dónde golpear.



SOCIEDAD

“La gente está más sensible a problemáticas vinculadas a violencia o abuso. Lo ve como un tema mucho más cercano, más posible, no es que solo pasa puertas adentro y también sabe que puede intervenir y dónde llamar”, aseguró la psicóloga y doctora en ciencias penales, María Lourdes Molina, a cargo del taller que se dicta en el Poder Judicial dirigido a los organismos que se ocupan de la atención de esas problemáticas.

Agregó que hoy existen más recursos y la gente tiene más información de lo que se puede hacer, conoce más sus derechos, observa y detecta más. “Tiene más entrenado el ojo a la hora de diagnosticar el tema de las violencias”.

En ese marco observó necesario establecer criterios de diagnóstico comunes, claridad y precisiones en los diagnósticos no sólo conceptuales sino acerca de cuáles son los observables, los indicadores que dan cuenta de una situación de violencia, lo que permite arribar a un conclusión donde las distintas instituciones que intervienen puedan ponerse de acuerdo. Explicó que existen diferentes niveles de análisis así como de intervención.

Agregó que las situaciones de violencia no sólo son diversas sino de distintos grados. “No todas son graves y extremas. Hay moderadas o leves que a su vez requieren distintos tipos de intervención de diferentes instituciones. Es muy importante que quienes intervienen en estos casos desde distintas disciplena tengan flexibilidad a la hora de poder interpretar ese hecho de una manera precisa porque sino frente a una sospecha de violencia voy a actuar de manera indiscriminada de similar manera. Hay que hacer un ejercicio, como es un tema de mucha sensibilidad a detectarlo, también para establecer de que grado o tipo de violencia estoy hablando porque me va a requerir un nivel de intervención diferente”, señaló.

Consultada sobre la ayuda que generan hoy las redes sociales y los medios de comunicación en, por ejemplo, la búsqueda de un niño o niña que se debe proteger sostuvo que el tratamiento mediático de las víctimas es un capítulo muy importante a tener en cuenta, “en particular con el manejo que realizan los medios por el impacto que tiene la exposición mediática y con el cuidado en la utilización de ciertos términos, como en relación a las violencias más actuales como la trata de personas. Hoy todavía uno escucha a periodistas y políticos que hablan de la trata de blancas en esta suerte de ignorancia total de lo que es la problemática de la trata de personas y muchas veces uno hace un análisis del discurso oral o escrito y se encuentra que están atravesados por un machismo que es el que sostiene y legitima ciertas pautas de violencia física y psicológica de abusos sexuales hacia las personas, con lo cual se deja de lado el cuidado de resguardar no sólo la identidad sino lo que le ha pasado”.

En este sentido admitió que “esta cosa macabra que se tiene de saber que le pasó lo compra mucha gente pero hay una responsabilidad de los profesionales de los medios de no responder a eso sino aprovechar la oportunidad para trasmitir herramientas a la gente de cómo intervenir, difundir recursos y eso generará una cuestión educativa a la comunidad para que también supere esta cuestión que tiene de cierto disfrute de conocer cuestiones traumáticas, el dolor ajeno”.


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