“Vivir y morir en la ciudad”
Como un estigma, la violencia delictiva se pasea impunemente por las calles de nuestra ciudad. La ciudadanía observa perpleja el desfile recurrente de arrebatos, hurtos, robos y asesinatos que día a día alimentan la crónica policial de los medios. Hechos que alguna vez mirábamos como lejanos, sintiéndonos aliviados por no vivirlos, hoy nos tienen como protagonistas directos y potenciales. ¿Qué ha quedado de aquel pueblo tranquilo donde era un bálsamo transitar por sus calles y todos nos conocíamos, compartiendo un ambiente de placidez y tranquilidad? Poco y nada por cierto. Hoy los delincuentes se mimetizan con gente honrada y trabajadora, acechando en las sombras para saciar sus primitivos instintos en víctimas indefensas, sembrando el terror por doquier. El caso Geldrés sumó un eslabón más a la larga cadena de infortunios que Cipolletti padece como una maldición. El altruista gesto de los hermanos Araya, con uno de ellos ofrendando su vida por defender al prójimo, conmueve pero también obliga a la reflexión. En una sociedad seria y organizada, el deber inexcusable del Estado de garantizar la vida y los bienes de los ciudadanos ante la delincuencia no puede ser suplido por la acción heroica de un particular que no vaciló en exponerse ante la injusticia, harto como toda la sociedad cipoleña de que los personeros del mal se impongan. No queremos más mártires; queremos una Justicia eficiente que en concordancia con una legislación más adecuada a la cruda realidad que transitamos le dé a nuestra comunidad un marco donde la ley cumpla su objetivo y todos nos sintamos amparados por ella y a partir de allí desarrollar nuestras vidas con normalidad, sin esa pesada sensación de percibir que podemos ser la próxima víctima de la macabra ruleta de la inseguridad. Como institución con activa participación en la vida social, deportiva y cultural de Cipolletti, no podemos estar ausentes ante el crítico momento. Desde nuestro resurgimiento en el 2004 a la fecha, hemos tratado de estructurar en el club un espacio de contención social para niños y jóvenes –muchos de ellos en situación de riesgo–, de manera tal de ofrecerles alternativas de desarrollo personal que los alejaran de las influencias perniciosas del ocio y la calle, elementos que conforman, a no dudarlo, un caldo de cultivo por excelencia de los grandes males que hoy nos aquejan como sociedad. Es un paso pequeño, pero importante, que coadyuva a las transformaciones que necesariamente se imponen para revertir un estado de cosas que llevan irremediablemente a las comunidades al caos y la fragmentación. Conscientes entonces de que la interacción del Estado y la ciudadanía, a través de sus entidades intermedias, articulando políticas concretas posibilitará combatir eficazmente el flagelo, ponemos a disposición de la comunidad cipoleña nuestra estructura y capital humano, con la esperanza de que la mancomunión de esfuerzos haga nuevamente de Cipolletti “una ciudad para vivir”. Miguel Aninao DNI 23.001.251 club_sanmartin@yahoo.com Cipolletti
Miguel Aninao DNI 23.001.251 club_sanmartin@yahoo.com Cipolletti