Volvería la cámara de gas en Estados Unidos
Una serie de fallas en las ejecuciones con inyección letal motivan la iniciativa. La Corte podría fallar que el uso del sedante midazolam es anticonstitucional. Buscan otra opción.
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Legisladores republicanos de Estados Unidos están a un paso de convertir el estado de Oklahoma en el primero que permita el uso de gas nitrógeno para acabar con la vida de los condenados. Se trataría de una muerte por hipoxia, al utilizar gas nitrógeno y privar al preso de oxígeno en la sangre, lo que es equivalente a una muerte sin dolor como la que sufren los pilotos cuando la cabina de un avión se despresuriza. “No se necesitaría a ningún médico para hacerlo”, asegura el representante Mike Christian, antiguo policía de carreteras. “Es muy práctico y es eficiente”, concluye. Las autoridades penitenciarias de Oklahoma son conscientes de que el midazolam, un sedante, supuestamente la benzodiacepina de efecto más rápido del mercado, y que ha venido a sustituir a la anestesia con pentotal sódico, no es la mejor opción a la hora de ejecutar a alguien, como quedó probado en abril del año pasado después de que un preso tardara más de 40 minutos en morir entre convulsiones y la declaración agónica en sus propias palabras de que algo no funcionaba. Ante la posibilidad de que la máxima corte dictamine ilegal el uso del midazolam, Oklahoma ya tiene listo el proyecto de ley que establece la vuelta a la cámara de gas y lo que costaría la construcción de ésta, en torno a los 300.000 dólares. En la actualidad, cuatro Estados permiten la muerte en cámara de gas (Arizona, California, Missouri y Wyomoing), pero todos ellos tienen la inyección letal como primer método de ejecución. El último preso ejecutado en una cámara de gas fue Walter LaGrand en Arizona en 1999. Según la ley actual de Oklahoma, si la inyección letal es considerada inconstitucional, el Estado debería de usar la silla eléctrica. La tercera opción sería el pelotón de fusilamiento. El representante Mike Christian asegura que se plantea presentar una ley que elimine la silla eléctrica como opción. Nadie ha usado antes el gas nitrógeno como método para acabar legalmente con la vida de un condenado. De nuevo, como ha sucedido con el midazolam, se estaría ante “un experimento con seres humanos”, como declara Richard Dieter, director del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, siglas en inglés). “No existe la muerte perfecta”, asegura Dieter, quien busca la abolición en lugar de remendar un sistema caduco y brutal. “Hay que usar la medicina y la tecnología para ir hacia delante no hacia atrás”, concluye Dieter. “Cuando Estados Unidos abandone por fin la horrenda práctica de la pena capital, los primeros años del siglo XXI se observarán como un período peculiar durante el cual personas razonables para muchos otros temas debatían acaloradamente cómo matar a otras personas infringiendo la menor cantidad de dolor constitucionalmente admitida”. La frase pertenece a un editorial del diario “The New York Times” del 27 de enero. (Agencias)
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