A 600 metros de Chapelco, en San Martín de los Andes, hay un parque de nieve ideal para aprender a esquiar

A pocos minutos del cerro Chapelco, C4 Parque de Nieve volvió a abrir sus puertas con una propuesta que crece desde hace seis inviernos: un espacio pensado para quienes pisan la nieve por primera vez. Clases de esquí y snowboard, caminatas con raquetas, snowtubing y un refugio con fuego encendido completan una experiencia donde el objetivo no es llegar más alto, sino enamorarse de la montaña.

Por Lorena Vincenty

C4 Parque de Nieve inició su sexta temporada con clases para principiantes, snowtubing, caminatas con raquetas y una propuesta pensada para toda la familia.

En C4 Parque de Nieve, el paisaje se abre con la cordillera desplegándose detrás de los bosques de lengas y una ladera blanca donde las caídas se festejan casi tanto como los primeros metros esquiando. Aquí nadie pregunta cuántos kilómetros de pistas hay. La pregunta es otra: ¿te animás a probar?

Sobre la Ruta Provincial 19, apenas 600 metros antes de llegar a la base del cerro Chapelco, este parque de nieve volvió a abrir sus puertas y arrancó oficialmente su sexta temporada. Mientras los instructores acomodan los equipos, los primeros alumnos ajustan los esquíes con una mezcla de ansiedad y nervios. Algunos son chicos que apenas llegan a las rodillas de sus padres, otros superan los cincuenta y decidieron que nunca es tarde para aprender.

«Hoy arrancamos la sexta temporada. ¡Cómo pasa el tiempo! Ya somos un producto totalmente instalado. La gente de la zona nos conoce y también el turista. Seguimos siendo el lugar ideal para dar los primeros pasos en la nieve, para quienes quieren tener su primer contacto con el esquí o el snowboard», dice Santiago Casanova, uno de los impulsores del proyecto, mientras observa cómo la pista empieza a poblarse.

Ubicado a pocos metros de la base de Chapelco, C4 ofrece un espacio donde chicos y adultos pueden tener su primer contacto con el esquí y el snowboard.

La escena se repite cada invierno. Un instructor toma de las manos a un niño para enseñarle la posición de cuña. Un adulto descubre que mantener el equilibrio es mucho más difícil de lo que imaginaba. Más arriba, una familia se ríe mientras baja en snowtubing sobre enormes donas inflables. Y, a pocos metros, otro grupo se prepara para internarse con raquetas entre los bosques de lengas, donde el silencio solo se rompe con el crujido de la nieve bajo los pies.

«Tenemos clases de esquí para principiantes, clases de snowboard, caminatas con raquetas por el bosque y el cordón Chapelco, además de snowtubing. Y para quienes ya hicieron su primera experiencia ofrecemos clases de progresión, pensadas para el segundo o tercer día de esquí», explica Casanova.

Pero C4 no se parece a un gran centro de esquí. No busca competir con ellos. Su identidad pasa por otro lado. El refugio de madera mantiene el fuego encendido desde temprano. Hay olor a chocolate caliente, platos regionales y mesas ocupadas por abuelos que esperan a los nietos, padres que descansan entre una clase y otra o simplemente visitantes que prefieren contemplar la montaña desde adentro.

El parque de nieve combina actividades para principiantes, un refugio de montaña y paisajes cordilleranos que invitan a disfrutar del invierno sin experiencia previa.

«Muchas veces viene toda la familia. Algunos esquían y otros se quedan disfrutando de un café o algo caliente frente al hogar. Es un lugar ideal para familias y especialmente para los chicos que tienen su primera experiencia en la nieve. Es un espacio muy familiar. La gente se siente contenida y segura, que es justamente lo que busca cuando nunca se subió a unos esquís», cuenta.

La historia de C4 también habla de una manera distinta de entender el turismo. Casanova pasó 27 años trabajando en Chapelco, hizo temporadas en Europa y Estados Unidos y conoce la montaña desde todos sus perfiles. Sin embargo, cuando decidió emprender eligió otro camino.

«Nosotros no competimos con otros centros de esquí. Somos un parque de nieve, más chico y con un perfil diferente. Quien viene a C4 busca justamente esa experiencia», resume. Después sonríe y agrega otra definición que también explica el espíritu del lugar: «Es un emprendimiento muy familiar. Trabajamos mi mujer, yo y, cuando podemos engancharlos, también nuestros hijos vienen a ayudar durante la temporada».

Este invierno llegó con una ventaja que el año pasado no tuvo: el frío. Durante varias noches los cañones trabajaron sin descanso para fabricar nieve y asegurar el inicio de la temporada. «Tenemos cañones de nieve y estos últimos días estuvimos fabricando toda la noche», explica. Para él, la nieve artificial ya dejó de ser un complemento y pasó a convertirse en una herramienta indispensable para sostener la actividad.


Temporada 2026


El escenario económico, reconoce, también cambió. La gente ya no compra las vacaciones con meses de anticipación. Espera, mira las cámaras en vivo, consulta el pronóstico y decide casi sobre la fecha. «Hoy cualquiera mira una webcam y el estado de la nieve antes de viajar. Antes las vacaciones se planificaban con mucho tiempo; ahora la gente espera y compra casi sobre la marcha. Arrancamos bien estos primeros días. Hay muchos uruguayos y más brasileños de lo habitual. Además, como fuimos de los primeros en abrir, trabajamos muy bien y creemos que cuando empiecen las vacaciones el movimiento va a crecer», asegura.

La temporada también encuentra un contexto que acompaña. La mejora en el Aeropuerto Carlos Aviador Campos, la conectividad aérea, las nuevas rutas asfaltadas y las inversiones en infraestructura turística fortalecieron el posicionamiento de San Martín de los Andes como destino invernal. En ese escenario, Santiago Casanova considera que el impulso provincial resulta determinante.

«Todo lo que depende de la provincia acompaña y suma muchísimo. Después hay variables nacionales que no manejamos, como el tipo de cambio o la situación económica, pero cuando hay obras de infraestructura, mejor conectividad y mejores servicios, el destino crece y eso termina beneficiando a todos», sostiene.

Mientras tanto, la montaña sigue haciendo su trabajo. Cada media hora aparece alguien que llega caminando con los esquíes al hombro y una sonrisa difícil de esconder. Es la misma sonrisa que tienen quienes, después de varias caídas, logran deslizarse unos metros sin ayuda. Porque en C4 el premio no está en conquistar una pista negra. Está en descubrir, por primera vez, que deslizarse sobre la nieve puede convertirse en el comienzo de una historia de amor con la montaña.


Cuánto sale y como llegar


En C4 Parque de Nieve, las clases para principiantes de esquí o snowboard, que incluyen el acceso a la pista, tienen un valor desde $105.000. El mismo precio tienen las clases de progresión, pensadas para quienes ya dieron sus primeros pasos y quieren seguir aprendiendo. Además, el parque ofrece la experiencia de Snow Tubing desde $40.000. En todos los casos, para confirmar la reserva se abona un 15% del valor total y el saldo se paga directamente en el parque, con un 10% de descuento si ese pago se realiza en efectivo.

Ubicación: a 4 km de la Ruta Nacional 40 (Camino de los Siete Lagos), sobre el acceso al cerro Chapelco.



C4 Parque de Nieve inició su sexta temporada con clases para principiantes, snowtubing, caminatas con raquetas y una propuesta pensada para toda la familia.

En C4 Parque de Nieve, el paisaje se abre con la cordillera desplegándose detrás de los bosques de lengas y una ladera blanca donde las caídas se festejan casi tanto como los primeros metros esquiando. Aquí nadie pregunta cuántos kilómetros de pistas hay. La pregunta es otra: ¿te animás a probar?

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