Cómo es Buena Vida, la primera chacra de agroturismo habilitada de Neuquén

Ubicada en Centenario, la propuesta reúne a productores de la zona y promueve el consumo de productos de cercanía a través de una feria que combina producción agroecológica, gastronomía y experiencias.

Por Silvia Fernández Machado

La chacra Buena Vida, en Centenario, recibió recientemente la habilitación oficial que la reconoce como el primer establecimiento de Turismo Rural especializado en Agroturismo de la Provincia del Neuquén

El reconocimiento formaliza una actividad que el emprendimiento familiar viene desarrollando desde hace años y marca una nueva etapa para el proyecto productivo.

La habilitación permite que la chacra se integre formalmente a los circuitos turísticos y reciba visitantes con mayor frecuencia, pero también representa la validación de un modelo productivo que combina trabajo rural, educación y contacto directo con los consumidores.

La historia de Buena Vida no nació de un plan turístico ni de una estrategia comercial. Nació, literalmente, con las manos en la tierra.

Hace 18 años, Mónica Zapata y su compañero, el ingeniero agrónomo Martín Acuña, comenzaron a producir verduras en tierras alquiladas. Durante casi una década trabajaron así, entregando grandes volúmenes de producción en el mercado concentrador, con los ritmos y exigencias que impone el circuito convencional.

Hasta que llegó el momento de cambiar. Hace diez años lograron comprar su propia chacra. Y con ella, también cambió la forma de vivir. “Decidimos ponerle Buena Vida porque era lo que nosotros empezamos a vivir como familia”, recordó Zapata.

El nuevo comienzo vino acompañado de la decisión de producir de otra manera. Apostaron por la agroecología, un sistema basado en el equilibrio natural entre plantas, animales y suelo, sin uso de agroquímicos y con una lógica de cuidado integral del ambiente.

En las seis hectáreas productivas se cultivan verduras de estación, se crían ovejas cuyo guano se reutiliza para nutrir la tierra y se protege la producción con un invernadero frío que permite sostener los cultivos. 

La Feria Buena Vida: más que trabajo, es comunidad


El vínculo con los consumidores fue, quizás, el punto de inflexión más importante. Cuando comenzaron a vender directamente desde la chacra o a través de bolsones de verduras, las personas empezaron a acercarse, a hacer preguntas y a interesarse por el origen de los alimentos.

Querían saber quién producía, cómo se hacía, qué más se podía conseguir. “Nos empezaron a preguntar dónde podían encontrar huevos, quesos o frutas de la zona. Se fue tejiendo como una red invisible de contactos”, contó Zapata.

Contó que la idea surgió casi naturalmente: reunir a todos esos productores en un mismo lugar. “Un día dijimos: vamos a hacer una feria, vamos a invitar a los productores y concentrar todo acá, para que la gente venga y lo tome como un paseo dentro de un establecimiento rural”.

Hoy el espacio reúne a productores de distintos rubros que ofrecen alimentos elaborados o producidos en pequeña escala: frutas y verduras frescas, frutos secos, conservas, quesos, hongos, bebidas regionales y productos artesanales. Todo con una condición central: que sea producción propia y local.

La feria se realiza una vez al mes, generalmente el tercer sábado, y se ha transformado en un punto de encuentro para familias que buscan alimentos frescos, pero también una experiencia distinta, más cercana al campo.

El impacto de la chacra en Centenario


Para el municipio de Centenario, la iniciativa representa mucho más que un espacio de ventas. Desde la Dirección de Agroturismo y Paisajes Culturales entienden la feria como una herramienta concreta de desarrollo territorial.

“Es un dispositivo estratégico. No solo promueve la producción agroecológica, sino que articula el sistema productivo con el turismo y la comunidad”, explicó la directora del área, Victoria Rodríguez Rey.

El impacto se ve en distintos niveles. Los productores encuentran un canal directo para comercializar sus productos, las familias acceden a alimentos frescos y de cercanía, y se generan nuevas oportunidades laborales vinculadas a la gastronomía, los servicios y la actividad turística.

La habilitación como establecimiento de agroturismo abre ahora un nuevo capítulo para Buena Vida.

Durante años, la chacra recibió visitas de manera informal, como escuelas, grupos conocidos o personas interesadas en conocer la producción. Pero siempre con cierta cautela, a la espera de la habilitación oficial.

Ahora ese escenario cambia. La propuesta incluye recorridos guiados por los distintos sectores productivos, explicaciones sobre el funcionamiento de un sistema agroecológico, espacios de descanso en un quincho rural y la posibilidad de compartir una merienda campestre o participar en talleres vinculados a la alimentación saludable, la bioconstrucción o el trabajo con la lana.

Pero quizás el mayor desafío —y también la mayor oportunidad— sea seguir creciendo sin perder la esencia.

Porque, en definitiva, el corazón del proyecto sigue siendo el mismo: producir alimentos sanos, generar trabajo local y construir relaciones de confianza entre quienes producen y quienes consumen.


La chacra Buena Vida, en Centenario, recibió recientemente la habilitación oficial que la reconoce como el primer establecimiento de Turismo Rural especializado en Agroturismo de la Provincia del Neuquén

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