Hotel Nevada: una nueva etapa en el corazón de Bariloche, con una apuesta al confort para todo tipo de público

Con más de siete décadas de historia, el hotel volvió a abrir sus puertas como tres estrellas. Un nuevo lobby, habitaciones familiares, desayuno de elaboración propia, una propuesta gastronómica renovada y la atención personalizada marcan esta etapa, que busca combinar comodidad y servicios sin perder la identidad de un clásico del centro barilochense.

El Hotel Nevada renovó sus instalaciones y reinauguró en mayo. Gentileza

En pleno centro de Bariloche, a pocos pasos del movimiento comercial y turístico, el Hotel Nevada transita una nueva etapa desde su reinauguración en mayo, impulsada por la familia Gressani. Con más de 70 años de historia y una renovación integral, el establecimiento recibe a sus huéspedes con una propuesta pensada para distintas formas de viajar: parejas, familias, visitantes que llegan por trabajo y turistas que buscan recorrer la ciudad.

La incorporación de habitaciones para cuatro personas, el cuidado del descanso frente al ruido de la calle, la accesibilidad para personas con discapacidad y una oferta gastronómica que combina preparaciones caseras con nuevas propuestas forman parte de una apuesta por mejorar la experiencia del huésped dentro de la categoría de tres estrellas, con una relación precio-calidad de servicio, a favor del turista.

«Ofrecemos un servicio tres estrellas, confortable, en pleno centro. Entre nuestras propuestas tenemos habitaciones triples, y cuádruples, con las que damos la posibilidad de que un grupo familiar se aloje junto y comparta los espacios con comodidad, algo que muchas veces resulta difícil en hotelería. El Nevada abarca distintos rangos etarios y todo tipo de público», Adriana Gressani, directora y gerente operativa del Hotel Nevada, quien junto a sus hermanos Sandro y Gianni forma parte de una familia históricamente vinculada con la hotelería de Bariloche.

Las habitaciones cuádruples permiten alojar a familias y grupos.

Justamente, uno de los cambios más concretos aparece en la distribución de las habitaciones. El Nevada incorporó unidades cuádruples, cada una cuenta con una cama matrimonial, dos camas individuales, mesa, sillas, baño y antebaño. Y hay habitaciones triples y dobles. El establecimiento dispone de dos categorías, Classic y Superior, con alternativas para parejas, familias pequeñas o grupos que prefieren mantener cierta independencia sin perder la posibilidad de compartir el viaje. El desayuno está incluido en la tarifa.

La búsqueda de comodidad alcanza también a quienes necesitan condiciones de accesibilidad. El hotel cuenta con una habitación adaptada para personas con movilidad reducida. Hay rampas, ascensores y un mostrador de recepción de doble altura a menor altura, para personas que utilizan silla de ruedas. Para Gressani, no se trata de un detalle, sino de una condición importante para recibir a públicos diversos y que todos se sientan cómodos.


Descansar en pleno centro


La ubicación céntrica tiene una ventaja evidente para el visitante: permite desplazarse a pie y tener cerca buena parte de los servicios de la ciudad. Sin embargo, también plantea un desafío para el descanso. Por eso, el aislamiento acústico fue uno de los aspectos contemplados en la renovación. «Las habitaciones que dan al frente cuentan con aberturas nuevas con doble vidrio y un sistema de aislamiento acústico. El resto del hotel también dispone de ventanas con ese sistema y, en algunos casos, dos ventanas corredizas que contribuyen a reducir el ruido exterior», dice Adriana.

El hotel cuenta con habitaciones adaptadas y espacios accesibles. Foto: Chino Leiva.

La climatización y los detalles de las habitaciones completan el equipamiento. Todas tienen calefacción y ventiladores de techo con luz y aspas rebatibles, que quedan ocultas cuando el equipo está apagado y se integran al diseño del ambiente. Son elementos que no necesariamente se advierten al recorrer el hotel, pero que adquieren importancia durante la estadía. El objetivo es que el huésped pueda descansar, trabajar o pasar tiempo en la habitación sin que nada interfiera en su experiencia.


Un desayuno con sello propio


La mañana comienza con el aroma a café y un desayuno buffet que va más allá de la propuesta continental habitual. A las medialunas se suman panes, budines, scones y brownies, además de jamón, queso, huevos, fruta, jugos, yogures y cereales. «Todo lo que ofrecemos, salvo las medialunas, es de elaboración propia. Hacemos panes, budines, scones y brownies. La fruta a veces es difícil de conseguir en Bariloche, pero también procuramos incluirla. Por categoría, podríamos ofrecer un desayuno con medialunas, jamón, queso y café con leche. Sin embargo, elegimos una propuesta más amplia, con otras alternativas», cuenta la gerente operativa.

La mayor parte del servicio funciona bajo la modalidad de autoservicio, aunque el personal está disponible para asistir a los huéspedes. La propuesta continúa durante el día con un servicio gastronómico que comienza entre las 10 y las 11, después del servicio del desayuno. En lugar de una carta extensa o de un restaurante de alta cocina, el hotel ofrece platos pensados para resolver una comida sin que el visitante tenga que salir nuevamente a la calle.

El desayuno buffet incluye panes y pastelería de elaboración propia.

«Hay sándwiches gourmet preparados con focaccia casera, ensaladas, omelettes, tartas de verduras y algunas pastas. En invierno, las sopas o el guiso de lentejas son los protagonistas y en verano, la carta se orienta hacia preparaciones más frescas, con ensaladas que combinan ingredientes. La mayoría de las preparaciones se elaboran en el momento», explica Gressani.

La propuesta apunta especialmente a quienes regresan cansados de una excursión, llegan después de una jornada de trabajo o prefieren descansar en el hotel. Comer algo rico, sin necesidad de volver a salir, también forma parte de la comodidad que buscan ofrecer.


Café de autor y atención personalizada


Entre las novedades aparece una carta de café de autor que suma referencias al paisaje de la región. La iniciativa surgió del trabajo de uno de los mozos, que también es barista, y contempla preparaciones con nombres inspirados en lugares de montaña, como el Ventisquero Negro y distintos refugios.

«El restaurante del hotel se llama Ilón, en referencia a la laguna del mismo nombre. Ya hicimos una degustación interna de café en el hotel y estamos preparando la carta de autor. Algunos son cafés fríos, pensados para el verano. No se trata necesariamente de incorporar más recursos o materias primas, sino de usar la creatividad para ofrecer algo distinto. También nos interesa que el personal se involucre, pueda aportar y se sienta parte del proyecto», señala Gressani.

La ropa de cama, la limpieza y el confort forman parte de la propuesta.

El cuidado de esos detalles se relaciona con una forma de trabajo que comparten los responsables del Nevada con el otro establecimiento de la familia, el hotel Alma del Lago, de cinco estrellas. «Buscamos mantener ciertos estándares de servicio en los dos establecimientos. El personal recibe capacitación con esa impronta y se nota en los detalles», cuenta la directora. Para ella, dos aspectos siguen siendo centrales: la limpieza y la atención humana. En las plataformas de reservas, el hotel registra una calificación cercana a los nueve puntos en limpieza, según detalla.

La ropa de cama también forma parte de esa búsqueda. El Nevada utiliza sábanas de percal y cuenta con lavadero propio, lo que permite controlar el mantenimiento y las condiciones de los textiles. «Buscamos que sean suaves y que las almohadas estén bien cuidadas. Al final, son las cosas que uno busca cuando se aloja en un hotel: una cama cómoda, algo rico para comer, limpieza y buena atención«, resume Gressani.


Una reapertura que busca nuevos públicos


La respuesta de los huéspedes después de la reapertura fue positiva, según cuenta la gerente. Los comentarios en redes sociales y las devoluciones de quienes se alojan en el hotel acompañan esta nueva etapa. El contexto, sin embargo, exige sostener el esfuerzo durante todo el año. Las variaciones de la actividad turística y una temporada de invierno que comenzó más tarde de lo esperado refuerzan la necesidad de diversificar el público.

La renovación mantiene la historia del establecimiento, con más de 70 años en la ciudad.

«Para quienes viajan por trabajo, la conectividad es un servicio central. La posibilidad de acceder a internet desde la habitación permite responder a las necesidades de quienes deben conectarse durante su estadía, una demanda que el hotel procura atender en todos sus espacios».

«En los próximos meses, el hotel volverá a poner en funcionamiento el Salón de Usos Múltiples, Salón Arrayán, incorporando nuevamente este espacio a su propuesta para la realización de eventos y reuniones». La idea, es atraer a públicos que no necesariamente llegan a Bariloche por turismo.

El establecimiento no cuenta con estacionamiento propio debido a las características del edificio, aunque existen playas de estacionamiento en las inmediaciones.

Turistas listos para salir a pasear: el hotel está ubicado en pleno centro de Bariloche.

Con más de siete décadas de historia, el Nevada se afirma así con su nueva vida en el centro de Bariloche desde una propuesta que combina instalaciones renovadas, alternativas para distintos viajeros y un servicio atento a las necesidades cotidianas. La evolución se expresa en las habitaciones, la gastronomía y los nuevos proyectos, pero también en una idea que atraviesa el trabajo en equipo: que la experiencia se construya con pequeños detalles.

Para reservas, o más información, ingresar en www.nevada.com.ar. IG: @nevadahotelbariloche.