Las Grutas, San Antonio Oeste y el Puerto: rincones secretos, precios del verano y apertura de temporada 2026

Entre rías que cambian el paisaje cada hora, playas de conchilla que crujen bajo los pies y balnearios que mezclan historia, calma y aventura. Las Grutas, San Antonio Oeste y el Puerto inauguran una nueva temporada.

El fin de semana largo lanzarán la nueva temporada con una agenda de música, gastronomía y ferias, entre playas céntricas, rías calmas y paraísos de conchilla.

La Costa Atlántica de Río Negro vuelve a latir. Llegar al mar cada año, se siente así, primero la salina que se disfraza de mar, después, al ir acercándose aparece la villa, el azul al fondo, y al bajar del vehículo, el olor a playa que el viento trae. El cielo, enorme y claro, parece estirarse hasta tocar la línea donde empiezan Las Grutas, San Antonio Oeste y esa franja de puerto que guarda algunos de los atardeceres más intensos del sur.

El 6 y 7 de diciembre se abrirá oficialmente la nueva temporada. Serán días de música, sabores marinos recién salidos del agua, ferias artesanales y ese clima tan propio del golfo cuando se prepara para recibir visitantes. Pero acá, donde el mar dibuja y borra orillas dos veces al día, el verano no depende de una fecha, es una secuencia de escenas que se van encendiendo una detrás de otra.

Las playas céntricas se llenan de sombrillas y Las Grutas brilla como siempre. Sus aguas transparentes, más cálidas que en cualquier otro punto de la Patagonia, forman espejos al pie de los acantilados. Es el lugar del movimiento, la noche encendida, el pulso turístico y los botes te llevan al Parque Submarino, el más grande de Sudamérica y a la cava donde los vinos duermen bajo el mar.

Las playas céntricas se llenan de sombrillas y Las Grutas brilla.

Pero para empezar el verano con un lente diferente, más amplio, alcanza con seguir el camino hacia el este, dejando que el paisaje se abra hacia el Área Natural Protegida Bahía de San Antonio.

A diez minutos de Las Grutas, San Antonio Oeste vive otro ritmo. El de un pueblo con mar que guarda una memoria distinta: estaciones oxidadas por el viento, casas de chapa y madera que todavía suenan cuando sopla del sudeste, galpones ferroviarios que encajan sin esfuerzo con el olor a marea.

El Circuito Histórico traza un recorrido suave entre esas huellas, mientras el Muelle Pesquero marca la rutina más noble del golfo: barcos que vuelven con las primeras luces, redes húmedas, voces que se pierden en el aire salado.

San Antonio Oeste vive otro ritmo. El de un pueblo con mar que guarda una memoria distinta.

“La Marea”, como la llaman quienes no podrían vivir sin mirarla. Un brazo de mar que llega a la ciudad, cambia de color, retrocede, vuelve a avanzar y deja en cada movimiento una frontera nueva. Con pleamar se vuelve una gran piscina tibia, sin olas, perfecta para nadar, remar o simplemente dejarse estar. Te recomendamos algunas playas para leer el verano.

  • La Mar Grande: Una playa que parece más lejos de lo que está. Arena suave, pendiente baja, niños corriendo detrás de la espuma mínima. Un lugar para el mate, la pesca, la pausa.
  • Los Tamariscos: Dunas anchas, una hilera de tamariscos que aguantan sal y viento sin quejarse, un quincho con parrillas y el rumor de los deportes acuáticos.
  • Arbolito de Salas: es un pequeño balneario sin servicios y con una historia mínima: es allí don Salas, antiguo poblador de la zona, amarraba su bote después de la pesca costera.
  • Punta Verde: La ría en su versión más serena. Arenas de conchillas que brillan apenas el sol cae. Es el primero en llenarse con la pleamar y el último en vaciarse.
Playas, rías y acantilados cambian de luz a cada hora del día.

San Antonio Este


Media hora basta para entrar en otro mundo. El Puerto, con su terminal marítima y su movimiento discreto, se abre hacia playas interminables.

  • La Conchilla: Es ya un clásico del verano patagónico. Miles de conchillas blancas que crujen como cristales bajo los pies. Un paisaje que siempre guarda un espacio libre, incluso cuando la marea está alta.
  • Punta Perdices: conocida como Caribe Patagónico. Tiene agua azul intensa, playa blanca de conchilla pura. La marea cambia el paisaje dos veces al día como si lo editara. Está prohibida la circulación de vehículos y cada visitante debe retirar lo que trae.
  • Punta Villarino: Está junto al muelle, donde una colonia de lobos marinos descansa al sol y los barcos mercantes espera. Un borde del mapa donde el mar y el trabajo conviven sin estridencias.

Fin de semana largo en Las Grutas


El lanzamiento oficial de la temporada será el fin de semana largo, los días 6, 7 y 8 en Av.Breciano Las Grutas.

Feria de Productores y Paseo Gastronómico: Para degustar los sabores locales al aire libre. Actividades Deportivas y Religiosas: Eventos para toda la familia y bendición de las aguas.

Espectáculos en vivo: La Noche de los Tributos: Un recorrido musical por grandes clásicos del grupo Abba con la Vuleband y Los Redonditos de Ricota con la banda Manto Negro. Cierre (6 de diciembre): con la presentación de Los Campedrinos, el grupo folclórico que promete hacer vibrar al público.


Naturaleza, mística patagónica


También hay excursiones para que vivas aventuras.

San Antonio Oeste y Las Grutas despliegan su magia.
  • Salinas del Gualicho: Un desierto de sal de los mas grandes de la Argentina , lleno de mística e historias , es el mejor lugar para contemplar el cielo austral y las mas belas puestas de sol.
    Fuerte Argentino: Una meseta envuelta en leyendas de templarios y el Santo Grial, accesible por el camino de los pulperos.
  • Avistaje de Fauna Marina: Navegar el Golfo San Matías es encontrarse con la naturaleza salvaje. Delfines (comunes, oscuros y nariz de botella), lobos marinos, pingüinos y aves marinas acompañan a las embarcaciones, que salen desde las Las Grutas o Puerto de SAE.

La gastronomía del Golfo es “del mar al plato”. Gracias a los buzos marisqueros y pescadores artesanales los restaurantes ofrecen pulpito, vieiras, mejillones, merluza y salmón fresquísimos.


Precios del verano en Las Grutas:


Los valores de los departamentos se mantienen en línea con la temporada anterior. Para seis personas, rondan los $130.000, un monoambiente se consiguen desde $45.000.

En la playa: Churros $8000 la media docena, $4000 la media de torta fritas, $25.000 la porción de rabas, $6.000 el cono de papas, $4.000 los pochoclos. Salir a comer un lomo con guarnición $25.000, menú infantil $13.0000.


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