Orcas, acantilados y mar patagónico: la experiencia que atrae visitantes cada invierno a la costa de Río Negro

La aparición anticipada de ejemplares en Punta Bermeja entusiasma a especialistas y visitantes. Cómo es el avistaje, dónde hospedarse y qué recomendaciones seguir para disfrutar del fenómeno natural más esperado del invierno en la costa rionegrina.

Por Auribel Zuarce

Cuando el invierno comienza a sentirse en la costa atlántica rionegrina, también empieza una de las temporadas más esperadas: la llegada de las orcas. Este año, la presencia anticipada de Pao (PTN-006), un macho adulto de 20 años, volvió a encender la expectativa en Punta Bermeja y su entorno, donde cada temporada el océano ofrece uno de los espectáculos naturales más impactantes del país.

«Es una gran noticia porque da indicios de una nueva temporada de orcas para este invierno», señaló Andrés Ulloa, coordinador general de Áreas Naturales Protegidas de Río Negro.

Ulloa recordó además que no es la primera señal temprana del año: el 15 de mayo de 2025 ya se había registrado la presencia de Pao junto a otro macho joven, Emyr (PTN-025). «A veces estos individuos se adelantan para evaluar condiciones o disponibilidad de alimento, aunque también puede tratarse de un comportamiento natural de machos que se desplazan solos», explicó.

La temporada de orcas atrae cada invierno a visitantes y fotógrafos a la costa atlántica rionegrina. Foto: Marcelo Ochoa.

Además del valor científico, la temporada de orcas se convirtió en uno de los grandes atractivos naturales del invierno en la costa rionegrina. Cada año, visitantes llegan a Punta Bermeja y sus alrededores para observar a estos animales en su ambiente natural y seguir de cerca sus movimientos desde los miradores del área protegida.


Una ruta de caza entre Península Valdés y la costa rionegrina


Cada invierno, entre junio y agosto, las orcas que habitualmente habitan el sistema de Península Valdés recorren cientos de kilómetros hasta llegar a las costas de Río Negro. Su objetivo es claro: alimentarse de lobos marinos de un pelo, especialmente los juveniles que se acercan a la orilla en sus primeras experiencias en el mar.

«Viajan alrededor de 500 kilómetros para llegar hasta nuestras costas para alimentarse», destacó Ulloa, subrayando la magnitud del fenómeno natural.

Las orcas llegan a la costa rionegrina para alimentarse principalmente de lobos marinos juveniles durante sus primeras inmersiones. Foto: Marcelo Ochoa.

Punta Bermeja es uno de los escenarios privilegiados de este encuentro. Sus restingas y formaciones rocosas generan pozones naturales (los llamados «canales de marea») donde los lobos marinos encuentran refugio y las orcas despliegan su estrategia de caza.

«Esas condiciones hacen que el lugar sea muy particular. Las orcas aprovechan la marea alta o en ascenso, cuando los juveniles están jugando en el interior de esos canales naturales«, explicó Ulloa. Además, destacó que estas técnicas no son casuales: «Son comportamientos que se transmiten de madres a crías. Es aprendizaje social dentro del grupo».


Dónde alojarse y cómo organizar la visita


La experiencia de avistaje de orcas en Punta Bermeja y su entorno puede vivirse en formato de escapada corta o como parte de un recorrido más amplio por la costa rionegrina. Las opciones de alojamiento se distribuyen principalmente en tres puntos clave: La Lobería, El Cóndor y Viedma, cada uno con estilos distintos pero complementarios.

La Lobería ofrece una experiencia de descanso en contacto directo con el paisaje costero y la fauna marina. Foto: Marcelo Ochoa.

En La Lobería, la opción más inmersiva es el contacto directo con el paisaje. Allí se encuentra el Hostel y Camping Lobería, ubicado prácticamente dentro del área natural, lo que permite dormir con el sonido del mar y despertar a metros del entorno donde se desarrolla la vida silvestre. Es una alternativa ideal para quienes buscan naturaleza pura, con servicios básicos y una experiencia más rústica y cercana al ecosistema costero.

Hospedarse sobre la costa atlántica permite combinar avistajes, gastronomía y recorridos por el Camino de la Costa. Foto: Marcelo Ochoa.

En El Cóndor, las opciones se amplían con cabañas, alojamientos familiares y servicios más consolidados. Es una buena base para quienes quieren combinar naturaleza con mayor comodidad, gastronomía y movimiento turístico. Desde allí, el acceso a Punta Bermeja y Bahía Rosas es directo por la Ruta Provincial 1.

Viedma ofrece alternativas de alojamiento para quienes buscan una escapada de naturaleza durante el invierno. Foto: Marcelo Ochoa.

Por su parte, Viedma funciona como el centro urbano más completo para hospedarse. Hoteles, departamentos temporarios y una oferta gastronómica más variada la convierten en una alternativa práctica para quienes prefieren contar con todos los servicios antes o después de las salidas hacia la costa.


Cómo llegar


El acceso a Punta Bermeja se realiza principalmente por la Ruta Provincial 1, conocida como el Camino de la Costa. Desde Viedma, el recorrido es de aproximadamente 60 a 63 kilómetros hacia el sur, bordeando primero el río Negro y luego ingresando al paisaje de acantilados que caracteriza a esta franja atlántica.

El trayecto es en sí mismo parte de la experiencia: a medida que se avanza, el paisaje urbano se disuelve y da paso a una costa más salvaje, con miradores naturales, playas extensas y una biodiversidad que acompaña todo el recorrido.


Miradores para vivir la experiencia


El Área Natural Protegida Punta Bermeja cuenta con tres miradores especialmente dispuestos para el avistaje. Aunque las orcas pueden verse a simple vista, se recomienda llevar binoculares para apreciar mejor cada movimiento en el agua.

El centro de interpretación y los miradores funcionan todos los días de 10 a 18, incluidos fines de semana y feriados. Guardas ambientales están disponibles para brindar información y acompañar la experiencia de los visitantes.


Recomendaciones para el visitante


Para disfrutar plenamente del avistaje de orcas y de la fauna marina, se sugiere tener en cuenta algunas pautas básicas:

  • Organizar la visita con tiempo, especialmente en temporada de invierno (junio a agosto), cuando aumenta la presencia de orcas.
  • Llevar abrigo, binoculares y calzado cómodo para caminatas en acantilados y miradores.
  • Respetar siempre los sectores habilitados de observación.
  • No ingresar al mar ni acercarse a los animales en el agua.
  • Evitar ruidos fuertes o cualquier intento de interacción con la fauna.
  • Seguir las indicaciones del personal de guardas ambientales.


Cuando el invierno comienza a sentirse en la costa atlántica rionegrina, también empieza una de las temporadas más esperadas: la llegada de las orcas. Este año, la presencia anticipada de Pao (PTN-006), un macho adulto de 20 años, volvió a encender la expectativa en Punta Bermeja y su entorno, donde cada temporada el océano ofrece uno de los espectáculos naturales más impactantes del país.

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