Y él estará y estará…

Redacción

Por Redacción

Y claro, estará. En los pasillos. En los anaqueles. Entre las mesas de libros cuyo desorden es vitalidad pura. Y en los cafés que rodean los stands. En las conversaciones, en las conferencias… En los señaladores… En un libro de fotos que siempre promete imágenes inéditas de él… Sí, se trata de Jorge Luis Borges. Y de mil maneras estará en la feria. Estará, por caso, en los términos en que lo reflexiona el poeta Horacio Salas, en que amasa encuentros con escritores… estará en ese “borrar pistas y contradecir” su propia biografía. Estará en esa chilena que año a año, y desde hace más de veinte, llega a la feria a “comprar todo lo nuevo que sale sobre él y, si no hay nada nuevo… bueno, me compro más de los que ya he comprado”… Estará en ese radical que también año a año llega a la feria buscar todas las ediciones posibles del poema “Paso de los Libres”, de Arturo Jauretche, prologado por Jorge Luis Borges. Porque piruetas tiene la historia. Al momento de aquel poema que eterniza la sublevación radical contra el “régimen falaz y descreído”, montado en septiembre de 1930, Jorge Luis Borges simpatizaba con el radicalismo… Y estará en la reflexión gratamente despiadada con que juzgó a su país, la Argentina que tanto amó… Y estará en las groserías con que le devolvieron aquella agudeza… Como la de Marta Lynch, en 1971, cuando en miserable sentencia sobre un Borges que se cuestionaba el aguinaldo –“No veo porque, si se trabaja doce meses, hay que pagar trece meses”– dijo: “Entre las vergüenzas que tiene la Argentina figura la de tener a este señor como su mejor escritor”… Ni atisbo con que asumió el tema Dalmiro Sáenz: “Entre Jorge Luis Borges y Graciela Borges, me quedo con Graciela”. Y estará en ese “…ya siento el íntimo cuchillo en la garganta” de esa síntesis cruda y dolida de la historia argentina que se resume en el “Poema Conjetural”… Y estará en Muraña o Nicanor Paredes… O en esos dos jóvenes que en esa bravuconada de dictadores llamados criollos, en unas islas demasiado famosas, cada uno en su momento, fueron “Caín y Abel”… “John War y Juan López”, casi lo último que escribió Jorge Luis Borges. Esa Guerra de Malvinas que sucedió “en un tiempo que no podemos entender…”.


Y claro, estará. En los pasillos. En los anaqueles. Entre las mesas de libros cuyo desorden es vitalidad pura. Y en los cafés que rodean los stands. En las conversaciones, en las conferencias… En los señaladores… En un libro de fotos que siempre promete imágenes inéditas de él… Sí, se trata de Jorge Luis Borges. Y de mil maneras estará en la feria. Estará, por caso, en los términos en que lo reflexiona el poeta Horacio Salas, en que amasa encuentros con escritores… estará en ese “borrar pistas y contradecir” su propia biografía. Estará en esa chilena que año a año, y desde hace más de veinte, llega a la feria a “comprar todo lo nuevo que sale sobre él y, si no hay nada nuevo… bueno, me compro más de los que ya he comprado”… Estará en ese radical que también año a año llega a la feria buscar todas las ediciones posibles del poema “Paso de los Libres”, de Arturo Jauretche, prologado por Jorge Luis Borges. Porque piruetas tiene la historia. Al momento de aquel poema que eterniza la sublevación radical contra el “régimen falaz y descreído”, montado en septiembre de 1930, Jorge Luis Borges simpatizaba con el radicalismo… Y estará en la reflexión gratamente despiadada con que juzgó a su país, la Argentina que tanto amó… Y estará en las groserías con que le devolvieron aquella agudeza… Como la de Marta Lynch, en 1971, cuando en miserable sentencia sobre un Borges que se cuestionaba el aguinaldo –“No veo porque, si se trabaja doce meses, hay que pagar trece meses”– dijo: “Entre las vergüenzas que tiene la Argentina figura la de tener a este señor como su mejor escritor”… Ni atisbo con que asumió el tema Dalmiro Sáenz: “Entre Jorge Luis Borges y Graciela Borges, me quedo con Graciela”. Y estará en ese “…ya siento el íntimo cuchillo en la garganta” de esa síntesis cruda y dolida de la historia argentina que se resume en el “Poema Conjetural”… Y estará en Muraña o Nicanor Paredes… O en esos dos jóvenes que en esa bravuconada de dictadores llamados criollos, en unas islas demasiado famosas, cada uno en su momento, fueron “Caín y Abel”… “John War y Juan López”, casi lo último que escribió Jorge Luis Borges. Esa Guerra de Malvinas que sucedió “en un tiempo que no podemos entender…”.

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