“Y un día volviste al pago”
–Viejo… están toreando los perros, fijate quién es… parece un auto…
–Es el padrecito Tablum… en el rastrojero…
Seguramente es el diálogo que se entablaba cuando llegabas a algún rancho con tu mensaje de amor y esperanza.
En 1953 llegaste por primera vez a la Línea Sur, sin saber ni imaginar que estas tierras iban a ser tu hogar y te ibas a convertir en el curita caminador y en una composición casi perfecta de mitad tano y mitad gaucho –la labor incansable que desarrollaste–. Hoy te reconocen como un ciudadano ilustre y un ejemplo de vida a seguir.
Constancia, dedicación, vocación, amor, cariño, solidaridad, respeto, amistad, contención y cuántas otras características te podrían definir… pero no alcanzan las palabras para abarcar tan gran persona.
Mi querido Padre Stablum, con el correr de los años te aprendimos a querer y a conocer. Construiste parroquias y capillas en todas las localidades y parajes del sur rionegrino, entre ellas, Jacobacci, Los Menucos, Maquinchao, Ramos Mexía, Sierra Colorada, Treneta, Yaminué, Comicó, Prahuaniyeu, Aguada de Guerra y El Caín; y en ese andar constante bautizaste a familias enteras. Cuántos casamientos en medio del campo sin más que algunos animales y perros como testigos habrás concretado, cuántas generaciones tomaron la 1ª comunión y su 1ª confirmación con tu presencia, pero sobre todas las cosas cuánto cariño, humildad, dedicación y vocación demostraste en tu andar, porque no te hiciste grande por hablar mucho, te hiciste grande por tus hechos y por ser ejemplar con tus actos. Tus palabras eran las justas y necesarias, y en los momentos precisos…
Llegaste a cada rincón de la inmensa Línea Sur, ni me imagino los kilómetros incontables que debió haber recorrido ese rastrojero con el cual llegabas a puntos inaccesibles de la zona, y los caminos de aquella época no eran como los de ahora, ese viejo rastrojero era tan llegador a sus destinos que ni siquiera el tren (en varias ocasiones) pudo detenerte…
Fuiste un hombre de Dios, como buen franciscano siempre con tu sotana marrón, demostrando tu preocupación por los pobres, tu dedicación a transmitir la palabra de Dios, tu labor pastoral y misionera, tu dedicación a los enfermos, tu humildad y tu contribución a la formación ciudadana, tu ocupación y preocupación por los pueblos originarios y los más de cuarenta años dedicados a misionar en todos los rincones de la Región Sur rionegrina, toda una vida dedicada a evangelizar y derrochar cariño. Cómo no te voy a recordar mi querido Stablum…
Los años y el destino llevaron a que un 14 de junio del 2000 finalizara tu vida territorial en el país de Italia, generando un vacío y una tristeza muy grande a los que te supimos conocer, y también lo fue el hecho de tenerte tan pero tan lejos.
Hoy la vida y Dios me regalan una gran alegría y una emoción inmensa, por eso la quiero compartir con todos y hacerles saber que el pasado 5/4, después de mucho tramitar y trabajar, volviste a estar en suelo rionegrino (Bariloche) y prontamente estarás en tu Línea Sur, adonde siempre perteneciste, a estas tierras en donde te cobijara y descansaras con la música del viento surero, el aroma a la tierra mojada del sur y el frío congelado de los inviernos que supiste vivenciar. Éste es tu lugar, y ésta es tu gente que te esperó y te espera. Hoy puedo decir: bienvenido padrecito querido, el sur nuevamente te abre los brazos y te recibe fraternalmente.
Qué grande que es la gracia de Dios que podemos decir que el norte argentino tuvo su cura Brochero y hoy y siempre podemos decir que el sur argentino tuvo al padre Stablum, hombre de Dios que ya ha intercedido por la beneficencia de muchas personas.
Que Dios siempre te tenga en la gloria y tu espíritu y alma descanse por siempre en paz y en la eterna gracia de Dios.
Hoy podemos decir que un día volviste al pago.
Gustavo L. Morales Capitán
DNI 31.172.951
Los Menucos
Gustavo L. Morales Capitán
DNI 31.172.951
Los Menucos