2016: artistas de Bariloche toman la palabra

Ocho voces con su particular estilo expresan sus expectativas y anhelos sobre la actividad cultural con vistas al flamante año que acaba de comenzar. Ruth Viegener, Carlos Casalla (hijo), Hernán Lugano, Anahí Rayen Mariluan, Lucas Dávalos, Luisa Peluffo, Julián Muro y Juan Gallo hacen sus aportes para “Río Negro”.

Redacción

Por Redacción

BIENVENIDO 2016

Anahí Mariluan: “No enmudecer el canto”

Ex integrante de Tamborelá (tambores en manos de mujeres) y un camino recorrido que la llevó a Buenos Airesm desde donde retornó como Licenciada en Folclore. Egresada de Arte Dramático e instructora vocal, Anahi Mariluan actualiza en canciones saberes de “los ancestros que nos acompañan como pueblo” rindiendo honor al compromiso de “no enmudecer el canto”.

Desde Chile, uno de los destinos deparados por la difusión de su primer disco solista “Kisulelaiñ / No estamos solas”, refiere a políticas culturales. “El horizonte no ha de ser individual sino que seguramente estará representado en lo que anhelen mis colegas y la comunidad en la que vivo. Un acierto será definitivamente la inclusión efectiva, el ejercicio de la diversidad”, plantea.

“El más esperado será el que se decida políticamente en forma colectiva. Tenemos y somos parte de un pueblo milenario que da cuenta de otro tipo de ejercicios políticos. La sabiduría en la tierra que pisamos”, sostiene Mariluan. Y agrega: “Estamos frente a un municipio declarado intercultural por medio de un ejercicio conjunto. Esperamos un acompañamiento por esa declaración e incentivos por destacar la cultura mapuche en todos los sectores”, escribe.

Luisa Peluffo: “Más que expectativas tengo curiosidad”

Escritora y periodista, Luisa Peluffo reside en esta ciudad desde 1977. Autora de “Me voy a vivir al sur”, libro cuyo éxito incentivó la creación de un blog con ese nombre, su obra mereció múltiples preseas. A los títulos “Todo eso oyes”, “La doble vida” y “Nadie baila el tango” (novela); sumó “La otra orilla”, “Un color inexistente”, y recientemente, “Foto grafías” (poesía).

“Más que expectativas tengo curiosidad”, expresa al responder la consulta convocante. “Curiosidad y deseos de que se vuelva a poner en marcha y funcione el Fondo Editorial Rionegrino. Por saber si continuarán los proyectos que se iniciaron durante la gestión municipal anterior. Descuento que la obra de la nueva sala de teatro (municipal) continuará, porque hay un convenio firmado y compromiso del Instituto Nacional del Teatro”, augura Peluffo.

Y agrega: “Curiosidad también respecto al presupuesto que tendrá Cultura, porque la partida presupuestaria que le asignarán tiene que ver con el hecho de que ya no es una secretaría y ha pasado a depender del área de Acción Social. Por saber si Cultura municipal y provincial funcionarán de manera armónica y no ignorándose mutuamente, porque eso nos perjudica a todos”, se pregunta la escritora.

La escritora espera por el FER y por el nuevo presupuesto que tendrá el área de cultura.

Hernán Lugano: “Sobrevivir, que ya es bastante…”

Autodidacta, formado en la tradición clásica, la música argentina y el jazz, Hernán Lugano recorrió escenarios del país y Europa. Con treinta y cinco años de trayectoria y manifiesto talento, encara el inicio del año con la austeridad que impone la falta de trabajo y preguntándose ¿qué queda entonces para los que recién empiezan?

“La verdad es que no tengo ninguna expectativa. Lamentablemente, año tras año y gestión tras gestión los artistas vemos pasar nuestros proyectos e ideas al olvido del cajón y la ignorancia. Mientras, tenemos que sobrevivir y eso ya es bastante esfuerzo…”, define.

Dice estar dispuesto a colaborar para revertir la situación aunque “no tengo ganas de perder el tiempo con pseudopolíticas culturales que nunca se cumplen porque no hay presupuesto, porque no hay gente preparada y, mucho menos, un proyecto cultural hecho por profesionales y que contemple al artista como un trabajador”.

Cuando en julio preparaba el viaje que lo llevaría al escenario del Centro Cultural Kirchner, Lugano refería que “en el minimundo local los responsables del área son como un técnico de fútbol que desconoce a los jugadores de su equipo. No hubo ni hay proyectos. No hay cambios. Un proyecto tiene que incorporar a los artistas. Se les da la espalda de manera pasmosa”.

El músico reconoció que no tiene ninguna expectativa, a partir de las experiencias con gestiones pasadas.

Ruth Viegener: “Más techos para alojar la cultura”

Enfocado su análisis en el ámbito local, Ruth Viegener, autora de las “Heroínas”, que el año pasado pasó por el Museo Histórico Nacional, apunta que “los faltantes en el área municipal de cultura son muchos y tendrán que esperar mientras cuaja la creación de centros culturales barriales”..

Extendido más allá de lo que indica el calendario, con el rigor del invierno aquí “aprendemos a guarecernos. Necesitamos techos para alojar los hechos culturales. Suficientes, por lo menos uno en cada barrio; amplios, para permitir todas las expresiones, respetuosos de todas las voces, generosos con todos los gestos, gentiles en infraestructura y adecuaciones, flexibles y maleables para adentro, tan sólidos y autónomos como para sobrellevar los avatares políticos con trascendencia”, sostiene Viegener.

Del muy numeroso grupo de artistas “con una fuerte convicción de hacer arte contra viento y marea, muy pocos pueden vivir de su producción y sin embargo siguen”. ¿Por qué tanto empecinamiento? “Quizá haya una respuesta no ponderada; una opción que, sin solucionar emergencias, las prevenga y mitigue”.

Uniendo voluntades, gestión y organización es posible, evalúa. “El premio será ganarle la pulseada al pensamiento dominante que machaca la cantinela de que para ser hay que tener”.

La escultora apuesta por el desarrollo de los centros culturales barriales.

Juan Gallo: “Por más apoyo, respeto y cuidado al talento”

Artista, coreógrafo y bailarín, Juan Gallo valora el 2015 como “uno de mis grandes años”. Habiendo producido y puesto en escena el musical “Yo, Freddie” que sumó seis funciones en el Teatro La Baita y una invitación a presentarlo en la sala Broadway, de Rosario, dice que “fue todo independiente, me cansé de tocar puertas en Cultura y Emprotur”.

Situación que dice compartir con colegas. “Creo en los artistas locales, en la palabra cultura, y quiero creer que será real el aporte para proyectos y artistas, que no serán utilizados para la foto cuando son famosos”.

Invitado a transmitir conocimientos en Ecuador y Perú, y en las provincias de Misiones, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Buenos Aires, Santa Fe, Chubut y Neuquén evalúa que “compartiendo uno repara en cuánto talento hay aquí. Talento que debe ser apoyado y cuidado por ese ente llamado Cultura” en cuyo seno “nada cambia, las personas que lo conforman desvalorizan el trabajo de los artistas locales.

“Trabajé en tres aperturas de la Fiesta de la Nieve y del Chocolate prácticamente gratis porque sentía la necesidad de devolver a mi ciudad. Cuando intenté cobrar mi trabajo ya no le serví al político de turno. Ojalá el artista sea más respetado, que todos podamos trabajar. Como digo siempre: nunca te conformes, hasta que lo bueno sea mejor y lo mejor sea excelente”.

Juan Gallo quiere creer en que “será real el aporte (oficial) para proyectos y artistas”.

Julián Muro: “Bariloche como usina cultural”

Autodefinido “músico en formación”, el joven compositor Julián Muro compartió creaciones propias incluidas en “Dingungu, un llamado a la madre del Ritmo” a mediados de 2015.

Reconoce la complejidad en el abordaje del tema gestión cultural. Que algunos de los artistas locales desarrollen su actividad “en soledad, por placer intimista” responde frecuentemente a que “hacerlo ante el público es una alternativa económicamente poco redituable e involucra sacrificio de tiempo en autogestión”.

Nacido en esta ciudad, cursa estudios de música en Buenos Aires. Con intención de aportar “a esta discusión, que debería darse profunda y ampliamente incluyendo a toda la sociedad”, retornó y presentó su proyecto junto a músicos que “nada tienen que envidiar” a los mejores.

“Lo que la mayoría no tiene es trabajo. Lamento llegar a la conclusión de que en el ámbito cultural hay precarización y desidia en términos laborales”. Con “condiciones que dan valor agregado a sus productos, tan diversos como su población; características geográficas e historia”, la ciudad “podría funcionar como una verdadera usina cultural”, aprecia.

A sus propuestas agrega una coparticipación entre el Estado y las empresas para fomentar la actividad, la apertura de oficinas de trámites legales en la ciudad y la instalación de sedes de institutos nacionales de arte.

Julián Muro dice que la mayoría de los artistas no tienen trabajo por precarización y desidia oficiales.

Carlos Casalla: “¿Qué creo que pasará? Nada pasará”

Bajista, percusionista y compositor, Carlos Casalla reside en la ciudad desde niño. Hijo de “Chingolo” y Norma, transitó escenarios con el dúo Pedro y Pablo (Miguel Cantilo y Jorge Durietz), entre otros. Que la cultura “siga desarrollándose en todos los ámbitos, crezcan el respeto y la valoración” y la disponibilidad de espacios físicos destinados a la actividad, forman parte de sus expectativas.

“Tratando de no ser demasiado pesimista, expresaré lo que creo que pasará: nada. Es más, que la situación será peor. Si sumamos el hecho de que Cultura municipal tendrá rango de subsecretaría: menos presupuesto, más “ninguneo”, burocracia y desorden; más lejos todavía de posicionar las expresiones artísticas locales como atractivo turístico. Vienen tiempos de componer más, estudiar y ajustarse (”sincerarse” para estar a la moda) el cinturón, seguir trabajando en los barrios transmitiendo conocimientos”.

“Ojalá me equivoque y tenga que pedir perdón, ¡me haría muy feliz!”, apunta, esperando “continuar haciendo lo que más nos gusta y mejor nos sale porque, como decía el gran Miguel Abuelo: a pesar de tanta pena siento que la Vida es buena Hoy”.

El músico y compositor comparten el mismo pesimismo que varios artistas consultados.

Lucas Dávalos: “Que la cultura sea agente integrador”

Nacido en esta ciudad, egresado de Comunicación Social de la UBA, Lucas Dávalos editó su primer disco “Dame cosas buenas” en 2012. Luego, “El refugio interior” y aguarda la publicación el álbum “Canciones para Leopoldo”. Dávalos centra sus esperanzas en que “sea un gran año para la cultura local, con posibilidades para todas las expresiones, géneros y estilos artísticos.

“Nuestra ciudad arrastra una pesada carga en cuanto a la definición de su perfil en varios aspectos, y la cultura no ha sido la excepción. Sin embargo, estoy convencido de que el crisol de expresiones, matices y voces que, como placas tectónicas han ido moldeando nuestra identidad plural, lejos de asustarnos debería permitirnos ver que contamos con una variedad excepcional de recursos, capacidades y expresiones culturales para ofrecer”.

El desafío de gestionar en la diversidad queda expresado “en todas las caras de Bariloche. Hay una gran cantidad de artistas de calidad, con trayectoria, y que quizá no son reconocidos como debieran. Es necesario contar con más espacios, recursos, ciclos, salas, pero también con la visión de quien comprende que la cultura no es un lujo sino un gran agente integrador, socializador y generador de recursos.

Lucas Dávalos apuesta al crisol de expresiones culturales de la cuidad como motor de cambio.


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