7 mujeres líderes de Jacobacci también motorizan la Trochita que vuelve a surcar la estepa patagónica

Quiénes integran la cooperativa Ayufin Mapu y qué hacen. Este sábado, a las 11, la Trochita hará el primer viaje de la temporada para turistas y estas mujeres también son protagonistas de la aventura.





La estepa rionegrina provoca un encantamiento especial.


Se llegue desde la costa, la cordillera o el Alto Valle, la naturaleza rural de Jacobacci anticipa que allí encontraremos historias y modos de vida que tal vez puedan sorprendernos. Como el caso del trabajo de siete mujeres locales que lideran la cooperativa Ayufin Mapu (que significa “tierra querida”). Ellas, que apelan al conocimiento y a la intuición, han sabido poner en valor el paisaje de esta parte de Río Negro. Están convencidas de que escenificar el entorno con una rica comida, una mesa bien puesta, usando productos locales, trabajando codo a codo con productores y artesanos, recuperando leyendas e historias y escribiendo el presente pueden generar una experiencia movilizadora en el viajero y el turista. Para ellas, gastronomía, turismo rural y producción amalgaman bien las expectativas de generación de empleo local.


Reencantar el mundo es lo que quieren. “Demasiadas penas tenemos por momentos. Por qué no alivianarlas creando momentos para los sentidos”, sueña Alejandra Díaz, una de las integrantes de la cooperativa que días atrás junto a sus compañeras tuvo un rol preponderante en el gran encuentro gastronómico que la organización Enbhiga concretó en Jacobacci, con más de 30 cocineros y cocineras locales y de Río Negro para potenciar la cocina regional.

Alejandra Díaz, en el centro, habla con dos pasajeras de la Trochita. Fotos «Río Negro»


Ellas comandan el Café de La Trochita, un lugar que supieron recuperar en la estación de tren, en pleno centro de la ciudad. “Este sábado comienza la temporada de la Trochita que unirá nuestra ciudad con el paraje Ojos de Agua, distante a 43 km. Nos tiene emocionadas esta movida que nos ocupará hasta el 16 de abril de 2022”, agrega Alejandra, que tiene 36 años y es guía de turismo. Muy cerca suyo están Vilma Yáñez (40), guía de turismo; Rocío Gudiño (39), técnica en seguridad e higiene; Jorgelina Cuminao, ama de casa; Mirna Sarries (36), estudiante de tecnicatura en operaciones minera y cocinera; Noelia Yáñez, técnica en gestión de empresas de turismo; Laura Andrade, Belén Quise, Karina Marilef, Amalia Mansilla… También reportan su trabajo a esta organización de modo ocasional Marcos Polyronieri (36) y Omar Ponce (35, de Sierra Colorada), ambos guías de turismo.

Roció Gudiño, integrante de la cooperativa Ayufin Mapu», sirve el pedido en el Café de La Trochita, en Jacobacci. Un registro prepandemia.


¿Cómo nació la cooperativa? Responde Alejandra. “Ayufin Mapu surge en 2012 de la iniciativa de un grupo de compañeras/os de estudio. Estábamos finalizando la carrera de guía de turismo aquí en el Instituto Técnico de Jacobacci. Nos unía una visión que desde el instituto se proyectaba: pensarnos de modo activo en este corredor bioceánico del que somos parte”.


En agosto de 2012 empezaron a trajinar el camino de la burocracia para constituirse hasta que en el 2016 les llegó la matrícula emitida por INAES. Fue por entonces que a la formación de turismo le agregan la de gastronomía, estudios y prácticas favorecidas por otras cooperativas locales como la de Agua que les empezó a confiar los primeros trabajos. “Esto fortaleció al equipo humano”, subraya Alejandra. “Siempre nos pensamos como generadores de nuestro propio trabajo y poder construir una identidad como organización. Deseamos ser anfitriones de este, nuestro lugar, y algún día poder ampliarlo a otros puntos de la región sur”, acota. Ser emprendedores es la fibra vital de este grupo.

La parte externa del Café de La Trochita, comensales disfrutando de blends de tés preparado en el lugar. Algunos tomarán luego un viaje a Ojos de Agua: la Trochita es una verdadera joya de la historia y del turismo de Jacobacci.


¿Qué estaba pasando en Jacobacci en 2011/2012?
«En esos momentos se intentaba salir de una crisis ambiental, social y económica muy fuerte que nos tocaba atravesar después de la caída trágica de cenizas en junio de 2011. El sector ganadero estaba devastado, el pueblo tapado por las cenizas. Pese a este panorama no dejábamos de soñar. Fueron tiempos de espera y de trabajar en otros ámbitos pero siempre pensando en lo que era nuestro objetivo».
La espera, aclara Alejandra, debe ser una virtud a desarrollar al menos por estos lares. Caso contrario, la frustración gana.
“En el 2017 comenzamos a charlar con Alberto Llanca, gerente general de Tren, sobre nuestro proyecto y de la necesidad de tener una sede propia, un lugar para trabajar. ¿En qué lugar habíamos pensado? En la estación de la Trochita, que estaba abandonada desde hacía 35 años”, dice.

Mirna Sarries, cocinera e integrante de la cooperativa.


En la charla surgen recuerdos dolorosos del proceso de privatización de Ferrocarriles Argentina por parte del gobierno del expresidente Carlos Menem. “Llanca enseguida entendió de qué hablábamos; lo mismo pasó con Sandra Recaldt, una legisladora de nuestro pueblo. Accedimos a la estación. Hubo que restaurarla toda, toda: le faltaban ventanas, los techos estaban caídos, no había un servicio… Gestionamos ante el presidente del ente Guillermo Oliva Tagle la compra de vidrios y armamos allí el museo ferroviario que estaba en frente y en el que los obreros del Tren Patagónico habían trabajado. Ellos accedieron a que la cooperativa pueda mostrarlo y contar a partir de él un pedacito de historia jacobaccina”.


“Otro par de años nos llevó poder emprender en esta cafetería que hoy es el sustento más importante con el que cuenta la cooperativa y que genera trabajo a nuestras compañeras. Nos permite seguir proyectando sobre todo la adquisición de herramientas, en la proyección publicitaria y de otras propuestas turísticas. Hace dos años les propusimos a nuestros vecinos/as un lugar para venir en familia, con amigos, sin distinción de edades: este cafecito. Que vengan es algo que nos genera orgullo”. El servicio gastronómico que ofrecen aquí también lo hacen para el viaje en la Trochita.

La Trochita en plena estepa rionegrina. Foto: José Mellado.


No quieren ni pensar lo que va a ser este sábado cuando salga el primer viaje de la Trochita desde el centro del pueblo a Ojos de Agua. “Ha sido constante el sacrificio y las ganas de apostar a nuestro proyecto, tan es así que comenzaremos una nueva temporada turística este 11 de diciembre con muchas expectativas, de que la gente nos visite y se regrese a sus casas con una linda experiencia del servicio y de nuestro pueblo. Esta será además la primer temporada en La Pulpería, lugar donde trabajan nuestras compañeras de Ojos de Agua”, apunta Alejandra.

«Tres de nuestras compañeras de Ojos de Agua», aclara Alejandra Díaz al compartir esta foto de una capacitación reciente.


“Estamos convencidas de todo lo que el turismo representa para nuestras comunidades y a partir de ello ansiamos seguir sumando a otros que quieran acompañar y trabajar desde sus saberes, como el turismo rural, por ejemplo, que esta temporada podremos ofrecerlo con nuestra compañera Amalia Mansilla, con visitas que permiten mostrar que el turismo puede ser una verdadera alternativa para nuestra economía familiar en la zona rural”, concluye la entrevistada.


En esta cooperativa Ayufin Mapu reivindican que reencantar el mundo es una decisión política y están felices de que así sea. Armar, organizar y transformar la escena rural no es una mera puesta en escena sino toda una estrategia para generar “experiencias hechizantes” que hagan vibrar al visitante. Desde este sábado 11 de diciembre quienes anden por Jacobacci lo podrán experimentar.

Analía García, activista cultural y experta
en turismo rural, aliada y colaboradora de la
Cooperativa Ayufin Mapu.


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