Luego del ascenso, Arco Iris va por más
Derrotó por penales a Güemes y ahora se prepara para disputar el torneo de primera de Lifuba. El equipo de Virgen Misionera se siente entre los grandes de la ciudad.
La hinchada más ruidosa y seguidora del fútbol local se dio el gusto de festejar el ascenso a primera división de Lifuba y para el próximo año se fijó los objetivos de mantener la categoría y “darle pelea a los grandes”.
Así lo aseguró el presidente de Arco Iris, Ricardo Jaime, que días atrás derrotó por penales a Martín Güemes en la gran final de la B y se quedó con el título.
Cuando habla de mezclarse entre “los grandes” Jaime piensa en Cruz del Sur, Estudiantes y Puerto Moreno, que son los equipos con más éxitos en los últimos años y los que han representado a Bariloche en la instancia regional.
Pero el titular del club que nació a comienzos de siglo en Virgen Misionera tiene la convicción íntima de que –si es por popularidad– ellos acumulan merecimientos de sobra para acceder a ese olimpo.
En la segunda mitad del año Arco Iris paseó su marea verde y amarilla por todas las canchas de la B (en la que compitieron 10 equipos de Bariloche y El Bolsón), pero se hizo fuerte en su predio de la calle Tarragó Ros, bautizado ya hace años como “La Caldera”.
El equipo dirigido por Carlos Núñez (exjugador del club) terminó invicto al cabo de las 9 fechas, derrotó con facilitad a Independiente en las semifinales y llegó como favorito a la final contra Güemes, disputada en el estadio municipal.
Jaime espera que “se termine ahora el sube y baja”, que fatigó a Arco Iris con dos descensos y dos ascensos sucesivos en los últimos años.
Jaime valoró especialmente la compañía de la gente. “Metimos como 500 personas en la tribuna del Corralón, y algunos que fueron a la de Tiscornia –destacó–. Por suerte se portaron bien. Lo que tiene Arco Iris que no pasa en otros equipos es la gran pertenencia al barrio”.
Recordó que desde un primer momento la gente los siguió a todos lados y esa fidelidad tiene que ver con la pertenencia barrial de quienes viven en torno al 7,200 de Pioneros.
La pasión se multiplicó a partir de la campaña de 2004, cuando Arco Iris obtuvo su único título en la A, al derrotar a Cruz del Sur en la final y por primera vez accedió a jugar un regional.
Desandar ese camino para Jaime es un sueño pero también un desafío grande, porque en lo económico no sobra nada.
Dijo que volver a consagrarse en la máxima división sería “algo increíble”, aunque tener una plaza en el fútbol federal demandaría otra planificación y mucho más apoyo porque “económicamente te destruye”.
A su juicio Arco Iris salió campeón porque tuvo el mejor equilibrio entre jugadores jóvenes y experimentados y también por los cuatro entrenamientos por semana, que les aseguraron una gran condición física. Dijo que esto último es fundamental en la categoría, donde “no todos están preparados para correr los 90 minutos, o los 120 que tuvo la final”.
Entre otros jugadores que resultaron importantes destacó a Pedro y Luis Manzanares, Adolfo Navarro, el joven goleador Agustín Cañuqueo, el volante Alan Sánchez y el arquero Maximiliano Leiva.
La cancha del “verde amarillo” siempre fue de tierra y por ahora no hay perspectivas de mejorarla. El presidente dijo que poner sintético no es posible por los costos y “por los declives del terreno”. Dijo que alguna vez tuvieron el compromiso del intendente Gustavo Gennuso “que es del barrio”, para generar una perforación que les garantice el agua de riego y apostar al césped natural.
“Pero se hace todo muy difícil –afirmó Jaime–. Si el privado no da una mano y el Estado se hace el gil, no nos queda otra que seguir así”.
El partido decisivo
Aunque Arco Iris era favorito (y había derrotado a Güemes 2 a 0 hace menos de un mes), la final resultó muy disputada. Al cabo del tiempo regular ninguno sacó diferencias. Güemes abrió el marcador luego del descanso y minutos después empataron los de Virgen Misionera con un penal de Sánchez. Así terminaron los 90 y en el alargue Arco Iris se puso al frente con una definición de Fito Navarro. Pero sobre el final Güemes lo empató y fueron a los penales.
Allí el equipo que había terminado invicto y puntero resultó más preciso, se impuso 3 a 1 (con atajadas clave de Leiva) y desató el festejo.
La hinchada más ruidosa y seguidora del fútbol local se dio el gusto de festejar el ascenso a primera división de Lifuba y para el próximo año se fijó los objetivos de mantener la categoría y “darle pelea a los grandes”.
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