Espíritu olímpico
Madrid
La gran noticia está ahí, en esos Juegos Olímpicos de Pequín, que durante este mes van a convertir a la capital China, en un entorno de hospitalidad y entusiasmo. Personalmente, me gusta que la humanidad active el espíritu deportivo, con su ambiente competitivo sano, pero vertiendo sonrisas y sembrando fortalezas, que es lo que realmente nos universaliza y concilia. Desde luego, hay que impulsar este tipo de eventos que nos rejuvenecen el cuerpo, mientras nos hacen vibrar interiormente, con el robustecimiento de las grandezas morales, llevando a la sociedad el impulso del sacrificio, de la resistencia, el tesón y la disciplina. Desde luego, la práctica del ejercicio competitivo, en todas sus manifestaciones atléticas, es un instrumento más de elevación, de educación de la mente y de aprendizaje interno de uno mismo.
Deberíamos, por consiguiente, engrandecer esa antorcha que nos hermana, mediante el respeto mutuo y la comprensión de sus participantes, encarnando valores de juego limpio y solidaridad, más allá del ansia de competir.
Este espíritu de activar vínculos, alrededor del movimiento olímpico que se remonta a la antigua Grecia, lo requerimos como jamás.
Es fundamental para ayudar a eliminar la intolerancia y construir un planeta más auténtico y solidario, bajo el faro de la llama atlética. En las huellas de los deportistas permanece el sacrificio, el sometimiento a las reglas del esparcimiento y a la responsabilidad; así como el estímulo creativo y estimulante de que nadie es más que nadie, con voluntad y empeño.
Víctor Corcoba Herrero – corcoba@telefonica.net
Madrid
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