Rosario, el ejemplo de lo que está mal

Carta de Lector

Por Carta de lector

Julián Alvarez, DNI 7.574.027
Rosario

Tan lejos de la Virgen y de la Santa Fe y tan controlada por la mafia, la ciudad de Rosario es el ejemplo que no queremos ver.

Un Estado mafioso fue el sueño de Escobar Gaviria; fue el proyecto que terminó poniendo en marcha el mano pulite en Italia.

En todo Estado habrá corruptos y mafiosos, pero la condición de Estado, que no es otra cosa que la organización y distribución de los recursos para la satisfacción de las necesidades y el desarrollo de los ciudadanos, es exactamente lo contrario a la mafia.

De lo que resulta que una Nación, más rica o más pobre, más venturosa o menos, no puede conducirse por mafiosos ni por sus conductas que consisten inevitablemente en la destrucción del otro, que incluye la de los demás mafiosos.

Es decir, una conducta cada vez más violenta y desquiciada.

Hoy, tristemente, lo vemos en la ciudad de Rosario, donde lo que se sabe y lo que no se sabe y suponemos, nos horroriza. Pero no queremos ver que es simple y sencillamente la evidencia de un Estado sin ley y sin poder para restaurarla.

Y tampoco queremos ver que ese es el futuro del país, con un sistema judicial que se va apropiando del poder formal, poniéndolo al servicio del poder real, que no responde a la ley ni al Derecho y persigue a quien se le antoja y encubre a quien se le da la gana.

Si la Corte es lo que es y hace lo que hace, Rosario es la consecuencia inevitable. Pensar que no tiene nada que ver es la política del avestruz.

Los que anuncian como un triunfo que el Congreso no logrará enderezar el barco, están anunciando su propio fracaso, cegados por una lamparita led que confunden con la luz del sol. Cuando el barco se hunda, tampoco a ellos les alcanzarán los salvavidas ni los pasajes low cost para salvarse.