Antonio Skármeta, en un momento histórico
El escritor chileno recrea en “Los días del arcoíris” los tiempos previos al paso de su país a la democracia tras la dictadura de Pinochet.
El autor de “Ardiente paciencia” ganó con su nueva novela el Premio Planeta-Casamérica.
El escritor chileno Antonio Skármeta, reciente ganador del premio iberoamericano Planeta-Casamérica por la novela “Los días del arcoíris”, pasó por Buenos Aires para hablar de esta ficción que transcurre en los días que rodearon al plebiscito nacional de 1988 en Chile y que abrió paso a la democracia tras la dictadura pinochetista. Con una mirada achinada y la sonrisa bonachona, este locuaz escritor se expresó hábilmente durante la entrevista con Télam sobre algunos conceptos de su última y consagrada obra: “Es una novela inspirada en hechos reales acontecidos en Chile, trabajados poéticamente para crear una ficción autónoma”, dijo. El autor de “Ardiente paciencia” –libro que dio origen al famoso filme “Il postino”– se impuso en marzo pasado a 15 finalistas que compitieron por los 200.000 dólares del IV Premio Planeta- Casamérica con su obra “Los días del arcoíris”. Luego de varias presentaciones en el país transandino, Skármeta arribó a Buenos Aires para que el público argentino visibilice su trabajo que –si bien se enmarca en un suceso clave de la historia chilena– “es un libro universal porque se trata de la búsqueda y profundización de la libertad y de las alegrías que trae”, puntualiza. –¿Cómo define la novela? –Es una ficción que celebra un hecho real que le trajo a mi gente la libertad que habían perdido, luego de haber vivido tanto tiempo bajo la represión de una dictadura oprobiosa –asegura. En esta novela, los elementos fundamentales para el autor son “el ingenio, el humor y la picardía con que los artistas hicieron la campaña publicitaria para decirle ‘No’ al dictador en un plebiscito”. La gracia y el dramatismo con que los responsables de la campaña utilizaron la idea del “No” terminan desplazando a Pinochet del poder para inaugurar la democracia: “Busqué tensión para movilizar temas estéticos y éticos. El publicista Adrián Bettini es un personaje que reúne varias de las características de los que trabajaron para el ‘No’”. Skármeta se tomó algunas licencias ficticias en este relato delicado escrito en un registro romántico y esperanzador. “Por ejemplo, evoco algunos acontecimientos anteriores a 1988 pero los fundo en un mismo año aunque –aclara– no quiero que sea vista como un retrato realista de una época, sino como una ficción que escribí con alegría”. A Bettini, el mejor publicista del país, le ofrecen simultáneamente hacer la campaña del “Sí” a Pinochet y del “No” y como es un hombre de “profundas convicciones democráticas” opta por el segundo. El nudo del conflicto de este creativo es encontrar como “enfrentar y animar a la gente que está abatida después de quince años en que la libertad no afloró por ningún lado”. El triunfo del “No” con el 55,99% significó el llamado a elecciones un año después. En 1990 Patricio Aylwin se convertía en el primer presidente electo por voto popular desde el golpe contra Salvador Allende. En un pasaje de “Los años del arcoíris” (símbolo de la campaña por el “No”) el diario español “El País” comenta: “15 minutos de televisión bastaron para terminar con 15 años de dictadura”. “Ésa es una exageración poética –señala Skármeta– porque los chilenos durante toda la represión mantuvieron activos o pasivos en sus corazones un ‘No’ que se accionó cuando Pinochet llamó a un plebiscito con la certeza de que el pueblo le iba a decir que sí”. El otro personaje central de la novela es Nico, que funciona de narrador. “Tiene 18 años y mira las cosas con una frescura no ideologizada, ni mediatizada. Hay mucho espacio para la espontaneidad y es una manera de mirar los acontecimientos desde un punto más puro del relato”, sostiene el autor. El profesor de filosofía, Santos, padre de Nico, es detenido en medio de una clase. A partir de este hecho y con la sensible mirada del joven se plantean diversos temas filosóficos como la ética (aristotélica, de la que el padre es un apasionado) hasta el pleno ejercicio de la justicia. En este sentido, el escritor actualiza “la tradición cultural clásica a la vida contemporánea”. Amante de las obras de William Shakespeare, el novelista dedica su obra al actor Roberto Parada quien le inculcó el amor por el autor inglés y por la actuación. Así la experiencia de Skármeta “se reverdece para darle autenticidad” a lo que vive Nico en su novela. El único personaje de la vida real que aparece es el compositor Florcita Motuda, creador del “Vals imperial del No”, un hito mundial, elegido entre las cincuenta canciones que cambiaron el rumbo de la historia, según la revista francesa Actuelle. “¿Por qué no cambió el nombre”? “Porque él pertenece al mundo de la ficción y del surrealismo, como yo. Somos pulgas del mismo perro y esta es una ficción de artistas sobre artistas. Es una invitación a bailar un vals”. Skármeta vivió este período exiliado en Alemania, sin embargo captó distintos climas de su país y entendió que “un escritor puede dejar una huella de su júbilo en el breve lapso de su existencia” y parafraseando a Pablo Neruda, este otro trasandino recita sonriente: “No quiero que muera mi herencia de alegría”. “La libertad trae un desafío tremendo, el hecho de que seamos libres hoy le costó mucho y a mucha gente. Si la libertad no se profundiza en cualquier momento te la pueden robar. A la democracia hay que celebrarla y gozarla y esa es una invitación a ser más democráticos”, reflexiona al final de la tarde en Buenos Aires. (Télam)
El autor de “Ardiente paciencia” ganó con su nueva novela el Premio Planeta-Casamérica.
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