Yo no soy Amy: resignificar a una grande de la música mundial

Mariú Fernández, actriz y cantante argentina, regresa a los escenarios porteños con su show que recorre la intimidad de la artista británica Winehouse. "No es una imitación, es una obra que busca mostrar la fragilidad desde donde nace la verdad", aseguró.

Redacción

Por Redacción

Mariú Fernández, la actriz, cantante y performer argentina, muy vinculada al teatro musical y a la escena del jazz/pop de Buenos Aires, regresa con su espectáculo Yo no soy Amy con una versión renovada, cuyas primeras funciones se realizaron con taquilla agotada.

La artista volverá a presentarse hoy a las 20 en Bebop Club de Palermo Soho en Buenos Aires.
La obra que rinde homenaje a Amy Winehouse desde una mirada artística que evita la imitación y prioriza una interpretación sensible y humana.

Esta nueva etapa cuenta con dirección general de Juan José Marco, quien impulsa una puesta con mayor desarrollo teatral y una narrativa más profunda. El espectáculo retoma el libro de Osvaldo Bazán, basado en una idea original de la propia Fernández, e incorpora una canción inédita compuesta especialmente para esta versión. A diez años de su estreno inicial, la obra presenta una evolución que amplía su universo escénico y emocional”, según informó la agencia Noticias Argentinas.

Mariú tiene una reconocida trayectoria en obras importantes como A Chorus Line, Shrek el musical y American Idiot. Como cantante refuerza un estilo muy influenciado por el soul y el jazz. Además, participó en cine t televisión. Una de sus actuaciones más recordadas fue en la película El amos menos pensado.

Ahora está abocada de lleno a su homenaje a Amy Winehouse y no es la primera vez que lo hace desde el teatro musical. En agosto de 2013 estrenó Amy, el tributo.

Ese primer tributo fue el punto de partida de todo el recorrido posterior de Mariú con la obra de Amy, que después evolucionó en espectáculos más complejos como “Yo no soy Amy”. Y fue evolucionando a lo largo de los años.

Luego del estreno de Amy, el tributo, Fernández pasó varios años subiendo a los más variados escenarios, ese show en vivo. Y en ese trayecto, experimentó varias interpretaciones. Dejó de ser un tributo musical para transformarse en una “performance” que amalgamaba el teatro, la dramaturgia y una mirada personal de la artista.

Se volvió una obra más íntima y reflexiva, no solo sobre Amy, sino sobre la identidad, la fama y la fragilidad humana. “Empezó como un tributo y terminó siendo una obra sobre identidad. Detrás del personaje había una mujer muy frágil, y ahí es donde aparece la verdad”, comentó en una de las pocas entrevistas que Fernández dio a lo medios.

Y es por ese sentido, que la artistas insiste en marcar la diferencia: “No es una imitación, es una interpretación artística”. Y de allí se decanta naturalmente el nombre del espectáculo. Ella no es Amy, solo una voz viva que la resignifica.

La obra propone una especie de biografía emocional, donde las canciones funcionan como disparadores de escenas y estados internos. En ese recorrido, Mariú construye un relato que cruza la figura de Amy con su propia identidad como artista, generando un juego constante entre cercanía y distancia.

En lo escénico, el show se apoya en un formato de banda en vivo, con arreglos que respetan la esencia soul y jazz de las canciones originales pero con una impronta propia. La puesta suele ser íntima y teatral, con iluminación cuidada y un uso expresivo del espacio que refuerza el clima emocional. Este tipo de propuesta encontró un ámbito ideal en salas cercanas al público, como Bebop Club, donde la cercanía potencia la intensidad del relato.

Uno de los ejes más fuertes del espectáculo es su mirada sobre la vulnerabilidad. Lejos de quedarse en el mito o la estética de Amy Winehouse, la obra pone el foco en su humanidad: el dolor, la exposición y las contradicciones de una artista atravesada por su tiempo.

Así, “Yo no soy Amy” se consolida como una obra híbrida entre recital y teatro, donde la música convive con la actuación y el relato personal. El resultado es un espectáculo sensible e intenso, que interpela tanto a quienes admiran a Amy Winehouse como a quienes buscan una experiencia escénica más profunda, en la que lo biográfico se vuelve universal.

La voz que canta para contar

Mariú Fernández es una actriz y cantante argentina formada en teatro musical, reconocida por su potencia interpretativa y su capacidad para fusionar música y actuación en escena. A lo largo de su carrera, ha construido un perfil artístico versátil, participando en destacadas producciones como A Chorus Line, Shrek el musical y American Idiot, donde consolidó su presencia dentro del circuito de comedia musical en Buenos Aires.

En paralelo, desarrolló una carrera como cantante, con un estilo influenciado por el jazz, el soul y el pop. Su voz, de gran fuerza expresiva, encontró un espacio natural en escenarios de música en vivo, donde comenzó a explorar una faceta más personal e íntima. Esta búsqueda la llevó a presentarse en clubes y salas donde la cercanía con el público se vuelve parte esencial de sus proyectos.


Mariú Fernández, la actriz, cantante y performer argentina, muy vinculada al teatro musical y a la escena del jazz/pop de Buenos Aires, regresa con su espectáculo Yo no soy Amy con una versión renovada, cuyas primeras funciones se realizaron con taquilla agotada.

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