Donald Trump anuncia la fase final de la guerra contra Irán y advierte sobre una destrucción total de su infraestructura
En un mensaje al país, Donald Trump aseguró que los objetivos militares en Irán se completarán en menos de tres semanas, aunque advirtió que destruirá la infraestructura energética si no hay un acuerdo inmediato. Mientras el crudo superó los 100 dólares por el bloqueo en Ormuz, el mandatario defendió la brevedad del conflicto frente al escepticismo de la opinión pública y el desplome de Wall Street.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en un mensaje a la nación que la intervención militar en Irán entró en su etapa definitiva.
El mandatario sostuvo que los objetivos estratégicos se completarán en un plazo de dos a tres semanas y lanzó un ultimátum: si no se alcanza un acuerdo inmediato, Washington ejecutará una ofensiva para neutralizar la infraestructura remanente del país. «Vamos a golpearlos extremadamente fuerte», advirtió el jefe de Estado, señalando que el nivel de daño proyectado busca retrotraer las capacidades de la República Islámica de forma definitiva.
A 32 días del inicio de las hostilidades, Trump realizó un balance del estado de las fuerzas iraníes, asegurando que su marina, fuerza aérea y arsenales de misiles están prácticamente agotados.
Según la Casa Blanca, el «cambio de régimen» es un hecho derivado de la pérdida de la cúpula dirigente original, lo que habría dado paso a un grupo de poder que el mandatario calificó como más razonable para negociar, pese a que Teherán niega oficialmente la existencia de diálogos abiertos con la administración estadounidense.
El factor del petróleo y el Estrecho de Ormuz
Uno de los puntos centrales del discurso fue la situación del Estrecho de Ormuz, que permanece bloqueado al tránsito comercial. Trump instó a sus aliados internacionales a tomar la iniciativa para reabrir la ruta por cuenta propia, sugiriendo que Estados Unidos podría finalizar su participación directa sin intervenir en la normalización de la vía marítima. «Vayan al estrecho y protéjanlo», manifestó el presidente, quien amenazó con bombardear simultáneamente todas las plantas energéticas de Irán si no hay una capitulación.
Esta retórica impactó en los mercados energéticos internacionales, donde el petróleo WTI alcanzó los 104 dólares y el Brent llegó a los 106 dólares por barril. La incertidumbre sobre el control de los hidrocarburos mundiales y la posibilidad de una nueva escalada en las próximas semanas provocó una reacción negativa en Wall Street, con caídas en el Nasdaq y el Dow Jones ante la falta de precisiones sobre el fin de la parálisis comercial en el Golfo.
En el frente interno, el respaldo a la gestión del conflicto muestra indicadores divididos. Según una encuesta de CNN, el 67% de los estadounidenses considera que el gobierno carece de un plan definido para la salida de la guerra. Trump defendió la intervención como una medida necesaria para la seguridad nacional y la comparó con conflictos prolongados de décadas anteriores, resaltando la brevedad de la actual campaña iniciada el 28 de febrero.
Finalmente, el mandatario utilizó sus canales oficiales para rendir homenaje a los trece soldados estadounidenses fallecidos durante el primer mes de combate. Aseguró que la misión concluirá en su honor con el objetivo de erradicar la amenaza nuclear en Medio Oriente. Mientras el Pentágono prepara lo que Trump denomina la «fase final», la comunidad internacional aguarda definiciones sobre si el repliegue anunciado de las tropas terrestres se concretará efectivamente antes de mediados de abril.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en un mensaje a la nación que la intervención militar en Irán entró en su etapa definitiva.
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