Daniel Dreizzen: «La guerra en Medio Oriente posiciona a Argentina como un proveedor de energía segura»

En un contexto energético global sacudido por la crisis petrolera, el analista dio su panorama sobre el presente en la industria. La "revolución shale", la priorización de la seguridad energética sobre la transición a energías renovables y el potencial de Argentina en este escenario fueron las claves de la charla.

Por Lautaro Acuña Heier

En un mundo «muy movido” por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el analista y CEO de la consultora Aleph Energy, Daniel Dreizzen, dio su punto de vista sobre el escenario actual en la industria energética, cual es el eje del debate entre los referentes del sector, y que efectos tendrá la crisis del petróleo en Argentina.

Se trató de una conferencia virtual llamada “Energía en Argentina y el Mundo: contexto, ideas, proyecciones y oportunidades», del que participaron más de 200 personas de distintas zonas del país presentó su visión en una jornada moderada por el gerente de operaciones del MEGSA (Mercado Electrónico del Gas), Daniel Nuñez.

Según explicó Dreissen, la demanda eléctrica aumentó en todas las regiones del mundo con un 2,1% en 2024, último año con datos disponibles brindados por la organización Energy Institute. Asia fue la región que más creció, al representar cerca de la mitad de la demanda; en cambio, Norteamérica fue la de mayor consumo per cápita con casi 230 giga Joules (GJ) por persona, cuando el promedio mundial es de 50 GJ.

Para cubrir esta creciente demanda, todas las fuentes de energía crecieron en el último tiempo, “algo que no ocurría desde 2006″, señaló. Aún se imponen los combustibles fósiles (hidrocarburos y carbón), que proveen más del 87% de la energía. Respecto a las energías renovables, el diagnóstico es contundente, a pesar de su crecimiento en algunos países: la transición energética “puede esperar”.

Otro aspecto clave de la conferencia fue lo que el analista llamó “la revolución shale”, sobre la que consideró que se va a hablar mucho más de ella en el futuro. “Estados Unidos en la última década cambió de bando, impresionantemente, gracias a su capacidad de refinación y su producción de petróleo, además de convertirse en el principal exportador de gas del mundo” comentó.

Sobre cómo está “revolución” afecta en la geopolítica, indicó que la potencia actualmente importa menos insumos desde Medio Oriente, y exporta en grandes cantidades a Europa, que perdió una de sus líneas de suministros más importantes tras cortar relaciones con Rusia desde el comienzo de la guerra en Ucrania. En cambio, la región más perjudicada por la guerra en Medio Oriente es Asia-Pacífico, principalmente China e India, ya que importan hidrocarburos desde el Medio Oriente, siendo Rusia un proveedor importante al reemplazar Europa por estos mercados.

Ya estábamos en un mundo fragmentado antes de la guerra en Medio Oriente” puntualizó, señalando la invasión de Rusia a Ucrania y la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Sin embargo, el bloqueo del Estrecho de Ormuz -por donde pasa una quinta parte del petróleo y el gas del mundo- cortó la circulación en “una arteria principal del sistema”, lo que afectó a la economía internacional.


Conceptos clave sobre la guerra en Medio Oriente


En esta clave, Dreizzen compartió algunos conceptos que circularon en el CERAWeek -el evento de energía más importante en el mundo realizado cada año en Houston, Estados Unidos-, en el marco de la guerra.

Uno de los más resonados fue la dualidad entre la “guerra militar” de Estados Unidos e Israel vs. la “guerra económica” con que se responde desde Teherán, que se encuentra frente un mayor poderío armamentístico: «Irán fue al caos, a una guerra económica y podríamos decir que la está ganando, porque con todo el Estrecho de Ormuz controlan la economía mundial, porque la energía es el combustible del capitalismo y de la economía», dijo.

La crisis del petróleo plantea un gran efecto dominó sobre la economía, recordó: “Por ahora estamos viendo solamente las consecuencias de la oferta, pero todavía no llegó a la demanda”. También advirtió sobre los efectos en otros rubros indirectamente relacionados, como los alimentos -por el uso de fertilizantes- o la salud -muchos medicamentos están envueltos en plásticos-.

Esto acentúa la búsqueda del mundo en diversificar la energía, pero no con un fin de transición a fuentes con menor impacto ambiental, sino el garantizar la seguridad energética de los países frente a conflictos de gran escala como el actual.


Contexto y tendencias actuales en el mundo


En ese escenario, resumió la situación de distintos actores a nivel global. Por un lado, Estados Unidos quiere poner el pie sobre el acelerador en su dominancia energética. Explicó que “hay un boom de data centers en Estados Unidos, de la inteligencia artificial, y ya se está viendo un aumento de la demanda energética de un sistema que no está preparado, un sistema eléctrico que no está preparado para abastecerse”.

Europa se encuentra “perdida y arrepentida” de reducir la apuesta por la energía nuclear y el carbón, priorizando las energías renovables, además de depender de Rusia para el suministro de gas antes de la guerra en Ucrania. El viejo continente requiere de energía, y “no quiere perder a su industria” que depende de la competitividad de su energía. En cambio, expuso que “hay un convencimiento de que Asia, por la población que tiene, y el futuro y lo subdesarrollado que está, será el gran vector de crecimiento en materia energética».

Por último, planteó un problema para el deseo de apostar a las energías renovables. “El mundo cayó en la realidad” sentencia, señalando que actualmente se requiere de más energía, lo que solo los combustibles fósiles pueden proveer. La sustentabilidad perdió terreno frente a la seguridad y energética, por lo que el diagnóstico actual dentro de la industria es que “la transición energética puede esperar”.


Los efectos del conflicto en Argentina


En línea con lo que se indica desde la política y las empresas de la industria, aseguró que el conflicto posicionó a Argentina como una alternativa para exportar “energía segura”, al estar alejado de regiones de conflicto. En un mundo con la “cadena energética rota”, puede beneficiar al país al revalidar este incentivo para distintos mercados internacionales.

Hasta el momento, la balanza comercial energética se vio favorecida con el ingreso de 4.000 millones de dólares después de la guerra en Medio Oriente. Por otro lado, la crisis petrolera se vio reflejada en los surtidores, donde subieron los precios de los combustibles, aunque se han tomado medidas para controlar el impacto.

“El gobierno nacional de alguna manera ha ayudado subiendo el corte en los biocombustibles, postergar los aumentos de los impuestos a los hidrocarburos. También el acuerdo que ha hecho YPF con los privados para mantener en los surtidores un precio más bajo que el internacional.

Respecto a las capacidades del país en este escenario global, hizo énfasis en su potencial energético y minero “tan complejo como diverso”. En ese sentido, destacó el impulso del shale, y el potencial minero en recursos como el cobre y el litio. “Argentina es un país bendecido” concluyó el analista.


En un mundo "muy movido” por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el analista y CEO de la consultora Aleph Energy, Daniel Dreizzen, dio su punto de vista sobre el escenario actual en la industria energética, cual es el eje del debate entre los referentes del sector, y que efectos tendrá la crisis del petróleo en Argentina.

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