Alerta por el fuerte salto de la morosidad: el fin de la inflación pone en jaque a los tomadores de créditos
El fenómeno de la desinflación dejó al descubierto a miles de usuarios que apostaron a que sus cuotas se licuarían. La mora en bancos ya llega al 11% y en las fintech trepó a niveles críticos. El peligro de quedar fuera del sistema financiero por el scoring de la inteligencia artificial.
El escenario económico de Argentina transita una transformación profunda que, para muchos bolsillos se transformó en una trampa inesperada. Durante décadas, la receta para sobrevivir a las deudas fue sencilla: esperar que la inflación licúe los pagos. Tomar un crédito, comprar en cuotas y dejar que el aumento sostenido de precios redujera el peso de ese compromiso mensual. Sin embargo, ese paradigma se rompió y las consecuencias están a la vista.
En su columna habitual en Río Negro Radio, el periodista especializado en economía Pablo Wende analizó el preocupante incremento de la morosidad en el sistema financiero, un fenómeno que está dejando a miles de argentinos en una situación de vulnerabilidad extrema, lo que denomina como una suerte de «muerte civil» desde lo crediticio.
«Lo que pasó a partir de mediados del año pasado y hasta ahora es que hubo un incremento muy fuerte de la morosidad. La gente se encontró con que no pudo pagar su crédito. La mora en los bancos subió al 11%, cuando venía del 2,5%. En las fintech llegó a un pico de 25%; es decir, una de cada cuatro personas no pudo pagar«, explicó Wende.
Las causas del «escrache» financiero
Esta situación no es casualidad. Existen dos factores técnicos que explican por qué el sistema financiero está crujiendo. Por un lado, una decisión política y bancaria de ampliar el crédito al sector privado (familias e individuos) que antes estaba volcado casi exclusivamente al Estado. Al abrir el abanico a más gente, el riesgo de incobrabilidad sube por una cuestión estadística.
Pero el factor más determinante es el cambio en la dinámica de precios. El ministro de Economía, Luis Caputo, hizo hincapié en que la baja de la inflación está revelando conductas financieras que antes pasaban desapercibidas.

«Mucha gente apostó a que se venía la devaluación o la súper inflación y entonces con las cuotas iba a estar fenómeno. Bueno, al final pasó todo lo contrario: la inflación empezó a bajar, el dólar cayó y esa cuenta no salió bien«, precisó el periodista.
En términos prácticos, una cuota que antes representaba un porcentaje ínfimo de los ingresos al cabo de seis meses, hoy mantiene un peso real significativo. El deudor se encuentra con que la cuota ya no se licúa, y el costo de mantenimiento —especialmente en tarjetas de crédito, con tasas que siguen siendo «estrafalarias»— se vuelve impagable.
El descalce no fue solo responsabilidad de los usuarios. En los pasillos de las principales entidades financieras admiten hoy un «mea culpa» silencioso: el sistema no estaba calibrado para la explosión de demanda que se produjo a mediados de 2024.
Ante este escenario, los bancos de primera línea activaron planes de refinanciación con tasas cercanas al 25% anual, una cifra que se ubica incluso por debajo de la inflación proyectada, en un intento por recuperar capital estirando plazos.
El muro de la Inteligencia Artificial
El problema de dejar de pagar hoy no es el mismo que hace veinte años. El avance tecnológico cambió las reglas de juego. Actualmente, la evaluación de riesgo no depende de una charla con un oficial de cuenta, sino de algoritmos.
«Hoy se trabaja todo con inteligencia artificial. Vas a pedir un préstamo, te piden el DNI y en menos de un minuto el sistema te dice si te lo dan o no. No interviene una persona. Si quedaste con un scoring malo, la IA te dice ‘este señor no puede tomar un préstamo’ y es un tema muy complejo que puede durar años», advirtió Wende.
Este grupo de deudores que quedaron atrapados en tasas reales altísimas y plazos que no pudieron cumplir, enfrentan hoy el riesgo de quedar fuera del sistema por un largo tiempo, incluso si logran refinanciar sus deudas actuales.
Brotes verdes y los datos alentadores de abril
Pese al sombrío panorama de la microeconomía de bolsillo, Wende también rescató indicadores positivos en la actividad real. En marzo, la industria creció un 5% y la construcción un 12% respecto al año pasado. «Son destellos, brotes. No podemos decir que esto ya está, pero son datos alentadores en sectores que la vienen pasando mal», señaló.
Pese al ejército de deudores que quedaron en el camino, los datos de abril traen un alivio estadístico. Por primera vez en cinco meses, el crédito al consumo quebró su racha de caídas y mostró un leve incremento del 0,3%. Es un movimiento marginal, casi imperceptible, pero suficiente para marcar que el mercado de préstamos personales podría haber encontrado finalmente su piso en medio de la tormenta.
Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio
El escenario económico de Argentina transita una transformación profunda que, para muchos bolsillos se transformó en una trampa inesperada. Durante décadas, la receta para sobrevivir a las deudas fue sencilla: esperar que la inflación licúe los pagos. Tomar un crédito, comprar en cuotas y dejar que el aumento sostenido de precios redujera el peso de ese compromiso mensual. Sin embargo, ese paradigma se rompió y las consecuencias están a la vista.
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