Tensión en el juicio por la muerte de Maradona: los polémicos chats con Luque que acorralaron a un testigo clave

La audiencia estuvo marcada por los mensajes privados entre el cardiólogo Sebastián Nani y Leopoldo Luque, que provocaron la severa advertencia de un juez. Además, el neurocirujano amplió su indagatoria y aseguró que el ídolo es "el único que lo defendería".

Redacción

Por Redacción

La audiencia de este jueves en el juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona estuvo atravesada por fuertes momentos de tensión. El debate sumó los testimonios del jefe de la terapia intensiva de la Clínica Olivos, Fernando Villarejo, y del cardiólogo de ese mismo sanatorio, Sebastián Nani, quienes debieron rendir cuentas ante las autoridades. A esto se sumó la sexta declaración indagatoria del neurocirujano Leopoldo Luque, el principal imputado de la causa, quien habló sobre su relación con el exfutbolista.

El momento de mayor incomodidad en los tribunales se desató durante la comparecencia de Sebastián Nani. Al tomar la palabra, el cardiólogo aseguró que él nunca trató directamente a Maradona, sino que su rol se limitaba a ayudar a su colega Luque con la gestión de turnos médicos.

Sin embargo, la querella solicitó exhibir una serie de conversaciones privadas por WhatsApp entre ambos profesionales para que el testigo las contextualizara frente a los magistrados.

El primer mensaje cuestionado databa de marzo de 2020. En ese texto, Nani le escribió al neurocirujano: «Mostro, tiene 20 kilos más que cuando te lo devolvimos. Salí de ahí antes de que explote».

Ante la mirada del tribunal, el cardiólogo intentó minimizar el impacto de sus palabras explicando que hacía referencia a la última vez que había atendido al paciente. «Yo lo había visto por última vez en agosto de 2019 y lo vi en la tele mucho más gordo. Le dije en un mensaje privado y coloquial a Luque que me parecía que estaba muy gordo, solo eso», aclaró, aunque la justificación no logró convencer del todo a los jueces.

La situación procesal de Nani se tornó más compleja cuando le mostraron un segundo mensaje enviado el 11 de noviembre de 2020. Para esa fecha, el cardiólogo había gestionado la cama en la Clínica Olivos para la operación de cabeza de Maradona, y ya se estaba coordinando la externación hacia la vivienda de Tigre.

«Listo, ahora es tu problema. Cualquier cosa ahí tenes el Austral más cerca», le escribió a Luque, sugiriéndole que no volviera a derivarlo a su sanatorio. Según detalló en la sala, esta frase se debió a que la internación se había extendido más de lo esperado en plena pandemia, generando un fuerte revuelo mediático que lo hacía sentir que «estaba quedando mal» con las autoridades de la clínica, por lo que deseaba que le dieran el alta rápida.

El clímax de la tensión llegó con la lectura del último chat, en el cual Nani deslizaba su pretensión de recibir una compensación económica por sus gestiones médicas futuras, ya que la logística no resultaba sencilla. «Gratis no vamos, si no le ponemos precio es destruir coronarias al pedo«, indicaba el mensaje.

Esta revelación motivó la inmediata y severa intervención del juez Alberto Gaig, quien frenó el relato para advertirle al testigo: «Cuidado con lo que va a contestar porque podría incurrir en una autoincriminación».

El médico se defendió argumentando que la frase aludía al estrés personal que le provocaba ayudar a Maradona, aunque terminó admitiendo que Luque le había prometido incorporarlo más adelante al cuerpo médico tratante.

Previo al tenso interrogatorio del cardiólogo, el tribunal también había detectado serias inconsistencias en la declaración de Fernando Villarejo. El fiscal Cosme Iribarren expuso que el jefe de la terapia intensiva no mencionaba de manera explícita a Luque en situaciones puntuales de la internación, o le adjudicaba a terceros decisiones que había tomado el imputado.

«Son varias e importantes las contradicciones«, dictaminó el juez Gaig al comparar los dichos actuales con la testimonial que el testigo había brindado a la fiscalía en 2021, donde aseguraba que el neurocirujano era quien tomaba ciertas decisiones sobre la salud de Diego

. Tras alegar una supuesta «falta de memoria» y ser advertido de las implicancias penales de declarar bajo juramento, Villarejo escuchó la lectura de su declaración original y finalmente ratificó todos sus dichos.


La sexta declaración de Leopoldo Luque y el cruce por las pericias


La extensa jornada judicial había comenzado con la ampliación de la indagatoria de Leopoldo Luque. Antes de iniciar, el abogado Fernando Burlando pidió resguardar a las víctimas debido al escándalo ocurrido en la audiencia anterior, donde el imputado había mostrado una foto de la autopsia frente a Gianinna Maradona, lo que motivó que Jana optara por retirarse de la sala mientras su hermana permanecía a un costado.

Luque arrancó su alocución con una defensa férrea de su vínculo con el astro. «Yo fui la persona que más contacto tuvo con el paciente y que más lo quería ayudar. Es fácil estar en contra mío. Yo sé que, de todo esto, el único que me defendería es Diego«, sentenció ante el tribunal.

El neurocirujano se refirió específicamente al momento en que Maradona recibió el alta de la Clínica Olivos a principios de noviembre de 2020, asegurando que el paciente se encontraba totalmente lúcido.

«Era el mismo Maradona que plantó a Putín y al Papa, con la impronta que todos respetábamos. Él, en ese momento, se quería ir a su casa. Yo tuve muchas charlas previas a la internación, cuando estábamos solos, e intentaba ayudarlo«, relató.

Para ilustrar lo complejo que resultaba el trato con el ídolo, Luque recordó los tiempos previos a la cirugía. «Antes, cuando él estaba en La Plata, en plena pandemia de COVID, con un ayudante al que buscaba la policía y que le pasaba marihuana, y con una medicación difícil de controlar, yo le pregunté mil veces si por favor podía ir a un lugar para que lo ayudaran, pero él no quería. En la internación en Olivos, dijo que se quería ir a su casa, haciendo uso de su derecho. A uno le encantaría que el paciente hiciera lo que uno cree mejor», argumentó.

Durante su descargo, el médico sostuvo que, al estar acusado de diversas negligencias, se veía en la obligación de defenderse abordando disciplinas que exceden a la neurocirugía.

«Había que bancarlo a Diego, eh. Perdón, en su memoria, pero había que bancarlo. A mí me toca defenderme de todo: de la parte cardiológica, pericial, porque me acusan de todo. Y lo voy a hacer, no me voy a quedar callado. Tengo que justificar lamentablemente el accionar de otros médicos, porque yo lo llevé a estos médicos«, enfatizó.

Además, cuestionó con dureza la actitud de sus colegas frente al estrado, sugiriendo que las declaraciones están condicionadas por el contexto judicial. «Los médicos llegan acá a declarar y están presionados por las partes y tienen temor. Yo me doy cuenta cuando un médico tiene temor. Si uno conoce un cardiólogo, le muestra los últimos estudios de Diego en un consultorio y dice que es normal. Acá están presionados«, deslizó.

En el tramo final de su indagatoria, Luque centró su estrategia en desarmar la teoría del abandono de persona, negando rotundamente que Maradona padeciera acumulación de líquidos en el cuerpo durante los días previos a su fallecimiento. «Tiene que haber edema para que tenga sentido la acusación, tiene que haber edema para decir que lo descuidamos, tiene que haber edema para que digan que lo vieron el 18 hinchado y por eso llegó así al 25 de noviembre. Tiene que haber edema, por eso intentan sostenerla. Es importantísimo», remarcó.

Para cerrar su testimonio, el imputado fue tajante sobre el peso de esta hipótesis clínica en el futuro de la causa: «Si no hay edema, no hay paciente al que se dejó solo, que se abandonó, que se descuidó. Por eso Oneto insistía con el testigo Casinelli para que dijera si hizo o no el signo de Godet, que es importante para saber si tenía edema».

Con información de Infobae.


La audiencia de este jueves en el juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona estuvo atravesada por fuertes momentos de tensión. El debate sumó los testimonios del jefe de la terapia intensiva de la Clínica Olivos, Fernando Villarejo, y del cardiólogo de ese mismo sanatorio, Sebastián Nani, quienes debieron rendir cuentas ante las autoridades. A esto se sumó la sexta declaración indagatoria del neurocirujano Leopoldo Luque, el principal imputado de la causa, quien habló sobre su relación con el exfutbolista.

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