Aniversario de Allen: tres ejes, ayer y hoy, el mismo empuje frente a los desafíos
Comunidad que inició su vida institucional desde 1910, los comienzos de Allen, incluso previos, fueron sostenidos por hombres y mujeres que soñaron con poco pero llegaron lejos. Aportaron al presente, que ahora tiene otros protagonistas y condicionantes, pero que recibe el esfuerzo de muchos como ellos, cada uno en lo suyo.
PRODUCCIÓN | Escales y el riego, Martínez y el legado
Productor experimentado, palabra autorizada, unos de los pocos que sobrevivió al Guerrico de 1880 – 1890, incluso tras la gran inundación de 1899. Ese era José Escales en un Allen lejano, antiguo, cuando se lo identificaba como el paraje cargado de sauces, el conocido «Huaiquinelo».

Venido en noviembre de 1887 desde Argelia con su familia, después de una parada en Buenos Aires, aquí en el Valle Escales fue uno de los «colonos» que debió prosperar en tierras abastecidas apenas por el agua que lograba traer el viejo Canal de los Milicos. Alfalfa, algunas con hortalizas, legumbres y frutales fueron sus primeros cultivos, que lo llevaron a organizarse con más vecinos de la zona, para asegurar el riego después de años de desafíos, hasta que luego recibieron el ansiado caudal del Dique Ballester y sus canales. Solidario, también tuvo su molino de trigo para compartir y logró destacarse con su establecimiento “La Valenciana”, que resultó premiado por las bondades de su labor.
¿Habrá imaginado Escales cómo sería ese futuro en el que Carlos “Acha” Martínez, como otros productores, seguirían sorteando pruebas, casi 140 años después? En diálogo con RÍO NEGRO, al calor de su estufa a leña, este descendiente de familia chacarera habló del dinamismo de la actividad, en la que ya no alcanza con voluntad, sino que demanda estrategias que permitan la reconversión en busca de nuevas variedades, la llegada a nuevos mercados de exportación y el agregado de más tecnología.

Estudiante del colegio San Miguel, obra educativa de un contemporáneo de Escales, el sacerdote Alejandro Stefenelli, Martínez aprendió sobre contabilidad y economía entre las primeras camadas del Comercial “Mariano Moreno”, emblemático secundario allense. Y eso lo sumó a los quehaceres que ya veía en su familia desde siempre, además del aprendizaje que le dejaron los errores del andar.
Hoy el amor por la chacra sigue siendo el mismo y por eso la recorre a diario, como en la previa de esta nota, con las labores de la poda y el intercambio con los peones. Pero sabe sin embargo, que su continuidad radica en un uso eficiente de los recursos, en la búsqueda de mejores clientes y en decisiones que le permitan independencia en eslabones de la cadena como son el empaque y la preservación en frío.
Instalado con su hogar al sur de la Ruta 22, entre los kilómetros 1202 y 1203, cuida lo propio entre Gómez y Cipolletti. Sabe que así como el pasado tuvo sus desafíos, en la actualidad, cuando todo parece hecho, el valor agregado está en la calidad, el color de la fruta y en las inversiones que se puedan hacer para no estancarse. El tiempo pasó, pero reconoce, sin embargo, que algo no cambió: el valor de la experiencia en terreno y el de los negocios cara a cara, con conducta, como en los viejos tiempos.
EDUCACIÓN | Desde Ramona hasta Alejandra, con la tiza al frente

Cuando Ramona Brossard llegó a la ciudad, el pueblo recién buscaba urbanizarse. Corría el año 1912 y esta nacida en Colón, Entre Ríos, tenía poco más de 20 años, con algo de experiencia en los colegios de su tierra natal. Soltera, viajó al sur acompañada por algunos primos que venían con la idea de criar ganado ovino en la barda norte del ejido. Ese proyecto no prosperó, pero sí lo hizo la vocación de esta maestra, entre las primeras designadas en la Escuela N°37 (hoy conocida como la histórica N°23).
Cuentan las anécdotas que cuando empezó a adaptarse, Ramona era de las que se animaba a montar a caballo, para recorrer las chacras o las viviendas de la costa y buscar a esos pequeños que llevaban días sin ir a clases. Tampoco temía ir acompañada por un rifle Winchester por si acaso, en tiempos de distancias silvestres y de bastante desprotección.
Hoy, 114 años después, la labor docente en Allen la ejercen maestras como Alejandra Aros, activa en esta profesión desde hace más de dos décadas. La Escuela 299 es donde logró titularizar como directora hace seis años y es allí donde ya se siente parte de esa comunidad, con la que vive día a día los desafíos de familias enteras en la zona norte del ejido, al pie de la barda y la zona Aeroclub.

Así como a Ramona le tocó encontrar las estrategias para integrar a las infancias inmigrantes europeas con las nativas y locales, hoy es parte de la labor de Alejandra, la de integrar a niños y niñas argentinos con sus pares que se suman desde la Colonia «12 de Octubre», en su mayoría, de origen boliviano, gracias a la interculturalidad.
Sede también de un anexo para la Educación Primaria de adultos, a la Escuela 299 asisten 320 estudiantes y un personal de 40 personas, con los que han podido sobreponerse a necesidades particulares, edilicias y al aislamiento de la pandemia, gracias al uso de la virtualidad, como en tantos otros colegios, un agregado que la generación de Ramona jamás creyó que sería posible. Alejandra sabe que el país no es el mismo comparado con aquel del 1900 y que la mirada sobre la educación tampoco, pero insiste en la empatía. “No somos de la periferia, sólo somos una escuela ubicada del otro lado del canal, que busca las mismas oportunidades que el resto”, concluyó convencida.
SALUD | Cuidar la salud, cueste lo que cueste

Foto: Flor Salto.
El mismo año en que Ramona, la docente, llegaba a Allen, José Velasco recibía su título de médico en España. Distancia inmensa si las hay, pero el destino quiso que pocos años después ambos coincidieran en esta ciudad que hoy está de cumpleaños, cuando el doctor fue convocado por Ferrocarriles del Sud para atender en los pueblos de ese ramal de la línea Neuquén, que intentaban crecer en el Alto Valle.
Después de su paso por Médanos y Huergo, donde formó su familia, una comisión allense lo fue a buscar expresamente para que se radique en la localidad. A partir de allí, un sulky fue la movilidad con la que complementó sus conocimientos, para asistir a muchas familias en una región inmensa que no contaba con otra alternativa para hacer frente a las enfermedades.
Humanitario, también atendió al personal de la construcción del Dique Ballester y fue generoso con sus pacientes, además de entregar aportes para la formación de varias instituciones, por lo que una escuela y varias calles llevan su nombre.


Hoy, más de 110 años después, el equipo que integra la enfermera Nadia Hernández desde el Centro de Atención Primaria de la Salud “San Valentín”, de Barrio Norte, es quien replica una labor similar a la de Velasco, pero en la zona norte del ejido, camioneta mediante, incluso atravesando 80 kilómetros, con tal de llegar al puesto de un vecino ya muy mayor, que los espera mes a mes.
Junto a un agente sanitario y la experiencia fundamental de los choferes del Hospital “Ernesto Accame”, cada recorrida les demanda horas, para cruzar los caminos que surcan en los puntos más alejados de la jurisdicción, casi al límite con Roca al este y Cinco Saltos al oeste, entre la labor petrolera y las canteras. Es un esfuerzo extra, pero que sin embargo, los llena de satisfacción, por el agradecimiento de los vecinos y por la ayuda que significa para ellos recibir las vacunas, los controles frecuentes, las curaciones y más.
El contexto que conoció Velasco ya no es el mismo, de hecho algunos puestos ya cuentan con energía solar o incluso servicio satelital de internet, pero no faltan los que aún necesitan de la asistencia y el contacto con quienes llegan desde la ciudad, para sentirse menos solos.


PRODUCCIÓN | Escales y el riego, Martínez y el legado
Productor experimentado, palabra autorizada, unos de los pocos que sobrevivió al Guerrico de 1880 – 1890, incluso tras la gran inundación de 1899. Ese era José Escales en un Allen lejano, antiguo, cuando se lo identificaba como el paraje cargado de sauces, el conocido "Huaiquinelo".
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