Adopción en Río Negro: crece el desafío de encontrar familias para chicos más grandes
La provincia cerró 2025 con 46 familias inscriptas en el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos. Los datos muestran una amplia disponibilidad para adoptar niños pequeños, pero una marcada caída del interés a medida que aumenta la edad.
Solo una familia en toda la provincia aceptó la posibilidad de vincularse con un adolescente de 12 años. Foto archivo.
La adopción en Río Negro enfrenta un desafío que se repite en buena parte del país: mientras existe una importante disposición para recibir niños pequeños, resulta mucho más difícil encontrar familias para quienes transitan la preadolescencia o la adolescencia.
El mapa de la adopción en Río Negro: datos oficiales del 2025
Según los datos del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (RUAGFA), que funciona bajo la órbita del Poder Judicial provincial, al cierre de 2025 había 46 familias inscriptas en Río Negro. De ese total, 32 se encontraban disponibles para iniciar procesos de vinculación, mientras que las 14 restantes figuraban como transitoriamente no disponibles por distintas situaciones administrativas, evaluaciones en curso o decisiones de los propios postulantes.
Las estadísticas muestran que el principal obstáculo no radica en la falta de familias interesadas en adoptar, sino en la diferencia entre las expectativas de los aspirantes y los perfiles de niñas, niños y adolescentes que esperan una familia.
La mayor parte de los postulantes está dispuesta a vincularse con niños de hasta 4 años. En total, 25 familias manifestaron esa disponibilidad. Sin embargo, a medida que aumenta la edad, la cantidad de aspirantes disminuye de manera significativa.
La brecha se vuelve especialmente visible en la preadolescencia y adolescencia. De acuerdo con los registros oficiales, solo una familia en toda la provincia aceptó la posibilidad de vincularse con un adolescente de 12 años. El dato refleja una de las principales dificultades que enfrentan los organismos encargados de garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a vivir en familia.
Otro aspecto que surge de las estadísticas es la preferencia por las adopciones individuales. Entre las familias disponibles, 18 manifestaron interés en adoptar a un solo niño, mientras que 14 estaban abiertas a recibir grupos de dos hermanos.
Esta realidad suele complejizar los procesos cuando existen grupos de hermanos para los que se busca preservar la convivencia familiar. En esos casos, los equipos técnicos intentan priorizar que puedan permanecer juntos, en línea con los principios establecidos por la legislación de protección integral de la infancia.
La distribución de los aspirantes también presenta diferencias dentro del territorio provincial. Bariloche concentró la mayor cantidad de familias registradas, con 18 inscripciones. Le siguieron Roca, con 10, y Cipolletti, con 4. En contraste, Viedma cerró el año sin familias inscriptas en el registro provincial.
Más allá de las cifras, desde el sistema de adopción destacan que cada proceso implica tiempos, evaluaciones y acompañamientos específicos. La construcción de un vínculo familiar requiere instancias de preparación, encuentros progresivos y seguimiento profesional para garantizar el bienestar de niñas, niños y adolescentes.
Durante 2025 continuaron realizándose audiencias de declaración de adoptabilidad y distintos procesos de vinculación en la provincia. Detrás de cada expediente, las estadísticas reflejan una misma búsqueda: encontrar familias capaces de brindar cuidado, estabilidad y pertenencia a quienes esperan la oportunidad de construir un nuevo hogar.
Una historia que encontró su lugar: la adopción plena de un niño en Roca
Primero fueron encuentros breves en espacios conocidos. Lugares elegidos para que un niño pudiera acercarse de manera gradual a quienes, con el tiempo, comenzó a reconocer como mamá y papá. No hubo un momento único que definiera el vínculo, sino un proceso construido paso a paso, con acompañamiento profesional y tiempos respetados.
La historia terminó de consolidarse este año, cuando un juzgado de Familia de Roca otorgó la adopción plena a una pareja que ya tenía al niño bajo guarda con fines adoptivos. La resolución dispuso además la modificación de su apellido y la emisión de una nueva partida de nacimiento.
El camino judicial había comenzado antes, con la declaración de adoptabilidad y la posterior guarda preadoptiva. A partir de entonces, el niño inició un proceso de vinculación progresiva con la pareja. Los primeros encuentros se realizaron en espacios de su agrado y, con el correr de las semanas, se sumaron jornadas más extensas, pernoctes, consultas médicas, actividades recreativas y las primeras rutinas compartidas dentro del hogar.
Según surge del expediente, la adaptación no estuvo exenta de desafíos. El paso hacia los pernoctes requirió estrategias específicas y el acompañamiento del Equipo Técnico Interdisciplinario, que brindó orientación para fortalecer el vínculo y acompañar las distintas etapas del proceso.
La sentencia destacó especialmente la actitud de los adultos, quienes recurrieron a profesionales cada vez que necesitaron apoyo y buscaron también el acompañamiento de familiares y de otras familias atravesadas por experiencias de adopción.
Con el tiempo, la convivencia fue dando forma a una vida familiar estable. El niño tuvo su propia habitación, se integró a las actividades domésticas, compartió celebraciones y estableció vínculos con la familia ampliada. Los informes incorporados al expediente describieron una dinámica atravesada por hábitos de cuidado, afecto y pertenencia.
Durante la audiencia, la jueza escuchó a la pareja y al niño. Allí observó manifestaciones espontáneas de cariño y una clara identificación de los adultos como sus referentes parentales. También tomó en cuenta aspectos de su vida cotidiana, como la asistencia al jardín, sus amistades y las actividades que disfrutaba realizar.
La resolución abordó además un aspecto central de la legislación vigente: el derecho del niño a conocer sus orígenes. En ese sentido, la pareja manifestó su compromiso de acompañarlo en ese proceso y brindarle información adecuada a medida que crezca y formule preguntas sobre su historia personal.
Finalmente, la jueza concedió la adopción plena con efectos retroactivos al momento de la guarda preadoptiva. La decisión terminó de reconocer legalmente una realidad que ya se había construido en la vida diaria: la de un niño que encontró una familia y una familia que encontró a su hijo.
La adopción en Río Negro enfrenta un desafío que se repite en buena parte del país: mientras existe una importante disposición para recibir niños pequeños, resulta mucho más difícil encontrar familias para quienes transitan la preadolescencia o la adolescencia.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios