La Patagonia, una oportunidad para los productores de cebolla de España: qué ofrece el Valle de Viedma
Con más de 20.000 hectáreas bajo riego y tierras disponibles para producir, el Valle de Viedma reúne condiciones que despiertan interés por su disponibilidad de agua, clima seco y potencial para ampliar la superficie cultivada.
El valle bajo riego que podría sorprender a los cebolleros españoles. Foto: Marcelo Ochoa.
Cuando se habla de la Patagonia argentina, la imagen suele estar asociada al viento, la estepa o la ganadería. Sin embargo, a pocos kilómetros de Viedma existe una realidad muy diferente: un sistema de producción bajo riego que supera las 20.000 hectáreas y donde se cultivan cebollas, frutos secos, hortalizas, pasturas y frutas.
El Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi) administra actualmente más de 22.000 hectáreas, divididas en más de 500 chacras. De esa superficie, 20.883 hectáreas cuentan con infraestructura de riego, mientras que entre 18.000 y 20.000 hectáreas permanecen en producción activa.
Durante la campaña 2025/2026, el Valle de Viedma implantó 1.853 hectáreas de cebolla, distribuidas entre más de 130 productores, que destinan gran parte de su producción a Brasil y Paraguay. Aunque la superficie varía cada año según la rentabilidad de la campaña anterior, el cultivo continúa siendo uno de los pilares de la horticultura regional.
Lejos de ser un desarrollo espontáneo, el valle fue planificado para combinar distintas actividades agropecuarias y permitir el crecimiento de establecimientos de diferentes escalas.
Chacras pensadas para distintos modelos productivos
A diferencia de otros valles agrícolas, el Idevi fue diseñado con parcelas de diferentes tamaños según la calidad de los suelos y el destino productivo previsto.
Las chacras más pequeñas poseen entre 20 y 30 hectáreas y fueron orientadas principalmente a la producción frutihortícola. Un segundo grupo alcanza las 60 hectáreas, mientras que las parcelas ubicadas sobre suelos de menor aptitud oscilan entre 80 y 120 hectáreas, pensadas originalmente para actividades ganaderas y tambos.
Ese diseño continúa vigente y permite la convivencia de emprendimientos hortícolas intensivos con establecimientos dedicados a la producción animal y forrajera.
Un valle que nació donde antes había una laguna
La historia del Valle Inferior también resulta singular.
Gran parte de las tierras que hoy producen alimentos permanecían cubiertas por una enorme laguna que, según la época del año, ocupaba entre 15.000 y 40.000 hectáreas a lo largo de unos 60 kilómetros.
Las inundaciones eran frecuentes y afectaban periódicamente a los pobladores. La más recordada ocurrió en 1899, cuando una crecida del río inundó prácticamente todos los asentamientos existentes sobre su margen.
Esa situación impulsó, décadas más tarde, el cierre de los boquetes que alimentaban la laguna y el desarrollo de un sistema de riego capaz de transformar definitivamente la región.
La primera etapa de colonización se desarrolló entre 1967 y 1973, con unas 8.000 hectáreas distribuidas en 113 chacras frutihortícolas, 13 tambos y 43 explotaciones ganaderas.
A comienzos de la década de 1980 se concretó una segunda etapa que incorporó otras 13.500 hectáreas, organizadas en 282 chacras frutihortícolas, 8 tambos y 33 establecimientos ganaderos.
La cebolla, protagonista del crecimiento
La cebolla posiciona al Valle de Viedma dentro del mapa hortícola argentino. El cultivo mantiene un fuerte perfil exportador y encuentra en Brasil su principal mercado. Esa relación comercial hace que las decisiones de siembra estén estrechamente vinculadas con la demanda brasileña y con los precios internacionales.
Además, el avance del riego por goteo está cambiando la forma de producir. Los estudios realizados en Río Negro muestran que esta tecnología puede duplicar los rendimientos, mejorar la eficiencia del uso del agua y reducir el consumo de fertilizantes, una tendencia que también gana espacio entre los productores españoles.
Cuando se habla de la Patagonia argentina, la imagen suele estar asociada al viento, la estepa o la ganadería. Sin embargo, a pocos kilómetros de Viedma existe una realidad muy diferente: un sistema de producción bajo riego que supera las 20.000 hectáreas y donde se cultivan cebollas, frutos secos, hortalizas, pasturas y frutas.
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