Final feliz para el chivito del Salto del Agrio: su familia lo encontró posando para los turistas

El pequeño animal se había convertido en una atracción para los turistas, que lo fotografiaban sobre el borde del cañadón. Tras la viralización de un video, su dueña lo reconoció por la señal de las orejas y, después de varios días de búsqueda, pudo recuperarlo.

Por Lorena Vincenty

El pequeño chivo se convirtió en una atracción para los turistas, pero detrás de su presencia en el cañadón había una familia que lo buscaba desde hacía semanas.

«Aprovechen, porque capaz es la última foto que se sacan con él», les repetía Dina Melillán a cada turista que se acercaba con el celular en la mano. Acababa de encontrar al chivito que llevaba días buscando y sabía que, en unos minutos, dejaría de ser la inesperada atracción del Salto del Agrio para volver a donde siempre debió estar: junto a su piño. La escena cerraba una historia que comenzó con un video viral y terminó gracias a la solidaridad de quienes ayudaron a difundir su búsqueda.

El chivito se había vuelto famoso días atrás por una escena tan insólita como llamativa. Sobre el cerco que protege el borde del cañadón permanecía inmóvil mientras decenas de visitantes le sacaban fotos. Cada tanto caminaba hacia el precipicio, desaparecía de la vista por unos segundos y reaparecía unos metros más adelante, como si conociera cada rincón del lugar.

Con el paso de los días, el animal se transformó en un personaje inesperado del Salto del Agrio. Algunos turistas aseguraban haberlo visto durante el fin de semana largo del 9 de Julio. La situación llamaba la atención porque, para esta época del año, no es habitual encontrar animales en ese sector.

Las imágenes se viralizaron rápidamente en las redes sociales hasta que apareció un mensaje que cambió por completo la historia. Dina Melillán reconoció al instante al pequeño chivo y aseguró que pertenecía a su familia.

La certeza no surgía solo por intuición. El animal tenía la señal característica en ambas orejas y la familia conserva la documentación que acredita su propiedad. En los videos y fotografías podía verse claramente un agujero y una rasgadura del mismo lado. En la ganadería caprina de Neuquén, esas marcas son una práctica tradicional: los cortes, muescas y perforaciones permiten identificar a simple vista a qué criancero pertenece cada animal.

El chivo se había extraviado durante el arreo de trashumancia realizado en abril y, desde entonces, permaneció sola. «Cuesta mucho criar cada animal. Por eso hicimos el esfuerzo de buscarla y encontrarla. Si venía otra nevada, quizás no la encontrábamos más», expresó la criancera, emocionada por el reencuentro.

Después de varios días de búsqueda, Dina Melillán logró encontrar al chivito en el Salto del Agrio y lo reunió nuevamente con el resto del piño.

Desde ese momento comenzó una intensa búsqueda. La familia recorrió el fondo del cañadón, siguió huellas recientes y consultó a los prestadores turísticos que visitan el lugar todos los días.

«Aprovechen, porque capaz es la última foto que se sacan con él», les dijo Dina Melillán a los visitantes antes de llevar al animal de regreso a su hogar.

«Le pregunté a uno de los choferes que lleva turistas y me dijo que el día anterior el chivito estaba ahí, pero ese día ya no apareció», había contado Dina mientras organizaba un nuevo recorrido para intentar encontrarlo.

Delia agradeció el compromiso de Verónica García, una vecina de Caviahue que difundió las imágenes de la chiva, mantuvo el contacto permanente con la familia y aportó información clave para que, después de meses de incertidumbre, el animal pudiera regresar finalmente al piño.

La preocupación creció rápidamente. Muchos usuarios siguieron la historia a través de las redes sociales y temían el peor desenlace para el pequeño animal en un asador. Sin embargo, la búsqueda dio resultado y tuvo un final feliz.


El pequeño chivo se convirtió en una atracción para los turistas, pero detrás de su presencia en el cañadón había una familia que lo buscaba desde hacía semanas.

"Aprovechen, porque capaz es la última foto que se sacan con él", les repetía Dina Melillán a cada turista que se acercaba con el celular en la mano. Acababa de encontrar al chivito que llevaba días buscando y sabía que, en unos minutos, dejaría de ser la inesperada atracción del Salto del Agrio para volver a donde siempre debió estar: junto a su piño. La escena cerraba una historia que comenzó con un video viral y terminó gracias a la solidaridad de quienes ayudaron a difundir su búsqueda.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios