¿Energía solar durante la noche? La ambiciosa propuesta de una startup para reflejar la luz del Sol desde el espacio

La estadounidense Reflect Orbital ya recibió la autorización para lanzar su primer satélite de prueba, con el que buscará demostrar la viabilidad de una tecnología capaz de reflejar la luz solar hacia la Tierra para extender la generación de energía solar. Sin embargo, la iniciativa también genera cuestionamientos entre científicos.

Redacción

Por Redacción

El proyecto recibió una licencia de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) Foto: Reflect Orbital.

El proyecto recibió una licencia de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) Foto: Reflect Orbital.

El proyecto de una startup estadounidense parece salido de la ciencia ficción: lanzar satélites al espacio con el fin de potenciar la capacidad de las energías renovables al reflejar la luz solar desde la órbita terrestre hacia áreas específicas del planeta.

La idea proviene de Reflect Orbital, que en julio recibió una licencia de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés) para lanzar su primer satélite de demostración, que pondrá a prueba su proyecto y recopilará información para futuros desarrollos.

El objetivo de esta curiosa iniciativa es aportar una solución a la principal limitación de la tecnología fotovoltaica: no poder generar energía durante la noche. Para ello, desde el espacio busca redirigir parte de la luz solar mediante un sistema reflectante, orientándola hacia ubicaciones previamente seleccionadas.

Sin embargo, la iniciativa también despertó las alarmas entre diversos especialistas, quienes expresaron en algunos medios internacionales sus dudas sobre la viabilidad del proyecto. Incluso si se concretara, advirtieron sobre los posibles efectos colaterales que podría ocasionar.


Eärendil-1: el satélite de prueba de Reflect Orbital


En la página web de Reflect Orbital se detallaron los motivos que impulsaron esta idea. En un contexto de gran demanda de energía a nivel global, señalaron que el reto no solo radica en producirla, sino también en hacerlo con la suficiente rapidez como para marcar la diferencia, manteniéndola limpia.

En ese sentido, la empresa aseguró que la meta es ayudar a que la infraestructura solar ya existente sea útil incluso después de las horas de luz solar directa. La tecnología podría utilizarse también para aumentar la resiliencia energética en determinadas situaciones críticas o apoyar operaciones de emergencia tras desastres naturales.

Foto: Reflect Orbital.

Con esta premisa, la autorización de la FCC habilita a la startup a lanzar Eärendil-1, su primer satélite de prueba de 18 metros, bautizado en honor a un personaje del reconocido escritor J.R.R. Tolkien.

Durante la misión se evaluarán aspectos fundamentales como la precisión del apuntado, la intensidad de la luz reflejada, la estabilidad del control orbital y el comportamiento del sistema en diferentes condiciones. Además, se analizarán los posibles efectos secundarios sobre el entorno.

Los resultados obtenidos servirán para determinar si el concepto resulta viable desde el punto de vista técnico, económico y ambiental antes de proyectar futuras etapas.


¿No tan verde? La advertencia de la comunidad astronómica


A pesar de la declarada intención humanitaria de la startup, la iniciativa no pasó desapercibida para la comunidad astronómica, y por buenos motivos. El principal problema que señalaron es la contaminación lumínica que podría generar un punto de luz tan brillante en el cielo nocturno.

«Si quisieras reproducir el sol del mediodía, por ejemplo, necesitarías un espejo que, desde el suelo, parezca del mismo tamaño que el propio sol», advirtió el profesor Michael Brown, de la Universidad Monash de Australia, a CBC.

«Eso son muchos kilómetros de ancho cuando está en órbita», añadió. Debido a que fabricar un espejo de ese tamaño sería imposible, señaló que lo que necesita la empresa es lanzar varios espejos más pequeños, ocupando un importante espacio visual en el firmamento.

Según un artículo de The Conversation, un solo satélite tendría un brillo 15.000 veces menor al del Sol. Considerando el tamaño de cada uno de ellos, se estimó que se necesitarían 3.000 satélites solo para producir el 20% de la energía del Sol al mediodía.

Además de la contaminación lumínica, la idea podría tener un considerable impacto en la naturaleza. Por ejemplo, John Barentine, fundador de Dark Sky Consulting, aseguró a CBC uno de los fenómenos más visibles sería la desorientación de las aves migratorias en pleno vuelo.

Una gran cantidad de espejos-satélite en la órbita terrestre también sería perjudicial para la astronomía. No solo supondría un posible obstáculo para observar el cosmos, sino que también podría ocasionar daños oculares permanentes a científicos o aficionados que miren a través de un telescopio.

Desde Reflect Orbital no ignoraron los desafíos planteados. Según estimó la empresa, si se cumplen las metas establecidas lanzarán cerca de 4.000 satélites al espacio para 2030. «Es fácil ver los riesgos de una nueva tecnología porque el cambio es visible», aseguraron en su sitio web, pero respondieron que «en la energía, la inacción no es neutral».

Con el lanzamiento de Eärendil-1, se verá qué tan plausible es el proyecto de Reflect Orbital, que mientras tanto promete aportar energía abundante con «control preciso, límites estrictos, datos públicos, revisiones independientes y discusiones honestas».


El proyecto de una startup estadounidense parece salido de la ciencia ficción: lanzar satélites al espacio con el fin de potenciar la capacidad de las energías renovables al reflejar la luz solar desde la órbita terrestre hacia áreas específicas del planeta.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios