El balance del Plan PASE: 14 barrios populares normalizados y un plan para reducir el consumo en hogares críticos

A 18 meses de su puesta en marcha, la iniciativa articulada entre la Secretaría de Energía de Río Negro, EdERSA y los municipios llevó conexiones seguras a miles de familias en Cipolletti, Viedma, Regina y Las Perlas. El diagnóstico inédito dentro de las casas y la entrega de estufas sociales.

Redacción

Por Redacción

Edersa comunicó el impacto del plan PASE en la provincia de Río Negro. (Foto: gentileza)

Edersa comunicó el impacto del plan PASE en la provincia de Río Negro. (Foto: gentileza)

A un año y medio de su lanzamiento, el Plan de Acceso Seguro a la Electricidad (PASE) presentó un balance integral de gestión con la regularización del tendido eléctrico en 14 barrios populares de Río Negro. La iniciativa, concebida como una articulación pública y privada entre la Secretaría de Energía de la Provincia, la distribuidora EdERSA y los municipios, transformó las condiciones de seguridad en sectores de Cipolletti, Balsa Las Perlas, Villa Regina y Viedma, al tiempo que sumó nuevas obras en Cervantes.

El programa marcó un punto de inflexión en la política energética regional al trascender la clásica instalación del medidor en la vereda. Mediante un trabajo de campo puerta a puerta, equipos técnicos y territoriales ingresaron a los domicilios para revisar instalaciones internas, detectar riesgos de seguridad y medir el rendimiento real de los electrodomésticos utilizados por las familias.

Relevamiento dentro de los hogares: la falta de gas y el uso de artefactos ineficientes


Las mediciones más recientes se desarrollaron en cientos de viviendas de los barrios cipoleños Obrero A, Obrero B y 10 de Enero, y en el barrio La Esperanza de Viedma. Al tratarse de zonas sin acceso a la red de gas natural, los hogares dependen íntegramente de la electricidad para cocinar y calefaccionarse en invierno, convirtiéndose en sectores electrointensivos.

El secretario de Energía Eléctrica de Río Negro, Santiago Yanotti, explicó el alcance del diagnóstico: «Conocemos cómo está constituida la casa, si existe seguridad eléctrica interna y qué electrodomésticos usa la gente. Hemos encontrado artefactos que, por su ineficiencia, consumen lo mismo que casas enteras: caloventores que demandan de 15 a 20 kWh, termotanques de 18 kWh o duchas eléctricas que, además de disparar el gasto, representan un peligro latente dentro de las viviendas. Eso lleva a que existan familias que gastan entre 2.000 y 4.000 kWh por bimestre, un consumo similar al de diez viviendas residenciales estándar».

En ese sentido, el funcionario remarcó la importancia de generar herramientas de contención: «La gente no tiene la culpa. A veces comprar un caloventor en oferta parece la opción más económica, pero a mediano plazo esa diferencia se paga en la factura. Hoy tenemos una base de datos clave para tomar decisiones que ayuden a los vecinos, como nuevos esquemas tarifarios o subsidios, la colocación de estufas sociales y medidas tecnológicas para los casos más complejos».

Educación energética en territorio y foco en el 20% de usuarios críticos


Para garantizar que los nuevos usuarios puedan sostener el servicio regularizado en el tiempo, cuadrillas de EdERSA y del Gobierno provincial acompañan a las familias durante un período mínimo de un año en el propio barrio. La asistencia incluye pautas de eficiencia energética, lectura y control de medidores, sugerencias de mejoras edilicias básicas para evitar la pérdida de calor y el asesoramiento para incorporar otras fuentes energéticas alternativas.

«Lo que buscamos es trabajar con los nuevos usuarios en concientización y educación. Hemos encontrado casas con hasta cuatro caloventores encendidos en simultáneo que consumían por hora lo que una vivienda promedio gasta en toda una semana. Lo primero que hacemos es llevar la información para que el vecino entienda dónde está la fuga de energía y cómo optimizar su consumo», detalló Sebastián Busader, jefe del departamento de Normalización de Barrios de EdERSA.

El relevamiento oficial determinó además que el 80% de las familias regularizadas mantiene un consumo dentro de los parámetros habituales y abona su factura con normalidad. En base a ese dato, el programa focaliza sus esfuerzos técnicos y de asistencia social en el 20% restante, asegurando una transición hacia boletas asequibles y erradicando de forma definitiva el peligro de las conexiones precarias en el territorio rionegrino.


A un año y medio de su lanzamiento, el Plan de Acceso Seguro a la Electricidad (PASE) presentó un balance integral de gestión con la regularización del tendido eléctrico en 14 barrios populares de Río Negro. La iniciativa, concebida como una articulación pública y privada entre la Secretaría de Energía de la Provincia, la distribuidora EdERSA y los municipios, transformó las condiciones de seguridad en sectores de Cipolletti, Balsa Las Perlas, Villa Regina y Viedma, al tiempo que sumó nuevas obras en Cervantes.

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