Piden condena por homicidio simple para el acusado por el crimen de Latiff en Bariloche
La fiscalía y la querella consideraron a Ismael Choque Vargas como responsable de haberle dado muerte a puñaladas. Descartaron la emoción violenta. La defensa pidió su absolución.
Piden condena por homicidio simple para el acusado por el crimen de Latiff en Bariloche. Foto: Alfredo Leiva
Tres intensos días de trabajo esperan al tribunal presidido por el juez Sergio Pichetto, antes del próximo miércoles al mediodía, cuando quedó programada la audiencia en la que darán a conocer el veredicto por el crimen de Gastón Latiff, El único imputado es Ismael Choque Vargas, para quien la fiscal Betiana Cendón pidió hoy en su alegato la declaración de responsabilidad por homicidio simple.
La abogada particular que representó a la madre de la víctima, Marcela Fragala, adhirió a la solicitud de la fiscalía con sus propios argumentos y consideró demostrado que el acusado es culpable de cometer un “homicidio simple con rolo directo”. Mientras que la defensa oficial de Choque, ejercida por Nelson Vigueras y Mónica Goye, pidió su absolución porque habría actuado en un estado de trastorno mental transitorio que le impidió dirigir sus actos e invocó también el beneficio de la duda.
Choque Vargas permanece detenido desde el mismo momento del hecho en el área de Salud Mental del hospital local. El crimen ocurrió en la noche del 10 de febrero de 2025 en una despensa del barrio San Francisco, cuando apuñaló a la víctima al cabo de una pelea con otros sujetos por un asunto de drogas. Esas cuatro personas huyeron del lugar y no fueron investigadas.
Esto último fue subrayado con énfasis por Vigueras, quien apoyó su exposición defensiva en la tesis del “error invencible”, en el que habría incurrido fatalmente Choque Vargas al atacar a Latiff con el cuchillo que portaba “por seguridad”, convencido de que todos los allí presentes eran víctimas de un robo.
La fiscal advirtió que Latiff presentaba siete heridas, incluida la mortal en el cuello, y que la “secuencia” demostraba que el homicida “eligió” los blancos, hasta encontrar el punto donde causaba más daño, lo cual desmentía cualquier hipótesis de emoción violenta o arrebato irracional.
Una a una enumeró las figuras exculpatorias de legítima defensa, exceso en legítima defensa, legítima defensa “putativa” (es decir guiada por una equivocación) o trastorno mental con “apagamiento de la conciencia”, que fueron sugeridas durante el proceso. Dijo que eran “contradictorias entre sí”.

Cendón afirmó que la ley vigente “no convierte en legítima cualquier reacción de una persona que se siente amenazada”. Advirtió que no hubo agresión previa contra Choque y tampoco afectación concreta a “bienes legítimos de terceros”, como podían ser la integridad física o pertenencias de los comerciantes. “Suponer que había un robo y que Latiff tenía un arma no basta para justificar -insistió-. Quedó probado que no había otra arma en el lugar”.
Cuestionó también la pericia efectuada por la psiquiatra del cuerpo médico forense Verónica Martínez, quien diagnosticó en Choque una personalidad paranoide y observó en el hecho de sangre elementos propios de una emoción violenta. Cendón dijo que sus conclusiones se fundaron en una sola entrevista y que al declarar en el juicio Martínez admitió que el imputado habló solo de una puñalada, pero si fueron varias y “hubo elección” no podía mantener su conclusión sobre un “automatismo” no consciente y un estado psíquico que lo eximía.
La querella reforzó la misma postura y entendió que Choque actuó “con conciencia plena” de lo que hacía. Fragala recordó que -según la novia de Latiff- el acusado lo apuñaló varias veces en la campera y al ver que no perforaba apuntó hacia el cuello. “Eso es dirección, habla de una persistencia, un ajuste, una selección del blanco”, argumentó. Señalo que “elegir el lugar de los puntazos es incompatible con la pérdida del control motor que define a la emoción violenta”.

La querellante dijo también que si Choque se quedó a ayudar en la reanimación de la víctima y facilitó la tarea policial no es algo que juegue a su favor, sino lo contrario. Es evidencia de “una persona que razona -dijo-, que busca justificación coherente en el mismo instante. Es prueba del dolo directo”.
Sostuvo también que “no se cumplieron ninguno de los requisitos fácticos de la legítima defensa” y que la forma en que Choque dio muerte a Latiff “no es una respuesta proporcional, aun si hubiera recibido una agresión”.
Puntos que no fueron discutidos
La “materialidad y la autoría” del crimen, según destacó la fiscal, no fueron motivo de controversia. Es decir que todas las partes aceptaron que Latiff fue víctima de un ataque homicida y que Choque Vargas fue el ejecutor. Los jueces deben definir si validan la calificación de homicidio simple -que tiene una pena mínima de ocho años de prisión- o si corresponde la absolución. Además de Pichetto integran el tribunal Martín Arroyo y Bernardo Campana.
El último en alegar fue el defensor Vigueras, quien hizo eje en el dictamen de la psiquiatra, para sostener que Choque presentó “no alguno sino todos los requisitos de un trastorno paranoide”. Dijo que su relato en la entrevista con la profesional fue “espontáneo y creíble”, incluida su afirmación de que atacó a Latiff “con un solo puntazo”. Según el defensor, no se alcanzó a determinar si todas las heridas comprobadas en la autopsia fueron con la misma arma. El médico que la efectuó dijo que no podía afirmarlo.
“No se buscaron otras armas, y la carga de la prueba corresponde a la acusación”, sostuvo Vigueras. Cuestionó que le adjudiquen a Choque las siete heridas punzocortantes que presentó el cuerpo “sin investigar a las cuatro personas que vendían droga” y que escaparon de la despensa.
Dijo que lo ocurrido “fue una tragedia”, que el muerto pudo haber sido Choque Vargas si Latiff le arrebataba el arma, según lo señaló su novia, y que fue determinante el temor a un robo, suyo y de otros presentes en el lugar, por más que no haya ocurrido. El defensor reclamó que Choque sea absuelto y recupere de inmediato la libertad porque su conducta estuvo guiada por ese “error invencible”. Insistió en que se lo debía desresponsabilizar del homicidio en aplicación de “la teoría de la culpabilidad limitada, que elimina el dolo”.

Tres intensos días de trabajo esperan al tribunal presidido por el juez Sergio Pichetto, antes del próximo miércoles al mediodía, cuando quedó programada la audiencia en la que darán a conocer el veredicto por el crimen de Gastón Latiff, El único imputado es Ismael Choque Vargas, para quien la fiscal Betiana Cendón pidió hoy en su alegato la declaración de responsabilidad por homicidio simple.
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