Cómo es la Ranita de Chaltén, la especie enigmática hallada en Los Glaciares y que marcó un hito en la Patagonia

Su cuerpo achatado y su coloración única le permiten sobrevivir en las frías aguas de la cordillera. Tras el histórico hallazgo de un sitio activo de reproducción en el Parque Nacional Los Glaciares, la ciencia pone la lupa sobre las características de este anfibio patagónico que desafía las alturas.

Redacción

Por Redacción

El reciente hallazgo de un nido de renacuajos en la Seccional Moyano del Parque Nacional Los Glaciares marcó un hito científico para la Patagonia. La confirmación de que la Ranita de Chaltén (Chaltenobatrachus grandisonae) se reproduce de manera activa dentro del área protegida encendió el interés por conocer a fondo a este habitante tan singular como esquivo de los ambientes cordilleranos.

Clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) bajo la condición de «Datos Insuficientes», su extrema escasez de avistamientos convirtió a esta especie en un verdadero misterio biológico de los bosques fríos de la Argentina y Chile.


Cómo es la Ranita de Chaltén: anatomía de una sobreviviente


A diferencia de los sapos y ranas tradicionales de aguas calmas que lucen cuerpos globosos y pesados, la Ranita de Chaltén evolucionó para adaptarse a la fuerza de las corrientes de montaña.

Las claves morfológicas que la hacen única:

  • Diseño hidrodinámico: presenta un cuerpo marcardamente deprimido (achatado en sentido dorsoventral). Esta silueta le permite desplazarse pegada al fondo y resistir la fuerza del agua sin ser arrastrada.
  • Patrón de coloración: su epidermis exhibe un tono marrón-oliváceo, decorado por un reticulado fino y denso que le sirve como camuflaje perfecto entre la vegetación acuática y las piedras del lecho.
  • Fuerza en la cola: en su etapa larval (renacuajo), posee una cola robusta de musculatura muy desarrollada, dotada de aletas de altura moderada con el extremo marcadamente redondeado para un nado ágil en temperaturas bajo cero.
  • Un santuario en las alturas: su hábitat de desarrollo se concentra en la cuenca alta de los arroyos, donde encuentra refugio ante la ausencia de predadores introducidos.

Por qué el hallazgo de sus renacuajos cambia la historia


Durante décadas, los escasos registros de la especie en la región, como los reportados en la Reserva Provincial Lago del Desierto, correspondían a ejemplares adultos aislados. Esa situación dejaba abierta la duda de si el animal solo transitaba la zona o si realmente lograba multiplicarse allí.

La identificación de estadios larvales puros (fases tempranas de desarrollo sin extremidades posteriores) por parte del guardaparque Sergio Goitía y validada por especialistas del CONICET confirmó que la zona funciona como un sitio activo de ovoposición y cría.

Al ser un predador nativo de pequeños invertebrados, la presencia de la Ranita de Chaltén actúa como un indicador de la salud ecológica de las cuencas de agua dulce, exigiendo un estricto control sobre la proliferación de algas invasoras como el Didymo y la conservación de las costas prístinas.


El reciente hallazgo de un nido de renacuajos en la Seccional Moyano del Parque Nacional Los Glaciares marcó un hito científico para la Patagonia. La confirmación de que la Ranita de Chaltén (Chaltenobatrachus grandisonae) se reproduce de manera activa dentro del área protegida encendió el interés por conocer a fondo a este habitante tan singular como esquivo de los ambientes cordilleranos.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios