Juicio por jurados en Bariloche: la fiscalía y la querella pidieron condena por femicidio para Emerson Marín
El imputado habló antes de los alegatos, se declaró inocente y dijo que se trató de un suicidio. El jurado popular iniciará esta tarde la deliberación en busca de un veredicto.
El policía Emerson Marín es el acuso del femicidio de Estefanía en Bariloche. Foto: Chino Leiva
El juicio por el femicidio de Estefanía Civardi llegó a su jornada final. Esta mañana, horas antes de que el tribunal popular defina la suerte del imputado, el empleado policial Emerson Marín, la sala quedó invadida por la tensión que generaron los alegatos de las partes, con valoraciones de la prueba contrapuestas, que podrían derivar en una condena con pena de prisión perpetua o bien en una absolución, si los jurados entienden que existió un suicidio, como sostiene la defensa.
El fiscal Martín Lozada expuso en primer término una red de razonamientos fundados en el testimonio de los peritos Karina Uribe, Roberto Nigris y otros expertos que descartaron como improbable la tesis de la muerte “autoinfligida”, con un argumento de peso: el caño del arma no estaba sobre el cuello de Estefanía sino a una distancia de entre 11 y 15 centímetros. Subrayó que no hay antecedentes de suicidios con esa mecánica de disparo y que la víctima debíó ser una “contorsionista” para actuar de ese modo.
También el abogado querellante, Martín Govetto, pidió un veredicto de culpabilidad. Dijo que las pruebas llevadas a juicio demuestran que el imputado “modificó la escena del hecho, ubicó el arma y tapó el cuerpo”, antes de la llegada de los investigadores. Enfatizó en su frase final que “esto fue claramente un femicidio triplemente calificado”.
El defensor Diego Navarro dio a entender desde el comienzo de su ponencia que lidiaba con una difícil tarea y habló del fiscal y el querellante como “enemigos”, a pesar del respeto profesional, Apoyó su pulseada conceptual en los dichos de un médico legista ya retirado que él ofreció como testigo, Guillermo Saccomanno, quien luego de estudiar las fotos y otras evidencias dictaminó que se trataba de un suicidio. Navarro les pidió a los jurados que no se dejen llevar por lo emocional y que se concentren en “la prueba científica”.
El imputado dijo que Estefanía tomó su arma y se mató
Marín había guardado silencio desde el comienzo del juicio oral, que se extendió por cuatro jornadas, y decidió brindar su versión del hecho al comienzo de la audiencia de hoy, antes de los alegatos. Con interrupciones por el llanto contenido, el policía contó que aquel 29 de julio de 2025 cumplía un mes de noviazgo con Estefanía, que se juntaron a festejar en su departamento, donde comieron pollo con papas, y que la joven en cierto momento le dijo que se sentía mal y le contó que había sido violada por su padrastro cuando tenía 13 años.
Conmovida por ese recuerdo, se encerró en el baño de la vivienda -siempre según Marín- quien dijo que buscó tranquilizarla. “Después me pidió que la acompañe a comprar cigarros y le dije que no”, señaló el acusado. Ya era la madrugada del 30 de julio, cuando Estefanía fue a su habitación del primer piso y se sentó en la cama, refirió Marín, quien sostuvo que le vio cortes recientes en un brazo y que le dijo que si hacía eso “no iba a poder ayudarla”.
Marín agregó que luego subió al dormitorio, la vio recostada y se apuntaba con el arma, con las dos manos, hasta que se produjo el disparo sin que pudiera evitarlo. “Me abalancé le saqué el arma había bastante sangre”, agregó. Según su relato, intentó llamar al 911 pero “demoraba mucho” entonces llamó a otra policía, compañera de trabajo, a quien le pidió ayuda urgente y le dijo que su novia se había matado.
Algunas preguntas del defensor orientaron su historia para reforzar la idea de la muerte por “autodeterminación”. Marín aseguró que no había tocado nada del lugar. “Pero en el momento no actué como policía, lo único que pensé fue en tratar de ayudarla”, aseguró. Igual nada pudo hacer porque la muerte fue instantánea.
Los jurados escucharon con atención las expresiones del policía imputado, quien se mostró golpeado por la situación y deslizó frases descriptivas de su estado de ánimo pero que no hacen al esclarecimiento del hecho. “La extraño todos los días -afirmó-. Tengo un cuaderno donde le escribo todos los días”. También refirió que Estefanía tenía una relación difícil con su madre y la acusó de “no haber hecho nada”, cuando fue abusada de niña. Las apelaciones emocionales abundaron durante toda la audiencia, tambíén por parte de los abogados al momento de alegar.
El peso de los informes de criminalística
El fiscal Lozada aclaró en un comienzo que los integrantes del ministerio público no son “fundamentalistas de la acusación”, y que estaba ahí para ralizar “un análisis exhaustivo de la información y las evidencias”. Desbrozó uno a uno los testimonios de varias mujeres que fueron parejas anteriores de Marín y lo describieron como un sujeto violento, muy celoso y manipulador, que varias veces se apuntó con el arma policial bajo amenaza de quitarse la vida, y también les apuntó a ellas.
Lozada repasó los mensajes telefónicos entre víctima y victimario y subrayó uno de Estefanía, en los días previos, que le transmitía su enojo a Marín y le decía de manera premonitoria “no quiero terminar con un tiro en la cabeza”. El fiscal dijo que a ella “le sonaron las alarmas”, pudo identificar el riesgo, pero no pudo evitar el desenlace. Citó con profusión los aportes de varios técnicos y especialistas, en especial de la psiquiatra Verónica Martínez, para quien las autolesiones en los brazos no eran un anticipo de posible suicidio sino un mecanismo para deshacerse del stress y las tensiones.
Como representante de la familia, el querellante Govetto atacó el relato de Marín y definió al imputado como “un mentiroso, un maestro del engaño”. En cambio caracterizó a Estafanía como “valiente, luchadora, una persona con sueños de ser madre”. Sostuvo que el victimario ofreció tres versiones divergentes del hecho en distintos momentos y sugirió que antes del balazo fatal la había golpeado en un pómulo, y por eso se encerró en el baño. Insistió en que no tiene lógica el suicidio con el arma a distancia.
Esa convicción fue refutada por el defensor Navarro, quien dijo que la prueba central era la pólvora de “deflagración”, emitida por el arma hacia atrás solo deja rastros en quien dispara, y que la pólvora de esa composición química particular fue hallada en las manos de Estefanía. En su opinión, esa es una prueba concluyente del suicidio y supera a todos los argumentos restantes de los peritos.
Para Navarro, varias de las exparejas de Marín mintieron sobre los hechos de violencia de género y sostuvo que su defendido quedó con stress post traumático luego de presenciar el suicidio,pero no pudo documentarlo con un estudio psicológico por falta de dinero.
El juicio continuará esta tarde con las instrucciones a los seis jurados hombres y seis mujeres, en un procedimiento encabezado por el juez técnico Sergio Picetto. Luego deberán recluirse para la deliberación, que no podrán interrumpir hasta alcanzar un veredicto.
El juicio por el femicidio de Estefanía Civardi llegó a su jornada final. Esta mañana, horas antes de que el tribunal popular defina la suerte del imputado, el empleado policial Emerson Marín, la sala quedó invadida por la tensión que generaron los alegatos de las partes, con valoraciones de la prueba contrapuestas, que podrían derivar en una condena con pena de prisión perpetua o bien en una absolución, si los jurados entienden que existió un suicidio, como sostiene la defensa.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios