Egipto: la protesta de hinchas se vuelve política
Unas 400 personas resultaron heridas cuando reprimían una manifestación que pedía la salida de los militares.
AP
EL CAIRO (AP/AFP) _ La ira por los disturbios letales en un partido de fútbol derivó en nuevos enfrentamientos que dejaron casi 400 heridos en medio de acusaciones de que la policía permaneció impávida ante la violencia.
Los 74 muertos en el partido de fútbol -en momentos en que las condiciones de seguridad se han venido deteriorado paulatinamente- amenazan con hundir al país en una nueva crisis casi un año después de que una sublevación popular obligó al líder Hosni Mubarak a dejar el poder.
Una barra brava conocida como los Ultras juró venganza y acusó a la policía de permitir que sus rivales los atacaran después del partido del miércoles por la liga egipcia en la ciudad de Port Said, debido a que estuvieron en la vanguardia de las movilizaciones, primero contra Mubarak y ahora contra el régimen militar que asumió el poder después de que éste fue derrocado el 11 de febrero.
Los disturbios en Port Said comenzaron cuando hinchas del club Al-Masry invadieron la cancha tras una inesperada victoria por 3-1 contra Al-Ahly, de El Cairo, uno de los equipos más populares de Egipto, y comenzaron a atacar a sus rivales, por lo que cientos de éstos se vieron obligados a huir por una angosta entrada del estadio, sólo para morir aplastados contra una verja cerrada con llave.
El pleito rápidamente adquirió un cariz político cuando los legisladores y el público denunciaron a la policía por permanecer de brazos cruzados mientras la violencia aumentaba. Las tensiones se extendieron a El Cairo al arribar muchos de los cadáveres para su entierro. Algunos de los heridos se unieron a las protestas, afectados por la pérdida de amigos. Lo que comenzó c omo una marcha pacífica desde la sede de Al-Ahly en El Cairo se fue transformando en un enfrentamiento a medida que más de 10.000 manifestantes llegaban a la plaza Tahrir .
En la zona podían escucharse consignas que pedían la salida de los gobernantes militares del país, encabezados por el mariscal de campo Hussein Tantawi, ministro de Defensa de Mubarak durante dos décadas. “Soñábamos con un cambio. Nos engañaron y en lugar de ello nos trajeron a un mariscal de campo’’, coreaban.
El consejo militar que dirige el país destituyó a la directiva de la federación egipcia de fútbol y anunció la dimisión del gobernador de la ciudad. El primer ministro, Kamal al Ganzuri, anunció las medidas en un debate parlamentario muy agitado, mientras afuera había disturbios.
El primer ministro confirmó también el cese de los principales responsables de la seguridad de Puerto Said acusadas de inoperancia y complicidad con la violencia.
El presidente de la Asamblea, Saad al Katatni, de los Hermanos Musulmanes, primera fuerza política del país, consideró que “la masacre de Puerto Said se debe a una tremenda negligencia de los servicios de seguridad”, sin llegar a pedir la caída del gobierno. Otros diputados, en cambio exigieron “el cese” del gabinete de Ganzuri. El poder militar tiene que “rendir cuentas”, dijo el diputado liberal Mohamed Abu Ahmed, reclamando la partida de los generales.
AP
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