La comezón del octavo año
Del éxito al desgaste, “Desperate Housewives” y “Dr. House” se despiden de la tevé.
El tiempo desgasta los materiales, muchas veces las relaciones y también las series. Algunas, muy pocas, logran récords de permanencia en pantalla como “Los Simpson” que ya llevan 23 temporadas haciendo reír al mundo. En otras aparece el cansancio y la repetición y llega el momento de la despedida. Esto último pasó con “Desperate Housewives” y “Dr. House” que después de ocho temporadas este mes emitirán sus capítulos finales en la Argentina.
Ambas debutaron en 2004, un año de muy buena cosecha televisiva y en el que la amplitud y audacia de muchos de los estrenos marcó ciertos cambios en la televisión, los que mantienen sus ecos hasta la actualidad.
Las dos por sus propuestas renovadoras consiguieron la adhesión del público en todo el mundo, y en el caso de “House” se convirtió en la serie más vista del planeta. También sufrieron la extensa huelga de guionistas de 2007 que redujo temporadas y puso a muchas producciones en peligro. Pero lo que fue novedoso se tornó repetitivo, y hasta aburrido, y sus seguidores las fueron abandonando.
La primera que dirá adiós es “Desperate Housewives”, de la que hoy Sony emitirá una maratón de los últimos cinco capítulos desde las 19 y que pondrá al aire un final de dos horas el miércoles próximo a las 21.
En una época en la que la mayoría de las producciones de tevé estaban dirigidas y protagonizadas por adolescentes las “amas de casa desesperadas” cambiaron el eje y demostraron que las historias de mujeres maduras también podían ser atractivas. Las vecinas de Wisteria Lane presentaban en sus comienzos una buena mezcla de humor, sensualidad y misterio. El éxito inicial hizo que la serie tuviera sus versiones en otros países como la argentina “Amas de casa desesperadas”, que no superó la primera temporada.
En un principio eran cinco amigas con un fantasma protector y relator. Desde el más allá Mary Alice Young (Brenda Strong) presentaba las historias de ese barrio suburbano y en la primera temporada descubrir el porqué de su suicidio fue lo que mantuvo unidas principalmente a la rígida Bree (Marcia Cross), la abrumada Lynette (Felicity Huffman), la caprichosa Gabrielle (Eva Longoria), la ingenua (Teri Hatcher) y en un lugar de competencia a la voluptuosa (Nicollette Sheridan). Los años fueron pasando igual que los matrimonios, las separaciones, crímenes, enfermedades y cruces de relaciones, y a su mezcla inteligente de comedia y drama le fue ganando el culebrón.
Cuando la serie caía más en la telenovela y perdía audiencia en la quinta temporada para tratar de dar un giro dio un salto en el tiempo de cinco años. Hubo nuevos conflictos, cambios en las situaciones de las protagonistas que cayeron en más de lo mismo. Los conflictos también estuvieron fuera del estudio. Sheridan dejó la serie esa temporada y presentó una demanda contra el creador del programa Marc Cherry por atacarla físicamente en el set.
Ese salto no sumó más seguidores, todo lo contrario si se tiene en cuenta que en la primera temporada la media de espectadores era de 24 millones y la de la octava fue de 8,5 millones con 11 en el último episodio emitido en los EE.UU.
Algunos vecinos llegaron y se fueron de Wisteria Lane. Y quedaron para la despedida las cuatro amigas más unidas que nunca enfrentando un juicio, el embarazo de una hija y un matrimonio en su peor crisis y esperando un final feliz que devuelva la magia que tuvo en algún tiempo “Desperate Housewives”.
El buen doctor
Premiada, aclamada por la crítica y un éxito de público es “Dr. House”, la serie que le dio el estrellato al británico Hugh Laurie, hoy en día enfocado en una carrera musical que lo traerá a la Argentina. Después de ocho años y cuando los números caían más y más a principios de 2012, a mitad de temporada, sus productores, y la cadena Fox, decretaron el final, cuando muchos todavía soñaban con un año más.
“House” rompió con todo lo establecido en cuanto a series médicas. Su protagonista no era prototipo del médico altruista siempre presente en la tevé. Egocéntrico, irónico, incorrecto, desapegado, Gregory House es un personaje mucho más rico y original. Si bien mantuvo su línea, pocas veces se sabía cuál podía ser su reacción. Claro que para crear el personaje David Shore no se inspiró en “E.R.” ni en ninguna de sus antecesoras. Su modelo fue Sherlock Holmes. Así House es un adicto al Vicodín, amante de la música, al que no le importa salvar a sus pacientes por compasión, sino que su interés principal es descubrir los misterios de la enfermedad.
Su premisa es que todos mienten, y él más que nadie. Por eso la interacción con sus superiores y subordinados es de prueba constante. Corre los límites hasta que se choca con los demás de manera casi siempre insalvable. Con esa actitud se justificaron los cambios en el elenco, muy sólido en las primeras temporadas y poco consistente en la última.
El comienzo del ciclo presentó a un equipo de diagnóstico contundente y atractivo con el doctor Robert Chase (Jesse Spencer), la inmunóloga Allison Cameron (Jennifer Morrison) y el neurólogo Eric Foreman (Omar Epps). Juntos crearon una química que se completaba con los personajes que conocían a House desde antes: la directora del hospital Princenton, y su gran amor, Lisa Cuddy (Lisa Edelstein) y su amigo incondicional, a pesar de todo, el oncólogo James Wilson (Robert Sean Leonard). Esa primera temporada enamoró al público y tuvo uno de los mejores episodios de toda la serie: “Tres historias” en el que en una clase se descubre el porqué de su problema en la pierna y aparece su ex mujer, interpretada por Sela Ward, la que se sumará al ciclo en la segunda temporada.
También en “House” unos llegaron y otros se fueron, primero de su equipo y después del programa. Al final de la tercera temporada Foreman, Chase y Cameron dejan su equipo y en la cuarta se suman Trece (Olivia Wilde), Taub (Peter Jacobson), Lawrence Kutner (Kal Penn) y Amber Volakis (Anne Dudek). En las temporadas siguientes Kutner se suicida y Amber, en ese momento novia de Wilson, muere después de un accidente, pero volverá como una alucinación que llevará a House a internarse en un psiquiátrico. Ya de regreso ejercerá la medicina bajo la supervisión de Foreman y Cameron abandonará después de una crisis de conciencia a su marido, Chase, y al hospital.
La séptima temporada fue la que dio el golpe más arriesgado al centrarse en la relación amorosa entre House y Cuddy, planteando en un principio la duda sobre cómo podría él mantenerse sin Vicodín y entregarse a otra persona, por supuesto que todo terminó en ruptura, un choque y el comienzo de la octavo encontró a House en la cárcel.
Ya sin Edelstein, ni Wilde –que sólo apareció en pocos capítulos–, ni Morrison, otro equipo se arma para el final, uno sin carisma que incluyó a Chi Park (Charlyne Yi) y Jessica Adams (Odette Annable). A esta altura las actitudes de House se hicieron tan previsibles, hasta las de su matrimonio por conveniencia. Se fue perdiendo la sorpresa y muchas veces parecía que el nuevo capítulo ya se había visto.
Menos espectadores la siguieron en los EE.UU., los últimos años y así llegó el final que Universal Channel emitirá el 21 de este mes a las 22, y ese jueves será todo para el doctor con un maratón especial. En sus ocho años dejó episodios excepcionales desde lo estético y argumental, y frases inolvidables, nadie sabrá si podría o no haberse recuperado. Pero como bien saben House y el “filósofo Jagger”, “no puedes obtener siempre lo que deseas”.
Silvina Fernández
sfernandez@rionegro.com.ar
El tiempo desgasta los materiales, muchas veces las relaciones y también las series. Algunas, muy pocas, logran récords de permanencia en pantalla como “Los Simpson” que ya llevan 23 temporadas haciendo reír al mundo. En otras aparece el cansancio y la repetición y llega el momento de la despedida. Esto último pasó con “Desperate Housewives” y “Dr. House” que después de ocho temporadas este mes emitirán sus capítulos finales en la Argentina.
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