Los que nos acercaron la magia al Valle
¿Quiénes son y cómo trabajan los productores de los espectáculos que hemos disfrutado? Luces y sombras detrás de escena.
Existen personas que hacen lo posible por acercar al público la magia del espectáculo. Lanzan sus redes, siempre teñidas de esfuerzo e ideas, y producen el milagro del show.
Se les suele llamar “productores”. Algunos de estos “hacedores” locales, quienes suelen estar detrás del telón, contaron a “Río Negro” cómo resultó su trabajo durante 2012 y señalaron las faltas del Estado en la Cultura: son Pablo Celoria, Guillermo Fedorco (ambos más experimentados en el rubro), Daniel Casado y Rafo Grin (ver recuadros). Este diario intentó sumar otras voces pero, al cierre de esta edición, no fue posible comunicarse con ellos, pese a las insistentes llamadas y mensajes.
En cuanto a los obstáculos con los que se encuentran, tanto Celoria como Fedorco coincidieron en que la falta de salas en Neuquén es el principal problema. “Las salas y los costos para cubrir la distancia con Buenos Aires -señaló Fedorco-. Una ciudad parecida a Neuquén, como podría ser Bahía Blanca, tiene cuatro o cinco teatros. Neuquén no tiene ninguno, salvo la sala del Casino, porque se dieron el lujo de cerrar todo el año el Teatro Español. Se supone que en febrero reabrirá”. Celoria, por su parte, apuntó: “Es una pena que todavía no se sepa qué va a pasar con la sala de Sosunc (ubicada en Universidad del Comahue, en construcción). Salas oficiales preparadas, no hay”.
–¿En qué basan la selección de los artistas que traerán a la zona y cuáles son los riesgos?
Guillermo Fedorco: –Muchos están en gira y caen las propuestas para la zona. Algunas las dejamos pasar y otras se hacen, aunque muchas veces salimos a buscar shows que creemos que pueden funcionar. Estamos en un negocio que no tiene mucha lógica: hemos perdido fortunas en algunos casos. Este año nos ha pasado, con Kusturica, por ejemplo.
Pablo Celoria: –El segundo semestre de este año no fue tan bueno. Como todo negocio, analizás los costos. Y los costos en Argentina en este momento son muy altos. Tenés que pensar que sobre una entrada que sale 100 pesos, vos tenés 52 pesos que son impuestos. Con los 48 que quedan, tenés que pagar caché, traslados, hotel, sonido, sala y demás. Es riesgoso como cualquier otro negocio y tenés que ir buscando qué es convocante. Y no podés levantar el valor de la entrada porque no te lo permite el mercado. En Buenos Aires, Tomatito costaba 400 pesos, pero yo no puedo cobrar eso.
GF: –Volviendo al tema de las distancias, los hoteles, los restaurantes y todo acá está regido por el petróleo. Entonces los artistas salen de gira con un caché igual en todos lados, pero los beneficios son otros, porque los montos de las entradas no difieren tanto pero los costos en otras zonas no son los mismos. Las cancelaciones, que muchas veces no tienen que ver con nosotros, están entre los riesgos.
–En tantos años en esto (Celoria, desde 1982 y Fedorco, desde 1990) ¿les pasó que algunos shows no salieran como esperaban? (Se miran y se ríen)
PC: –Recuerdo que con Living Colour me fue mal.
GF: –Me he pegado palos con Fito, con Bandana en su momento, con Charly García, con Ricky Martin, Maná, Arjona, Luis Miguel, Carlos Baute… en todos los shows internacionales, por más que se haya dicho otra cosa, se perdió dinero.
–Y este año ¿con quiénes se sorprendieron gratamente?
PC: –Yo con Lila Downs. Nunca pensé que una semana antes y en un lugar chiquito…
GF: –A nosotros nos pasó con Fuerza Bruta, que para mí fue el show del año. Me sorprendí porque terminaron siendo once shows, pero el valor de la entrada nada que ver con Buenos Aires. Estábamos 50 mangos menos y eso, en el volumen, es un montón de dinero que se perdió. También fueron bien Topa y Muni (cuatro Ruca Che), Rosana, Pilar Sordo, Les Luthiers (siempre son dos Ruca Che completos), Arjona y Abel Pintos.
–¿Cuál es la parte más gratificante de este laburo, aparte del negocio?
GF: –Más allá del negocio, es trabajar con el grupo que tengo y llevarme bien con la gente que tengo al lado. Cuando ves que salió todo impecable más allá de si perdés o ganás, es una de las cosas más lindas. Lo de Fuerza Bruta y ver que durante siete u ocho días no voló una mosca, me llenó el corazón.
PC: –Son muchas las gratificaciones personales de estar con un artista reconocido, aclamado, pero por otro lado que las cosas salgan bien. Este es un negocio que tiene muchos riesgos, no sólo económicos, sino accidentes de trabajo, armado del estadio… Cuando todo sale bien, por más que te vaya mal, vos te quedás contento igual. Cuando la gente se va contenta, es gratificante.
GF: –Y hay desafíos como inventar lugares, como los estacionamientos de los supermercados. Con las estructuras nuevas cambiaron las cosas.
PC: –Cuando trajimos a Silvio Rodríguez en el 84 ante 4000 personas, Silvio pedía por favor que no saltaran porque las tribunas se estaban corriendo. Hay cosas que antes eran impensadas, hacíamos escenarios con cajones, cosa que ahora es imposible porque los controles son mejores. Lamentablemente, tuvo que pasar una desgracia como la de Cromañón para que cambiaran las cosas. Nadie estaba preparado para eso. Pudo haberle pasado a cualquiera.
GF: –Tratamos de hacer lo mejor posible, pero no todo el mundo labura así. Hay de todo, como en todos los negocios.
PC: –Este negocio se basa en dos cosas: primero, que le pagues al artista. Las productoras nacionales e internacionales te siguen considerando porque vos pagás. Y segundo, porque hacés las cosas medianamente bien.
GF: –Neuquén tiene una plaza ganada. En eso tiene mucho que ver Pablo, siempre lo destaco. Ha creado un rubro importante con el jazz y demás.
PC: –Hay que considerar a las salas independientes, que hacen esfuerzos y laburan muy bien. Me gustaría que tuvieran más apoyo oficial. Ya no hablo más de políticas de Estado para la Cultura, porque no hay (en eso coinciden). Es necesaria una ley de mecenazgo, para que los privados sumen a un fondo común que se distribuya en colegios o sectores más necesitados. No puede ser que no haya una ley de mecenazgo donde vos me desgravás impositivamente, pero eso va a un fondo cultural que se reparta equitativamente en las salas independientes o para que los colegios tengan actividades culturales.
GF: –Los artistas que trae Pablo, de nivel internacional, pasan si pena ni gloria y por lo menos estaría bueno que vaya el director de Cultura a verlos.
PC: –Nosotros traemos espectáculos, pero la cultura pasa por otro lado. Pasa porque los chicos tengan esperanzas en modificar su vida a partir de la música, de leer y escribir. La Cultura tiene que pasar por los colegios. Las salas independientes deben ser apoyadas por el Estado. Lo nuestro es circunstancial, pero lo demás tiene que quedar.
GF: –En diez años, nunca fue un director de Cultura a ver un show nuestro.
PAULA GINGINS
pgingins@rionegro.com.ar
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