El difícil arte de divertir a los niños con cuentos de miedo
Lo hace los domingos, en el teatro El Tubo, de Viedma.
Marcelo Ochoa
VIEDMA (AV).- Este domingo, a las 19, en el Teatro El Tubo continúa el ciclo “Aparecidos, Cuentos de Terror”. Sólo para mayores de diez años sin excepción, este espectáculo de la narradora Soraya Furfaro cuenta con la dirección y puesta en escena de Daniel Etcheverry, la asistencia técnica de Gato Arrascoyta, y el vestuario de Laura Calfin. En la magia que se genera sobre las tablas, el género de terror tiene el éxito asegurado. El juego con las luces, la música tenebrosa, en conjunto con una escenificación apropiada y la talentosa maestría de Soraya Furfaro para contar historias, hacen de esta propuesta un gran acierto para que grandes y chicos disfruten de un buen momento de suspenso, y grandes sustos. “Una sensación de escalofríos”. Eso es lo que Furfaro generó el día del estreno. “Hubo gente que me dijo que se tuvo que poner la campera porque sentía que se le ponía la piel de gallina. El suspenso es tan grande, es tan intensa la sensación por momentos, que uno no se mueve de la silla. Vos no ves que se mueva nadie de la silla, están congelados”, comenta risueña y sorprendida la narradora. Pero la empresa no era fácil. Asustar, tanto como hacer reír, tiene sus secretos. “Tenía mucho miedo de abordar el género de terror por dos razones. Primero tenía miedo de asustar, no quería asustar a los chiquitos y que lloraran. Pero los chicos me piden cuentos de terror, cuentos de terror, pero ¡en la escuela no puedo mandar cuentos de terror!, porque no es el ámbito. Y a mi me gusta el terror. Soy así, miedosa. Entonces tenía miedo de que los chicos salieran llorando. Ya me había pasado en un par de cumpleaños en los que narré. Así que averigüé, investigué, y una psicóloga me dijo que a partir de los diez años está todo bien. Después, una vez que teníamos el producto, tenía otro miedo. Que era el miedo a no generar miedo, porque los chicos de más de diez años dicen que estas cosas a ellos no los asustan. Yo tengo hijos, sé cómo es el código del terror. Por eso tenía miedo de que no sucediera… pero funcionó. Que un niño de doce años te confiese “no, yo, me asusté… ¡el domingo estoy de nuevo!” te da la pauta de que funcionó”, explica Soraya. El espectáculo consiste en dos largos cuentos de aparecidos, en donde el terror está matizado con mucho suspenso y momentos álgidos que serán la delicia del público. La idea de los realizadores es programar dos funciones más del ciclo para más adelante, para seguir luego al ciclo de monstruos y transformaciones. La entrada tiene un costo de treinta pesos. La cita con el terror es en Belgrano 747.
Marcelo Ochoa
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