“Medioambiente, ecosistema y diversidad biológica”

Redacción

Por Redacción

¿Cómo podríamos equilibrar y flexibilizar un desarrollo y progreso sustentable sin perturbar el ecosistema o área natural protegida por nuestra legislación, como sucede en el ámbito del golfo San Matías y más precisamente en Las Grutas, cuyo polo de desarrollo por naturaleza es el turismo? Por una parte tenemos la preservación de una amplia multiplicidad de especies playeras, más las aves migratorias, avistajes y pesca comercial, y no escapa a la legislación vigente la protección de los médanos y dunas aledañas a la costa, cuya existencia se debe retrotraer a cientos o quizás miles de años y constituye una característica como fisonomía muy particular. A esto se suman sus aguas cálidas y su gente (a instalar) como valor agregado que permite año tras año incrementar la afluencia turística con el eslogan la playa “de la Patagonia” o “de la amistad”. Como reflexión y cosmovisión futurista, se observa una dicotomía entre la expectativa de un desarrollo sustentable que queda trunco debido a la legislación, que preserva los valores convencionales que se sustentan en resguardo del ecosistema y el medioambiente, y la interrelación y articulación con la tecnología y la acción creativa del hombre en pos de una mejor calidad de vida. Por ello es que apelo a las autoridades y a la comunidad sanantoniense, del cruce, Las Grutas y el Puerto del Este a debatir en un coloquio público para reformularnos y redefinir el futuro de nuestras playas; es decir, dejamos el entorno agreste, montoso y plagado de alimañas tal cual está o se diseña o planifica en forma interdisciplinaria un auspicioso proyecto de urbanismo, reconversión, innovación y optimización recreativa y atractiva del lugar, modificando y haciendo escolleras con las piedras del lugar, preservando con ello entre otras cosas los acantilados y volcando los médanos a las playas. Éstas se ampliarían, lo que buena falta hace, y se forestaría y embellecerían los lugares ocupados por los médanos. Quedaría muy hermoso el lugar con la urbanización, remediación y continuación de las avenidas y bulevares proyectados a tal fin hacia el norte y hacia el sur, dándosenos de esta forma el crecimiento, desarrollo y progreso sustentable del que tanto se habla, para orgullo de todos los rionegrinos más allá del término “diversidad biológica”, que pareciera que quiere excluir a los humanos. Existen en el mundo grandes modificaciones en la naturaleza o el medioambiente originadas por el hombre que han traído desarrollo y progreso, avances en beneplácito de la sociedad y regiones; ejemplos válidos de ello son las represas de El Chocón, Alicura y Yacyretá, sólo en nuestro país. ¿Cómo no compararnos con las postales de otros balnearios del Primer Mundo? Se cuenta con un Plan Rector Municipal, que debe coincidir –creo– con el provincial y la legislación inherente, aunque ésta no es observada. Muestra de ello son las edificaciones construidas al sur de Las Grutas sin respetar la línea de mareas y el espacio o distancia para la edificación pública o privada, más allá del conflicto por las tierras entre la familia Tarruella y el municipio, en el que la Justicia dictó una acordada de no innovar que no fue obedecida y se continuó con las construcciones. Y más: últimamente la misma Justicia dictó una resolución otorgándole el poder de policía a la municipalidad, pero sus autoridades han comenzado a negociar (qué término irritante para la sociedad) con la otra parte, tratando de acordar el porcentaje de tierras que le correspondería a cada una de las partes. En fin, toda una seguidilla de situaciones anómalas que mantienen en ascuas a la sociedad local y por extensión a la rionegrina. ¿Los grupos municipalizadores? ¡Bien gracias! ¡Qué hermoso debate! Carlos Rodríguez, DNI 7.578.269 Las Grutas

Carlos Rodríguez, DNI 7.578.269 Las Grutas


¿Cómo podríamos equilibrar y flexibilizar un desarrollo y progreso sustentable sin perturbar el ecosistema o área natural protegida por nuestra legislación, como sucede en el ámbito del golfo San Matías y más precisamente en Las Grutas, cuyo polo de desarrollo por naturaleza es el turismo? Por una parte tenemos la preservación de una amplia multiplicidad de especies playeras, más las aves migratorias, avistajes y pesca comercial, y no escapa a la legislación vigente la protección de los médanos y dunas aledañas a la costa, cuya existencia se debe retrotraer a cientos o quizás miles de años y constituye una característica como fisonomía muy particular. A esto se suman sus aguas cálidas y su gente (a instalar) como valor agregado que permite año tras año incrementar la afluencia turística con el eslogan la playa “de la Patagonia” o “de la amistad”. Como reflexión y cosmovisión futurista, se observa una dicotomía entre la expectativa de un desarrollo sustentable que queda trunco debido a la legislación, que preserva los valores convencionales que se sustentan en resguardo del ecosistema y el medioambiente, y la interrelación y articulación con la tecnología y la acción creativa del hombre en pos de una mejor calidad de vida. Por ello es que apelo a las autoridades y a la comunidad sanantoniense, del cruce, Las Grutas y el Puerto del Este a debatir en un coloquio público para reformularnos y redefinir el futuro de nuestras playas; es decir, dejamos el entorno agreste, montoso y plagado de alimañas tal cual está o se diseña o planifica en forma interdisciplinaria un auspicioso proyecto de urbanismo, reconversión, innovación y optimización recreativa y atractiva del lugar, modificando y haciendo escolleras con las piedras del lugar, preservando con ello entre otras cosas los acantilados y volcando los médanos a las playas. Éstas se ampliarían, lo que buena falta hace, y se forestaría y embellecerían los lugares ocupados por los médanos. Quedaría muy hermoso el lugar con la urbanización, remediación y continuación de las avenidas y bulevares proyectados a tal fin hacia el norte y hacia el sur, dándosenos de esta forma el crecimiento, desarrollo y progreso sustentable del que tanto se habla, para orgullo de todos los rionegrinos más allá del término “diversidad biológica”, que pareciera que quiere excluir a los humanos. Existen en el mundo grandes modificaciones en la naturaleza o el medioambiente originadas por el hombre que han traído desarrollo y progreso, avances en beneplácito de la sociedad y regiones; ejemplos válidos de ello son las represas de El Chocón, Alicura y Yacyretá, sólo en nuestro país. ¿Cómo no compararnos con las postales de otros balnearios del Primer Mundo? Se cuenta con un Plan Rector Municipal, que debe coincidir –creo– con el provincial y la legislación inherente, aunque ésta no es observada. Muestra de ello son las edificaciones construidas al sur de Las Grutas sin respetar la línea de mareas y el espacio o distancia para la edificación pública o privada, más allá del conflicto por las tierras entre la familia Tarruella y el municipio, en el que la Justicia dictó una acordada de no innovar que no fue obedecida y se continuó con las construcciones. Y más: últimamente la misma Justicia dictó una resolución otorgándole el poder de policía a la municipalidad, pero sus autoridades han comenzado a negociar (qué término irritante para la sociedad) con la otra parte, tratando de acordar el porcentaje de tierras que le correspondería a cada una de las partes. En fin, toda una seguidilla de situaciones anómalas que mantienen en ascuas a la sociedad local y por extensión a la rionegrina. ¿Los grupos municipalizadores? ¡Bien gracias! ¡Qué hermoso debate! Carlos Rodríguez, DNI 7.578.269 Las Grutas

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora