De la lisonja al vilipendio
Ezequiel Adamovsky, egresado de Filosofía y Letras de la UBA, doctor en Historia por la Universidad de Londres e investigador invitado en el Centro de Investigaciones Científicas en Francia, es autor de “Historia de la clase media argentina. Apogeo y decadencia de una ilusión”. En entrevista con este diario, Adamovsky reflexionó sobre el retorno vía el kirchnerismo del discurso anti clase media. • No es un discurso nuevo. Su historia se remonta a los 50 y 60 y fue alimentada por distintos intelectuales que definieron la clase media en términos de un catálogo de miserias: individualismo, racismo, antipopular, siempre más dedicada a querer ser clase alta que a asumir su realidad. En la expansión de ese discurso jugaron procesos políticos como la Resistencia Peronista. Incluso en los 70 hubo medios que asumieron ese discurso, como “La Opinión”, con notas en esa dirección de Tomás Eloy Martínez. Es decir, ataques muy directos a la clase media vía un discurso muy fuerte y estigmatizador. Desde lo político, la resultante de este discurso instalado incluso en el campo académico era que toda fuerza o partido con inserción en la clase media abría la posibilidad de ser juzgado negativamente. Este tipo de discurso fue cediendo con el tiempo, como también la clase media fue perdiendo posiciones vía procesos económicos que la empobrecieron, le hicieron perder posiciones. • Pero, aunque parezca increíble o insólito, ese discurso retornó de la mano del kirchnerismo a partir, fundamentalmente, de la crisis del campo. En ese proceso el kirchnerismo retomó contenidos propios del camporismo y en paralelo reemergió la estigmatización de la clase media. Es un brinco curioso, porque hasta ese momento en su discurso el kirchnerismo, desde la campaña electoral del 2003, destinaba a la clase media conceptos lisonjeros. Pero luego la hizo blanco de críticas furibundas y comenzó a emerger desde intelectuales ligados al kirchnerismo la acusación de que la clase media busca un “clima destituyente” mediante los cacerolazos, etcétera. • Creo –y así lo he escrito recientemente– que este brinco del kirchnerismo tiene algo o mucho de curioso porque, cualquiera sea la mediación que hagamos, entre clase media real –aun admitiendo que ésta es una categoría hoy muy plástica en cuanto a su conformación– y quienes mantienen aún un imaginario de ser clase media, bueno… estamos hablando del 70% de la sociedad argentina. Lo curioso, entonces, radica en que un poder –el kirchnerismo– con una década de ejercicio del gobierno legitimado por mayorías y que aspira a mantenerse en ese lugar ataque a la clase media. • Pero, con independencia de esta curiosidad, quizá este discurso no sea producto de una impericia del kirchnerismo. O sea, y sigo en línea con lo que vengo escribiendo en estos tiempos sobre el tema, si el kirchnerismo apela a ese discurso quizá sea porque el discurso anti clase media ha estado durante mucho tiempo latente, esperando en todo caso que alguien se haga cargo de él. En relación con esto, es posible que al menos una parte de los sectores medios que a lo largo de esta década votaron al kirchnerismo esté de acuerdo con el juicio que el kirchnerismo expresa de esta clase media. Por lo demás, está claro que quienes asumen este tipo de discurso lo hacen como los campeones morales del país. • ¿A quién va a votar en octubre esta categoría de mil formas llamada “clase media”? ¡Ah, no, no sé! –contesta lacónico el académico.
Ezequiel Adamovsky, historiador dedicado al estudio de la clase media
Ezequiel Adamovsky, egresado de Filosofía y Letras de la UBA, doctor en Historia por la Universidad de Londres e investigador invitado en el Centro de Investigaciones Científicas en Francia, es autor de “Historia de la clase media argentina. Apogeo y decadencia de una ilusión”. En entrevista con este diario, Adamovsky reflexionó sobre el retorno vía el kirchnerismo del discurso anti clase media. • No es un discurso nuevo. Su historia se remonta a los 50 y 60 y fue alimentada por distintos intelectuales que definieron la clase media en términos de un catálogo de miserias: individualismo, racismo, antipopular, siempre más dedicada a querer ser clase alta que a asumir su realidad. En la expansión de ese discurso jugaron procesos políticos como la Resistencia Peronista. Incluso en los 70 hubo medios que asumieron ese discurso, como “La Opinión”, con notas en esa dirección de Tomás Eloy Martínez. Es decir, ataques muy directos a la clase media vía un discurso muy fuerte y estigmatizador. Desde lo político, la resultante de este discurso instalado incluso en el campo académico era que toda fuerza o partido con inserción en la clase media abría la posibilidad de ser juzgado negativamente. Este tipo de discurso fue cediendo con el tiempo, como también la clase media fue perdiendo posiciones vía procesos económicos que la empobrecieron, le hicieron perder posiciones. • Pero, aunque parezca increíble o insólito, ese discurso retornó de la mano del kirchnerismo a partir, fundamentalmente, de la crisis del campo. En ese proceso el kirchnerismo retomó contenidos propios del camporismo y en paralelo reemergió la estigmatización de la clase media. Es un brinco curioso, porque hasta ese momento en su discurso el kirchnerismo, desde la campaña electoral del 2003, destinaba a la clase media conceptos lisonjeros. Pero luego la hizo blanco de críticas furibundas y comenzó a emerger desde intelectuales ligados al kirchnerismo la acusación de que la clase media busca un “clima destituyente” mediante los cacerolazos, etcétera. • Creo –y así lo he escrito recientemente– que este brinco del kirchnerismo tiene algo o mucho de curioso porque, cualquiera sea la mediación que hagamos, entre clase media real –aun admitiendo que ésta es una categoría hoy muy plástica en cuanto a su conformación– y quienes mantienen aún un imaginario de ser clase media, bueno... estamos hablando del 70% de la sociedad argentina. Lo curioso, entonces, radica en que un poder –el kirchnerismo– con una década de ejercicio del gobierno legitimado por mayorías y que aspira a mantenerse en ese lugar ataque a la clase media. • Pero, con independencia de esta curiosidad, quizá este discurso no sea producto de una impericia del kirchnerismo. O sea, y sigo en línea con lo que vengo escribiendo en estos tiempos sobre el tema, si el kirchnerismo apela a ese discurso quizá sea porque el discurso anti clase media ha estado durante mucho tiempo latente, esperando en todo caso que alguien se haga cargo de él. En relación con esto, es posible que al menos una parte de los sectores medios que a lo largo de esta década votaron al kirchnerismo esté de acuerdo con el juicio que el kirchnerismo expresa de esta clase media. Por lo demás, está claro que quienes asumen este tipo de discurso lo hacen como los campeones morales del país. • ¿A quién va a votar en octubre esta categoría de mil formas llamada “clase media”? ¡Ah, no, no sé! –contesta lacónico el académico.
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