Buscan reactivar la investigación por la masacre del laboratorio

Redacción

Por Redacción

05/08/13 CIPOLLETTI (AC).- El abogado Marcelo Hertzriken Velasco, representante de la querella en la causa por la masacre del laboratorio, le solicitó al nuevo juez del caso que realice una comparación de huellas palmares para encontrar al hombre que huyó de la escena del crimen. Los asesinatos ocurrieron hace más de once años y en nueve meses los expedientes pasarán al archivo del Poder Judicial. El único detenido fue liberado por intervención de la Corte Suprema. El 23 de mayo de 2002, dos o más personas entraron a un laboratorio de análisis clínicos del centro de Cipolletti, golpearon, acuchillaron, dispararon con un arma de fuego y rociaron con ácido a cuatro mujeres (de las que sólo una sobrevivió). Uno de los criminales cruzó un par de palabras con la hija de una de las víctimas, escapó en bicicleta y casi fue arrollado por un auto. El caso sigue sin resolverse y no sólo porque el único condenado fue absuelto al revisarse el fallo sino porque la Justicia jamás continuó la investigación. En poco tiempo la causa prescribirá y los asesinos serán completamente impunes. Hace un tiempo, uno de los viudos, Ricardo Cejas, se constituyó en querellante y la semana pasada su abogado mantuvo una entrevista con el nuevo juez del caso Maximiliano Camarda y le reiteró un pedido para que se busque al asesinó que huyó. Hertzriken Velasco pretende la conformación de un banco de huellas palmares para cotejar esos datos con los presos de Río Negro y Neuquén. La liberación de David Sandoval dejó impune el crimen de Mónica García (bioquímica), Carmen Marcovecchio (psicóloga) y Alejandra Carbajales (paciente). La cuarta víctima, Ketty Karavatic, sobrevivió al ataque pero no declaró ni en el primero ni en el segundo juicio. Sandoval (sus huellas fueron halladas en la escena del crimen) fue absuelto en el primer proceso (2004) porque el fiscal Edgardo Rodríguez Trejo no acusó con el argumento de que las pericias que colocaban a Sandoval en el laboratorio no eran prueba suficiente. Pero en el segundo juicio, el mismo fiscal Rodríguez Trejo, que había sido virtualmente reprendido por el Superior Tribunal de Justicia en la casación que anuló el primer fallo, consideró las pruebas de manera distinta (adujo el valor de nuevas pericias hechas por especialistas chilenos). El caso llegó a la Corte Suprema, que ordenó anular las actuaciones contra Sandoval sobre la base del principio de que nadie puede ser juzgado dos veces por un mismo hecho. La instrucción de la causa siguió abierta porque nunca se pudo determinar quién fue el hombre que huyó de las escena con una botella de ácido en la mano y que se cruzó en bicicleta con al menos dos testigos. Ese sujeto nunca apareció y lo único que se sabe de él es que casi fue arrollado por un auto en la esquina de Mengelle y O’Higgins. FIN


05/08/13 CIPOLLETTI (AC).- El abogado Marcelo Hertzriken Velasco, representante de la querella en la causa por la masacre del laboratorio, le solicitó al nuevo juez del caso que realice una comparación de huellas palmares para encontrar al hombre que huyó de la escena del crimen. Los asesinatos ocurrieron hace más de once años y en nueve meses los expedientes pasarán al archivo del Poder Judicial. El único detenido fue liberado por intervención de la Corte Suprema. El 23 de mayo de 2002, dos o más personas entraron a un laboratorio de análisis clínicos del centro de Cipolletti, golpearon, acuchillaron, dispararon con un arma de fuego y rociaron con ácido a cuatro mujeres (de las que sólo una sobrevivió). Uno de los criminales cruzó un par de palabras con la hija de una de las víctimas, escapó en bicicleta y casi fue arrollado por un auto. El caso sigue sin resolverse y no sólo porque el único condenado fue absuelto al revisarse el fallo sino porque la Justicia jamás continuó la investigación. En poco tiempo la causa prescribirá y los asesinos serán completamente impunes. Hace un tiempo, uno de los viudos, Ricardo Cejas, se constituyó en querellante y la semana pasada su abogado mantuvo una entrevista con el nuevo juez del caso Maximiliano Camarda y le reiteró un pedido para que se busque al asesinó que huyó. Hertzriken Velasco pretende la conformación de un banco de huellas palmares para cotejar esos datos con los presos de Río Negro y Neuquén. La liberación de David Sandoval dejó impune el crimen de Mónica García (bioquímica), Carmen Marcovecchio (psicóloga) y Alejandra Carbajales (paciente). La cuarta víctima, Ketty Karavatic, sobrevivió al ataque pero no declaró ni en el primero ni en el segundo juicio. Sandoval (sus huellas fueron halladas en la escena del crimen) fue absuelto en el primer proceso (2004) porque el fiscal Edgardo Rodríguez Trejo no acusó con el argumento de que las pericias que colocaban a Sandoval en el laboratorio no eran prueba suficiente. Pero en el segundo juicio, el mismo fiscal Rodríguez Trejo, que había sido virtualmente reprendido por el Superior Tribunal de Justicia en la casación que anuló el primer fallo, consideró las pruebas de manera distinta (adujo el valor de nuevas pericias hechas por especialistas chilenos). El caso llegó a la Corte Suprema, que ordenó anular las actuaciones contra Sandoval sobre la base del principio de que nadie puede ser juzgado dos veces por un mismo hecho. La instrucción de la causa siguió abierta porque nunca se pudo determinar quién fue el hombre que huyó de las escena con una botella de ácido en la mano y que se cruzó en bicicleta con al menos dos testigos. Ese sujeto nunca apareció y lo único que se sabe de él es que casi fue arrollado por un auto en la esquina de Mengelle y O’Higgins. FIN

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