Ruta petrolera bajo amenaza
Análisis
La capital de Yemen, Saná, parecía ayer una ciudad en estado de sitio. “Los aviones no tripulados dan vueltas sobre nosotros, por la ciudad circulan tanques, los accesos a las embajadas están bloqueados por puestos de control”, relata Hakim al Masmari, redactor jefe del “Yemen Post”, a la cadena de noticias Al Jazeera. Los medios estadounidenses informaron que los servicios secretos de ese país escucharon una comunicación del jefe de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, con el líder de Al Qaeda en la Península Arábiga, Nasser al Wuhayshi, en la que el yemení habría recibido la orden de atacar instalaciones estadounidenses, poniendo a Yemen en el centro de atención. “Fue significativo, porque eran los pesos pesados (de Al Qaeda) que hablaron y de hecho sobre un cronograma muy concreto para uno o varios ataques”, indicó un funcionario a “The New York Times”. Los expertos consideran que Al Qaeda no era realmente una organización sólida cuando era liderada por Bin Laden, sino más bien una red libre en la que importaban sobre todo las lealtades personales y en la que atacantes convencidos, que generalmente se ofrecían, cumplían con determinadas acciones terroristas. Tras la expulsión de Al Qaeda de Afganistán en el 2001, se fortaleció el estilo descentralizado de sus estructuras y más aun después de la muerte de Bin Laden en el 2011. Grupos de yihadistas sunnitas en Irak, en Yemen, en Somalia, en el norte de África y Siria se declararon el brazo local de Al Qaeda. El grupo Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) es considerado por muchos como la facción más peligrosa de Al Qaeda. Aun cuando el grupo perdió a varios líderes en ataques con drones de Estados Unidos, sus líderes siguen prófugos y determinados a atacar intereses occidentales. Yemen, el país más pobre de la región, es tierra fértil para el fundamentalismo. Tiene un analfabetismo del 50% y grave escasez de agua para sus 26 millones de habitantes que estuvieron gobernados desde 1978 y hasta febrero de este año por el dictador Ali Abdula Saleh. Una desestabilización producto de una caída del régimen sería una amenaza para Arabia Saudita y para el flujo de petróleo desde la región. Por el Mar Rojo, Yemen es la ruta hacia el Canal de Suez utilizada por los barcos que transportan petróleo desde Arabia Saudita hacia Europa y Estados Unidos. Por el Sur, a través del Estrecho de Aden navegan los que van hacia China, India y Japón. Por estas razones el pequeño país es observado y protegido como pocos por Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, el gobierno de Abd al-Rahman Rabbuh al Mansur al-Hadi no ha logrado recuperar las regiones controladas por milicias de Al Qaeda. (DPA, AFP, AP y Télam)
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