“Pasamos por una situación muy fea”
¡Hola gente! Somos Carol Muñoz y Pablo Luengo y queremos contarles algo que nos sucedió el viernes 2 de este mes. Fuimos a comprar a la sucursal de un supermercado. La compra que realizamos no superaba los $200. Cuando esperábamos que nos devolvieran la tarjeta de débito, se acercaron unas personas que habían pasado antes que nosotros y le mostraron al cajero que un producto que ellos llevaban figuraba en la góndola con un precio, por el que decidieron adquirirlo, y que al salir del híper y controlar el ticket se dieron cuenta de que les habían cobrado de más. Después comentaron en voz alta, y muy enojados, que no era la primera vez que les sucedía esto. Ante esto, la encargada se vio muy molesta. Cuando pasamos nuestros productos, nos quedamos en la entrada y al controlar comprobamos que nos habían cobrado de más. Un champú que figuraba a $26,90, en el ticket aparecía a $31,39. Para ahorrarle el trabajo de ir hasta la góndola, mi marido fue y le sacó fotos al precio. Cuando le hicimos el reclamo a la misma encargada y le mostramos la imagen, le dijo a uno de los guardias que por favor se fijaran e hicieran bien su trabajo, porque “había gente” que estaba sacando fotos. No dijo más que eso y se fue a constatar. Ante esto, el guardia se acercó y de mala manera nos indicó que no estaba permitido sacar fotos. Le preguntamos por qué y sólo repitió que no se podía. A todo esto, le pidió a Pablo que borrara la foto, a lo que nos negamos, y nos exigió que le pasáramos el celular para borrarla él mismo. Lo que más nos molestó es que ese día no andábamos solos, también nos acompañaba nuestro hijo de dos años y medio, ni siquiera eso evitó que nos trataran tan mal. Después de tenernos varios minutos ahí, como si hubiéramos robado algo, vino la encargada y sin pedir disculpas ni nada nos dio la diferencia y tomó el número de DNI y el nombre completo de Pablo. ¡Gente, no se trata de andar llorando por unos pocos pesos!, como quizás muchos pensarán, si son sólo $4 ¿para qué perder tiempo? Pero si nos ponemos a pensar, cada vez las cosas aumentan más y más, y si uno elige un lugar para comprar es porque confía en los precios. Imagínense si nadie controlara, que de hecho muchos no lo hacen, ¿cuánta plata nos están sacando? Y no sólo eso, es muy feo tener que pasar por una situación así, donde a la vista de todos nos trataron como si hubiéramos hecho algo malo, siendo que sólo estábamos reclamando lo justo. ¡Tomemos conciencia. Controlemos entre todos y reclamemos lo justo! Carol Muñoz, DNI 33.952.409 – Neuquén N. de la R. Este diario se reserva el nombre del supermercado aludido en la carta, el que está a disposición de las autoridades que lo requieran.
Carol Muñoz, DNI 33.952.409 – Neuquén N. de la R. Este diario se reserva el nombre del supermercado aludido en la carta, el que está a disposición de las autoridades que lo requieran
¡Hola gente! Somos Carol Muñoz y Pablo Luengo y queremos contarles algo que nos sucedió el viernes 2 de este mes. Fuimos a comprar a la sucursal de un supermercado. La compra que realizamos no superaba los $200. Cuando esperábamos que nos devolvieran la tarjeta de débito, se acercaron unas personas que habían pasado antes que nosotros y le mostraron al cajero que un producto que ellos llevaban figuraba en la góndola con un precio, por el que decidieron adquirirlo, y que al salir del híper y controlar el ticket se dieron cuenta de que les habían cobrado de más. Después comentaron en voz alta, y muy enojados, que no era la primera vez que les sucedía esto. Ante esto, la encargada se vio muy molesta. Cuando pasamos nuestros productos, nos quedamos en la entrada y al controlar comprobamos que nos habían cobrado de más. Un champú que figuraba a $26,90, en el ticket aparecía a $31,39. Para ahorrarle el trabajo de ir hasta la góndola, mi marido fue y le sacó fotos al precio. Cuando le hicimos el reclamo a la misma encargada y le mostramos la imagen, le dijo a uno de los guardias que por favor se fijaran e hicieran bien su trabajo, porque “había gente” que estaba sacando fotos. No dijo más que eso y se fue a constatar. Ante esto, el guardia se acercó y de mala manera nos indicó que no estaba permitido sacar fotos. Le preguntamos por qué y sólo repitió que no se podía. A todo esto, le pidió a Pablo que borrara la foto, a lo que nos negamos, y nos exigió que le pasáramos el celular para borrarla él mismo. Lo que más nos molestó es que ese día no andábamos solos, también nos acompañaba nuestro hijo de dos años y medio, ni siquiera eso evitó que nos trataran tan mal. Después de tenernos varios minutos ahí, como si hubiéramos robado algo, vino la encargada y sin pedir disculpas ni nada nos dio la diferencia y tomó el número de DNI y el nombre completo de Pablo. ¡Gente, no se trata de andar llorando por unos pocos pesos!, como quizás muchos pensarán, si son sólo $4 ¿para qué perder tiempo? Pero si nos ponemos a pensar, cada vez las cosas aumentan más y más, y si uno elige un lugar para comprar es porque confía en los precios. Imagínense si nadie controlara, que de hecho muchos no lo hacen, ¿cuánta plata nos están sacando? Y no sólo eso, es muy feo tener que pasar por una situación así, donde a la vista de todos nos trataron como si hubiéramos hecho algo malo, siendo que sólo estábamos reclamando lo justo. ¡Tomemos conciencia. Controlemos entre todos y reclamemos lo justo! Carol Muñoz, DNI 33.952.409 - Neuquén N. de la R. Este diario se reserva el nombre del supermercado aludido en la carta, el que está a disposición de las autoridades que lo requieran.
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