La policía recibió llamados pero no asistió

Redacción

Por Redacción

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NEUQUÉN (AN)- Un policía admitió ayer que recibió dos llamadas de Mónica Muñoz reclamando que le envíen una custodia, minutos antes de que mataran de una puñalada a su novio Javier Juncos. El imputado en el crimen es su expareja Rubén Figueroa, quien tenía prohibido acercarse a ella por orden judicial. La declaración del policía Marcelino Vázquez fue lo central en la segunda audiencia del juicio contra Figueroa. Los alegatos fueron postergados para el viernes. Juncos (35) fue asesinado el 23 de agosto del año pasado en el interior de la vivienda de Muñoz (24) con quien inició una relación luego de que ella se separara de Figueroa (36). El homicidio ocurrió en Plottier a las 0:25. Horas antes, a las 14 del día 22, Muñoz llevó a la comisaría una orden de la justicia de Familia para que le dieran custodia de 22 a 7 de la mañana. Según declaró ella en el juicio, “me pidieron una fotocopia, como a esa hora no había ningún quiosco abierto la pude llevar a las 17:30. El oficial que la recibió le puso firma y sello”. La custodia nunca llegó, y cuando ella la reclamó por teléfono le dijeron que la orden “no estaba vigente” o que “estaba archivada”. Ayer declaró el policía que la atendió por teléfono. Vázquez indicó que cuando recibió la primera llamada, a las 23:20 del día 22, consultó con sus superiores y le respondió que no habían sido notificados de que debían prestar custodia. Al rato Mónica volvió a llamar porque su expareja seguía rondando la vivienda. Vázquez relató ayer al tribunal: “La segunda vez le dije a mi oficial, Canale, que le había informado dos veces al oficial de calle Cisterna sobre la situación”. Canale le dijo que Cisterna era el que debía ir al domicilio. Hubo un tercer llamado a la comisaría: era del hospital, informando que Juncos había ingresado herido de muerte.


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