Los hijos del sistema

Gustavo Dudamel es sin duda la estrella. Pero como él, hay cientos de historias de talentos descubiertos gracias a este fenómeno.

Redacción

Por Redacción

Edicson Ruiz se crió en uno de los barrios más pobres de Caracas. Su madre manejaba un taxi para darle de comer. A él todo lo aburría. Hasta que ingresó en El Sistema, se enamoró del contrabajo y su carrera se disparó: a los 17 años, sin hablar alemán, fue el más joven en incorporarse a la Orquesta Filarmónica de Berlín. Poco después inició su carrera como solista y ahora recorre el mundo dando conciertos. De hecho, estuvo en dos presentaciones en Japón con la SJC, además de otras por su cuenta. Su historia de éxito es una entre tantas. De todos modos, la estrella hasta el momento sin dudas es Gustavo Dudamel, que a los 32 años ya dirigió las grandes orquestas de Europa y es titular de la Simón Bolívar y la Filarmónica de Los Ángeles. Ganador de un premio Grammy por la dirección de la Cuarta Sinfonía de Brahms, los críticos lo califican como “un genio musical”. A los 4 años empezó a estudiar violín en El Sistema y siguió con composición musical. En 1995 se inició en la dirección de orquesta con Rodolfo Saglimbeni y continuó su formación con Abreu. Cuatro años después se puso al frente de la Simón Bolívar y de la Sinfónica Juvenil. Hay muchos otros que se vienen destacando, como Diego Mathuz, de 29 años, que desde 2009 es director principal invitado de la Orquesta Mozart y desde 2011 director del Teatro La Fenice de Venecia. O Rafael Payaré, que en 2012 ganó el prestigioso concurso de dirección Malko en Copenhague, que lo catapultó a nivel internacional y este año fue invitado a liderar varias agrupaciones. La lista es larga –también habría que mencionar a Christian Vásquez o Francisco Flores– pero además son muchos los jóvenes que prometen darle continuidad a este fenómeno venezolano, entre los que ya se puede identificar a Jesús Parra y José Ángel Salazar. Abreu, que repite que “los niños más pobres necesitan los mejores instrumentos”, no se detiene en nombres ante la consulta sobre las promesas de El Sistema: “Emplearía horas en enumerar la cantidad de niños apasionados por su instrumento que están dedicados al estudio con una absoluta posesión de su idea y con una decisión de llevar adelante su carrera hasta el final”. (JIP)


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