“La colimba”
En los distintos medios de comunicación se ha difundido la noticia de que un senador nacional propone implementar nuevamente la conscripción a nuestros jóvenes y en especial a los “Ni, ni”. El argumento es que si no estudian ni trabajan habría que darles una ocupación que les permita desarrollarse mediante la enseñanza de algunos oficios y simultáneamente disciplinarlos como colimbas, con objeto de pulirlos como ciudadanos. Haciendo memoria recordamos, los que fuimos incorporados, que la conscripción fue un tiempo ocioso e inútil, siendo frecuente el aprendizaje de malos hábitos. Los correctivos que pretende el senador se lograrían con sólo poner en marcha los mecanismos que provee la democracia y eliminando la corrupción. La insólita propuesta, que tiene cierta aceptación, de implementarse sería sumar pobreza a las carencias del sistema educativo que muestra falencias por la falta de planes concretos. La educación escolar va por caminos inciertos que desorienta a los jóvenes que no hallan motivación en las aulas. Es verdad que faltan personas idóneas en diferentes oficios y profesiones que satisfagan la demanda creciente del mundo tecnológico. Ello se debe a que nuestras escuelas no capacitan adecuadamente porque el sistema les quita autoridad a directores y docentes que están sujetos a normas y disposiciones burocráticas que cercenan las iniciativas que pudieran tener. Las responsabilidades se diluyen en papeles y expedientes que recorren engorrosos circuitos del sistema. La consecuencia manifiesta es que los ingresantes a la universidad ven frustradas sus ambiciones tempranamente. La mayoría tiene dificultades de interpretación de los conceptos del nuevo nivel, viéndose compelidos a abandonar los estudios. Otro ejemplo es que los emprendedores, carpinteros, electricistas, mecánicos, gasistas, etc., prefieren no conchabar aprendices, como antaño, a causa que, de hacerlo, deben afrontar costosos impuestos, tributos por seguros y a veces juicios, prefiriendo no agrandarse en resguardo de su emprendimiento. Escasean entonces jóvenes idóneos en oficios y técnicas que hoy son bien pagos. Los antecedentes son desfavorables. En la última mitad del siglo anterior padecimos: cruentos golpes cívico-militares, la nefasta Guerra de Malvinas, las hiperinflaciones, la corrupta enajenación del Estado de los noventa, el caos del inicio del siglo XXI y por último la aberración de la década ganada que nos está sumiendo de nuevo en la marginalidad. ¡Más de 50 años desafortunados y perdidos sin retorno no obstante de ser una nación soberana! Estamos huérfanos de ejemplos que sirvan de modelo a seguir. Es una lástima porque quienes deben hallar la solución están ausentes. Va a ser necesario que la comunidad se sume a la flaca dirigencia para lograr superar el escollo. Una democracia transparente ayudaría enormemente para su concreción, porque el ciudadano común percibe el accionar de los que administran los hilos del poder y seguramente no va a dudar en sumarse a la gesta si detecta una sana innovación… ¡y chau colimba! Omar A. González DNI 5.749.340 Neuquén
Omar A. González DNI 5.749.340 Neuquén
En los distintos medios de comunicación se ha difundido la noticia de que un senador nacional propone implementar nuevamente la conscripción a nuestros jóvenes y en especial a los “Ni, ni”. El argumento es que si no estudian ni trabajan habría que darles una ocupación que les permita desarrollarse mediante la enseñanza de algunos oficios y simultáneamente disciplinarlos como colimbas, con objeto de pulirlos como ciudadanos. Haciendo memoria recordamos, los que fuimos incorporados, que la conscripción fue un tiempo ocioso e inútil, siendo frecuente el aprendizaje de malos hábitos. Los correctivos que pretende el senador se lograrían con sólo poner en marcha los mecanismos que provee la democracia y eliminando la corrupción. La insólita propuesta, que tiene cierta aceptación, de implementarse sería sumar pobreza a las carencias del sistema educativo que muestra falencias por la falta de planes concretos. La educación escolar va por caminos inciertos que desorienta a los jóvenes que no hallan motivación en las aulas. Es verdad que faltan personas idóneas en diferentes oficios y profesiones que satisfagan la demanda creciente del mundo tecnológico. Ello se debe a que nuestras escuelas no capacitan adecuadamente porque el sistema les quita autoridad a directores y docentes que están sujetos a normas y disposiciones burocráticas que cercenan las iniciativas que pudieran tener. Las responsabilidades se diluyen en papeles y expedientes que recorren engorrosos circuitos del sistema. La consecuencia manifiesta es que los ingresantes a la universidad ven frustradas sus ambiciones tempranamente. La mayoría tiene dificultades de interpretación de los conceptos del nuevo nivel, viéndose compelidos a abandonar los estudios. Otro ejemplo es que los emprendedores, carpinteros, electricistas, mecánicos, gasistas, etc., prefieren no conchabar aprendices, como antaño, a causa que, de hacerlo, deben afrontar costosos impuestos, tributos por seguros y a veces juicios, prefiriendo no agrandarse en resguardo de su emprendimiento. Escasean entonces jóvenes idóneos en oficios y técnicas que hoy son bien pagos. Los antecedentes son desfavorables. En la última mitad del siglo anterior padecimos: cruentos golpes cívico-militares, la nefasta Guerra de Malvinas, las hiperinflaciones, la corrupta enajenación del Estado de los noventa, el caos del inicio del siglo XXI y por último la aberración de la década ganada que nos está sumiendo de nuevo en la marginalidad. ¡Más de 50 años desafortunados y perdidos sin retorno no obstante de ser una nación soberana! Estamos huérfanos de ejemplos que sirvan de modelo a seguir. Es una lástima porque quienes deben hallar la solución están ausentes. Va a ser necesario que la comunidad se sume a la flaca dirigencia para lograr superar el escollo. Una democracia transparente ayudaría enormemente para su concreción, porque el ciudadano común percibe el accionar de los que administran los hilos del poder y seguramente no va a dudar en sumarse a la gesta si detecta una sana innovación... ¡y chau colimba! Omar A. González DNI 5.749.340 Neuquén
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