“La Argentina que duele”
País que no nos da tregua, que nos hace decidir entre un alfajor o un litro de leche, economía que mata a la clase media. Y ni hablemos de los que no tienen, que los salva la asignación por hijo y/o porque viven en una toma o con sus padres. Algunos –que no son muchos–, cansados de tocar puertas y viviendo de promesas de políticos de turno, van tratando de remarla ante un gobierno que ya no sabe qué excusa poner para tapar lo evidente… Gobernado por empresarios mercenarios que necesitan de los pobres y venden a los precios que ellos quieren, que nos hacen creer en los “precios cuidados”, ¡qué gran mentira! Nunca se respetó el acuerdo nacional… Yo soy de esas personas que miran y discuten con las góndolas, resignada ante aumentos inconcebibles pero reales… Será que uno vive con esa frase que expresa nostalgia: “Pensar que la leche en otra época estaba a cinco pesos”, y frases del estilo que vemos reflejadas también en un jubilado abatido ante esta crisis global, fuerte y de una inflación que no cesa. Acá no existe la patria, acá manda el dinero; desde la época del cincuenta que estamos igual. País de gente laburante que merece mi respeto por ser argentina. Pero cuando siento que se va todo por las cañerías recuerdo el cacerolazo, la gran crisis del 2001 que llevó a muchos a buscar un horizonte en otro país, un futuro para sus hijos, y que también llevó a una olita de suicidios de personas muertas en vida al sentirse estafados, al ver que sus proyectos ya no tenían vida. Argentina es un país fuerte gracias a sus habitantes. La política fue y será sólo eso, ¡política! Donde se tejen relaciones por conveniencia, donde se negocia con el pueblo que después termina defraudado, pero donde el pueblo a veces es cómplice… El problema es que cuando los intereses sociales se pierden ante los ojos de las políticas los perjudicados somos nosotros, los que velamos por la justicia y la economía social, los que remamos ante las injusticias de un sistema para pocos, los que nos tenemos que callar la boca por Vaca Muerta sabiendo que no seremos beneficiados en nada. En esta zona también todo es más caro por el petróleo, ni hablemos de lugares como Añelo, Rincón de los Sauces… donde también existe la clase baja y media. País que se levanta en medio de las tinieblas. Si de palabras se trata, a las mismas se las lleva el viento, porque son las obras y los hechos los que nos terminan demostrando la realidad, ahí está la verdad de cada cosa, al igual que las promesas de la política. Estefanía Petrella DNI 32.021.326 – Neuquén
Estefanía Petrella DNI 32.021.326 – Neuquén
País que no nos da tregua, que nos hace decidir entre un alfajor o un litro de leche, economía que mata a la clase media. Y ni hablemos de los que no tienen, que los salva la asignación por hijo y/o porque viven en una toma o con sus padres. Algunos –que no son muchos–, cansados de tocar puertas y viviendo de promesas de políticos de turno, van tratando de remarla ante un gobierno que ya no sabe qué excusa poner para tapar lo evidente… Gobernado por empresarios mercenarios que necesitan de los pobres y venden a los precios que ellos quieren, que nos hacen creer en los “precios cuidados”, ¡qué gran mentira! Nunca se respetó el acuerdo nacional… Yo soy de esas personas que miran y discuten con las góndolas, resignada ante aumentos inconcebibles pero reales… Será que uno vive con esa frase que expresa nostalgia: “Pensar que la leche en otra época estaba a cinco pesos”, y frases del estilo que vemos reflejadas también en un jubilado abatido ante esta crisis global, fuerte y de una inflación que no cesa. Acá no existe la patria, acá manda el dinero; desde la época del cincuenta que estamos igual. País de gente laburante que merece mi respeto por ser argentina. Pero cuando siento que se va todo por las cañerías recuerdo el cacerolazo, la gran crisis del 2001 que llevó a muchos a buscar un horizonte en otro país, un futuro para sus hijos, y que también llevó a una olita de suicidios de personas muertas en vida al sentirse estafados, al ver que sus proyectos ya no tenían vida. Argentina es un país fuerte gracias a sus habitantes. La política fue y será sólo eso, ¡política! Donde se tejen relaciones por conveniencia, donde se negocia con el pueblo que después termina defraudado, pero donde el pueblo a veces es cómplice… El problema es que cuando los intereses sociales se pierden ante los ojos de las políticas los perjudicados somos nosotros, los que velamos por la justicia y la economía social, los que remamos ante las injusticias de un sistema para pocos, los que nos tenemos que callar la boca por Vaca Muerta sabiendo que no seremos beneficiados en nada. En esta zona también todo es más caro por el petróleo, ni hablemos de lugares como Añelo, Rincón de los Sauces… donde también existe la clase baja y media. País que se levanta en medio de las tinieblas. Si de palabras se trata, a las mismas se las lleva el viento, porque son las obras y los hechos los que nos terminan demostrando la realidad, ahí está la verdad de cada cosa, al igual que las promesas de la política. Estefanía Petrella DNI 32.021.326 - Neuquén
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