“Esto no se trata de una sensación, sino de datos concretos”

Redacción

Por Redacción

Ante las encontradas posiciones del señor gobernador de Río Negro y el Concejo Deliberante de Villa Regina respecto de la declaración de emergencia frutícola originada en el reclamo efectuado por un grupo de empresarios de Villa Regina –repreresentados por la Cámara de Comercio, Industria y Producción de nuestra ciudad– y los dichos del secretario de Trabajo de la provincia, la agrupación local Lealtad Peronista cree oportuno expresar lo siguiente: En primer lugar, respetuosamente se opina que el desconocer la gravedad de la crisis que atraviesa la fruticultura del alto valle, y en particular el impacto de ésta en la economía del ejido municipal de Villa Regina –que depende prácticamente en forma exclusiva del monocultivo de peras y manzanas–, resulta tan grave y absurdo como pretender tapar el sol con las manos. En efecto, con sólo contar el escaso número decreciente de productores independientes que permanecen en la actividad, el de los galpones de empaque que se reducen a sólo un puñado de establecimientos y el estado generalizado de abandono de montes frutales y los menores volúmenes de fruta producida, advertimos entonces que esto ya no se trata de una sensación, sino de datos concretos de la realidad que nos habla de una situación desesperante de emergencia, más allá de que ésta sea declarada o no arbitrariamente en ámbitos políticos Para colmo de males, se verifica una tendencia que parece irreversible hacia una de gran concentración de la propiedad de los medios de producción en pocas grandes empresas de capital foráneo, lo que implica que el excedente de producción se girará cada vez más fuera de la región, con pago de la fruta a valores menores que su costo. En este contexto vemos peligrar uno de los modelos de producción exitoso y deseable para el verdadero desarrollo del país (que no es lo mismo que crecimiento) mediante el arraigo de colonos que merced a su esfuerzo y al apoyo del Estado lograron ascender en la escala social, lo que a su vez produjo como consecuencia la acumulación de riqueza, que fue derramada sobre nuestra hermosa ciudad, convirtiéndola en lo que fue otrora denominada la “perla del valle”. Pero si hoy, habiendo prácticamente desaparecido las cooperativas de productores y la importante industrialización que supo existir en Villa Regina, miramos para el costado, escondemos los problemas bajo la alfombra, es decir, que si cada vez mayor número de habitantes pretendemos vivir de menos toneladas de fruta estamos en verdaderos problemas. Todos los servicios, ya sean profesionales, empresarios comerciantes, cuentapropistas y/o trabajadores. Por todo ello es que parece más que pertinente que estos y otros problemas que atañen a todos se debatan precisamente en el ámbito natural de discusión democrática que es el Concejo Deliberante, para entre todos los reginenses –ya sean empresarios, obreros– encontrar el camino para superar la crisis en la coyuntura y lo estructural. Como sólo un aporte más a la solución de una problemática compleja, la agrupación reginense Lealtad Peronista propone que se incluya en la próxima ley de hidrocarburos una reserva de la explotación de los recursos no renovables para el apoyo de la actividad productiva agrícola y el arraigo en el medio rural, replicando en todo el ámbito provincial, colonizaciones tales como el Alto Valle y el Idevi, afianzando una ocupación territorial con justicia social. P/ Lealtad Peronista VR, Pablo Segovia DNI 5.083.808 Regina


Ante las encontradas posiciones del señor gobernador de Río Negro y el Concejo Deliberante de Villa Regina respecto de la declaración de emergencia frutícola originada en el reclamo efectuado por un grupo de empresarios de Villa Regina –repreresentados por la Cámara de Comercio, Industria y Producción de nuestra ciudad– y los dichos del secretario de Trabajo de la provincia, la agrupación local Lealtad Peronista cree oportuno expresar lo siguiente: En primer lugar, respetuosamente se opina que el desconocer la gravedad de la crisis que atraviesa la fruticultura del alto valle, y en particular el impacto de ésta en la economía del ejido municipal de Villa Regina –que depende prácticamente en forma exclusiva del monocultivo de peras y manzanas–, resulta tan grave y absurdo como pretender tapar el sol con las manos. En efecto, con sólo contar el escaso número decreciente de productores independientes que permanecen en la actividad, el de los galpones de empaque que se reducen a sólo un puñado de establecimientos y el estado generalizado de abandono de montes frutales y los menores volúmenes de fruta producida, advertimos entonces que esto ya no se trata de una sensación, sino de datos concretos de la realidad que nos habla de una situación desesperante de emergencia, más allá de que ésta sea declarada o no arbitrariamente en ámbitos políticos Para colmo de males, se verifica una tendencia que parece irreversible hacia una de gran concentración de la propiedad de los medios de producción en pocas grandes empresas de capital foráneo, lo que implica que el excedente de producción se girará cada vez más fuera de la región, con pago de la fruta a valores menores que su costo. En este contexto vemos peligrar uno de los modelos de producción exitoso y deseable para el verdadero desarrollo del país (que no es lo mismo que crecimiento) mediante el arraigo de colonos que merced a su esfuerzo y al apoyo del Estado lograron ascender en la escala social, lo que a su vez produjo como consecuencia la acumulación de riqueza, que fue derramada sobre nuestra hermosa ciudad, convirtiéndola en lo que fue otrora denominada la “perla del valle”. Pero si hoy, habiendo prácticamente desaparecido las cooperativas de productores y la importante industrialización que supo existir en Villa Regina, miramos para el costado, escondemos los problemas bajo la alfombra, es decir, que si cada vez mayor número de habitantes pretendemos vivir de menos toneladas de fruta estamos en verdaderos problemas. Todos los servicios, ya sean profesionales, empresarios comerciantes, cuentapropistas y/o trabajadores. Por todo ello es que parece más que pertinente que estos y otros problemas que atañen a todos se debatan precisamente en el ámbito natural de discusión democrática que es el Concejo Deliberante, para entre todos los reginenses –ya sean empresarios, obreros– encontrar el camino para superar la crisis en la coyuntura y lo estructural. Como sólo un aporte más a la solución de una problemática compleja, la agrupación reginense Lealtad Peronista propone que se incluya en la próxima ley de hidrocarburos una reserva de la explotación de los recursos no renovables para el apoyo de la actividad productiva agrícola y el arraigo en el medio rural, replicando en todo el ámbito provincial, colonizaciones tales como el Alto Valle y el Idevi, afianzando una ocupación territorial con justicia social. P/ Lealtad Peronista VR, Pablo Segovia DNI 5.083.808 Regina

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